Zumos y Galletas

Hay 17 productos.
Comenzar la alimentación sólida es un paso importante para el bebé. Para conseguirlo, tanto los papás como las mamás tienen que cuidar que este sea lo más natural, divertido y seguro para el pequeño. Entre los 8 y los 12 meses de edad ya es posible ir introduciendo en su dieta zumos naturales y galletas para bebés elaboradas en texturas blanditas y fáciles de deshacer en su paladar. Además de acostumbrar a su sistema digestivo, estos productos cuidan el formato para favorecer su autonomía mediante la participación activa.
Mostrando 1 - 17 de 17 productos

¿Cómo iniciar la alimentación sólida del bebé?

Iniciar la alimentación sólida del bebé es un proceso que ha de ser medido y cuidado para evitar sustos. Normalmente, hasta los 6 meses de edad el pequeño logrará satisfacer todas sus necesidades nutricionales mediante la leche materna. También tiene relación con su propio organismo. Antes de esta edad el recién nacido tendrá muchas más posibilidades de sufrir algún tipo de alergia o intolerancia. Lógicamente, esto puede acabar afectando a su sistema digestivo y a su dificultad para conciliar el sueño. A partir del primer semestre, sus necesidades nutricionales cambian, como también su crecimiento y desarrollo tanto físico como intelectual, así que se deberá empezar a ofrecerle papillas y tarritos junto con la lactancia, alimentos en estado semisólido con una textura ligera que aporte un extra de vitaminas y minerales sin que sean difíciles de aceptar por un aparato digestivo todavía inexperto.

A partir de este momento consiste en hacerlo fácil. Entre los ocho meses y el año lo importante será ofrecer comida, sea cual sea su estado y dejar que el niño se vaya acostumbrando a ella. Un buen comienzo es ofrecerles galletas para bebés que sean blanditas y se disuelvan rápido en la boca para que puedan hacerlo con las encías o zumos naturales en vasitos adaptados a sus manos para ir favoreciendo su autonomía e independencia alimenticia, permitiendo que sea él quien marque los ritmos y preferencias. Hay que tener en cuenta que una parte importante de su alimentación es conseguir que ese momento se convierta en una experiencia placentera y divertida para ellos y no en un simple acto de nutrición. A partir del año es posible dejar que el bebé empiece a tocar la comida más adulta para que vaya conociéndola. Poco a poco y casi sin querer se irá adaptando fácil a la comida sólida.

¿Qué zumos y galletas son recomendables para bebés?

Los batidos de frutas son un tipo de alimento que está considerado dentro de la alimentación sólida del bebé. Por tanto, lo ideal sea comenzar a ofrecérselos a partir de los 4 o 6 meses. Estos zumos deben de ser naturales o, aunque sean envasados, deben de estar indicados que son específicos para su edad. Los más aconsejables son aquellos que elaborados a base de frutas como la naranja, la manzana, la pera, la uva o el plátano. Lo mejor es ir dando al pequeño cucharadas hasta que este se acostumbre al sabor y a beber más rápido. Los zumos aportan una gran cantidad de betacarotenos, elementos que se absorben mucho más rápido entre los 3 y los 6 meses que en la edad adulta. De ahí la importancia de su pronto consumo.

Las galletas para bebés tienen que cumplir una serie de características para que se conviertan en un complemento ideal en su dieta y en los procesos de alimentación, crecimiento y desarrollo. Al final, la alimentación debe de ser algo más que un acto de nutrición. Los bebés aprenden y participan mucho más en aquellas situaciones que les divierten, por lo que hay que apostar por productos cuyo tamaño y forma les motive a ser parte activa de su alimentación y se adapten perfectamente a sus pequeñas manos. La composición también es importante. Este alimento tiene que contener hierro, calcio y vitaminas que se adapten a sus necesidades nutricionales y cuya textura se disuelva fácil en la boca del pequeño. Es importante que no contengan azúcares añadidos ni aceite de palma.

¿Qué es el aceite de palma?

El aceite de palma es un producto que, pese a ser de origen vegetal, no está exento de polémica. Tiene un perfil lípido que es rico en ácidos grasos saturados. Hay que tener en cuenta que las grasas saturadas están directamente relacionadas con la mayoría de enfermedades de tipo metabólico, por lo que fueron clasificadas como grasas malas. Se encuentra en la mayor parte de los productos procesados como la bollería industrial, los snacks, la comida precocinada o los chocolates. También se ha extendido su empleo en productos de cosmética, limpieza o incluso para velas, margarinas, mantecas o alimentos lácteos como las natillas, por lo que muchas veces su ingesta es inconsciente. De ahí el porqué de lasgalletas sin aceite de palma.

Pero su consumo no solo supone un riesgo para la salud cardiovascular de las personas, también es un problema para el medio ambiente. La masiva y continua explotación de las plantaciones de palma implica una terrible deforestación de las selvas tropicales en países como Indonesia o Malasia, los cuales concentran el 85% de la producción mundial. Las consecuencias tanto para la flora como para la fauna son devastadoras debido a que su hábitat queda reducido y acaba por ser objeto del tráfico ilegal de animales como el orangután. Lo real es que sus bosques vírgenes se encuentran en peligro de extinción debido a los continuos incendios provocados para  conseguir aumentar la plantación de árboles productores de la fruta de la palma.

¿Qué beneficios tiene la alimentación ecológica?

Los beneficios de la alimentación ecológica en bebés tienen una relación directa con la sensibilidad de su organismo. Pese a que no quiere decir que un producto no ecológico sea sí o sí más tóxico o dañino dados los duros y exhaustivos controles de calidad que tiene que pasar todo producto envasado, este término hace referencia a la explotación de los ingredientes que lo componen.  En los productos ecológicos sus ingredientes están libres de pesticidas, conservantes, colorantes y cualquier otra modificación o manipulación, por lo que aseguran la naturalidad del producto final bajo el sello oficial de la Unión Europea.

Otra de sus características es que tienen una mayor cantidad de antioxidantes, sus cultivos están basados en abonos naturales, aseguran el respeto y la no explotación del medio ambiente y sus recursos, están libres de toda sustancia química o transgénica, reducen el riesgo de acabar padeciendo o desarrollando cierto tipo de alergias alimenticias o intolerancias a ciertos alimentos, sobre todo en recién nacido. Otro aspecto positivo es que proporciona apoyo directo a la agricultura ecológica que conecta la sociedad con los ritmos naturales al aumentar en la dieta el consumo de alimentos de temporada propios de cada estación.

Utilizamos cookies. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso  + Más Información

Aceptar