Infusiones

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Los bebés, cuando son recién nacidos, tienen a sufrir muchos problemas relacionados con el sueño y las funciones digestivas. Esto se debe a los continuos cambios que experimentan sus cuerpos desde que nacen, ya que su pequeño organismo aún tiene que acostumbrarse a sus nuevas rutinas de vida y alimentación. En el catálogo se pueden encontrar infusiones naturales que favorecen los procesos digestivos y ayudan a conciliar el sueño estable. En el catálogo se pueden encontrar marcas como Nutribén, Almiron o Blevit.
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  • 383703.3

    Blevit digest es una infusión de manzanilla e hinojo especialmente indicada para desórdenes digestivos

    7,28 € 7,40 € -0,12 €
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  • 229534.6

    Alvit nature de Nutribén es una infusión infantil que contiene manzanilla, hinojo y hierba luisa. 

    6,69 € 7,82 € -1,13 €
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  • 190728.8

    Infusión de tila, melisa y manzanilla especialmente indicada para conciliar el sueño, apta para bebés, niños, adolescentes y adultos.

    7,15 €
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  • 331396.4

    Infusión instantánea a base de manzanilla, melisa y tila, que ayuda al descanso, disminuyendo la inquietud y el nerviosismo. Indicado para bebés a partir de los 6 meses.

    5,89 € 7,66 € -1,77 €
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  • 187036.0

    Infusión infantil elaborada con extractos solubles de plantas (manzanilla y hierba luisa). rigurosamente controladas. No contiene azúcares añadidos, ni gluten. 

    7,29 € 9,40 € -2,11 €
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  • 187035.3

    Infusión de buenas noches con tila, melisa y azahar para un mejor descanso de los peques. Se la pueden tomar desde el primer día de vida. No contiene gluten.

    7,29 € 9,41 € -2,12 €
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¿Para qué sirven estas infusiones?

Este tipo de infusiones sirve para tratar de forma efectiva y natural los síntomas relacionados con los desórdenes digestivos y los trastornos de sueño asociados al insomnio infantil.  En el caso de las primeras, Belvit, por ejemplo, ofrece una combinación de manzanilla e hinojo que mejoran la digestión y alivian los cólicos, al mismo tiempo que favorecen la expulsión de los gases y ofrecen al pequeño propiedades relajantes. Pese a que está especialmente indicada para niños también es muy útil para adolescentes y adultos. Son cómodas porque se pueden preparar tanto en caliente como en frío.  Por otro lado, las infusiones para el sueño contienen melisa, manzanilla, tila o azahar y están indicadas para favorecer el descanso del bebé desde el primer día de vida. No contienen azúcares añadidos, leches o gluten.

Estas plantas son muy conocidas por sus propiedades relajantes y sedantes, que ayudan a calmar los nervios y a dormir y descansar mejor. Están especialmente indicadas para aquellos bebés a los que les cuesta conciliar el sueño o que sufren dificultades para permanecer dormidos durante la noche. Hay que tener en cuenta que, al menos durante los primeros meses de vida, el bebé solo necesita comer y dormir, funciones que son las más importantes durante sus primeros días de vida. Cualquier alteración de la alimentación o del sueño puede acabar desarrollando problemas futuros y convertirse en  un impedimento para su correcto desarrollo tanto físico como intelectual. Estas infusiones son soluciones instantáneas que deben tomarse disueltas en agua. Deberán tomarse de forma rutinaria.

Problemas digestivos más comunes en bebés

Los problemas relacionados con el aparato digestivo son de los más comunes en bebés al menos durante su primer año de vida. Hay que tener en cuenta que sus sistemas digestivos aún presentan cierta inmadurez por lo que necesitan tiempo para formarse correctamente, funcionar de forma correcta y poder hacer frente a ciertas bacterias y microorganismos presentes en los alimentos. Es por eso por lo que más del 50% de los niños acaba experimentando problemas estomacales que, tratados a tiempo y siguiendo las recomendaciones del pediatra, acompañadas de alguna infusión natural, pueden acabar con el problema al poco tiempo. Las dolencias más habituales que pueden sufrir los bebés durante estos doce meses son:

  • Cólico lactante: es el más frecuente. Se puede producir por diferentes causas, aunque la más común es que el niño haya acumulado aire durante la lactancia. Otros factores pueden ser el estrés o un cambio en el tipo de leche que estaba tomando, así como que se presente una más que posible intolerancia a la lactosa. Detectarlo es fácil: hay que estar atento a si su intestino hace ruido; si levanta las piernas y las mueve con frecuencia; si está irritable o inquieto o si llora debido al dolor abdominal.
  • Diarrea: cuando un niño realiza más de seis deposiciones al día es que, claramente, sufre un problema de diarrea. Si cualquiera de ellas es encima de aspecto líquido, desde luego ya no existirá ninguna duda. En este caso, para evitar que el pequeño se deshidrate, es importante darle suero oral u otras bebidas que contengan altos niveles de minerales que le ayuden a regular el sistema digestivo. En caso de que tenga vómitos y fiebre se deberá acudir inmediatamente al médico.
  • Regurgitaciones: las regurgitaciones son debidas a la inmadurez del esfínter. Hacen referencia a esas situaciones en las que el bebé expulsa pequeñas cantidades de leche o papilla. Este problema desaparece por si solo a lo largo del primer año de vida, pero requiere que durante el tiempo que se manifiesta los padres tomen ciertas medidas como  disminuir la cantidad y aumentar la frecuencia de su alimentación, ponerlo de lado al acostarlo o mantenerlo en posición vertical después de comer.
  • Estreñimiento: este problema estomacal es muy habitual en los niños que presentan pocas defecaciones y heces muy duras. Es común que aparezca cuando existe algún cambio en la leche o cuando se comienza con la alimentación más sólida. Darle papillas de frutas, masajearle el abdomen y darle infusiones para que relaje el esfínter son las recomendaciones más sencillas para acabar con el problema.

Importancia del sueño en los bebés

El sueño es una de las rutinas más importantes para la salud del bebé ya que tiene una relación directa con su desarrollo no solo físico e intelectual, sino también en su estado de ánimo. Este hábito debe de aprender a regularse desde el nacimiento. Cuando el bebé es recién nacido es necesario dejar que duerma a libre demanda. Durante el sueño tiene lugar la liberación de ciertas hormonas que ayudan en el proceso de crecimiento, a tener un neurodesarrollo adecuado a la edad e influye en la maduración del sistema nervioso y la fijación de la memoria. Por lo general un pequeño que duerme bien es un bebé sano. Será a partir de los tres meses cuando ya se pueda ir formando al pequeño en unos hábitos de sueño responsables.

Lo decisivo será ir estableciendo unos horarios fijos y haciéndole formar parte activa de las rutinas de alimentación e higiene. Para establecer estas rutinas los padres se pueden servir de ciertos trucos como bañar al bebé antes de acostarlo para que esté fresco y relajado, tratando de acompañar el momento previo al sueño con música, luces o algún cuento que, repetido en el tiempo, le servirá para asociar horarios y que su cuerpo los interprete de forma adecuada. En caso de mostrar algún signo de insomnio se puede ayudar al pequeño dándole algún tipo de infusiones para dormir de tila, manzanilla, melisa o azahar. Hay que tener en cuenta que esto es bastante frecuente durante el primer año pues cualquier cambio les afecta en sus hábitos.

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