A todos nos gusta poner sabor a la vida y alegrar el menú con un poco de salsa, para no aburrirnos de comer de manera saludable. Cuando se está a dieta y hay que ser constante para no recuperar el peso perdido, resulta algo más complicado encontrar aliños bajos en calorías que le aporten una chispa especial a las verduras hervidas, las ensaladas que quedan un poco sosas o los cereales con menos gracia. Afirmaciones del tipo “todo lo bueno engorda” son el lema de quienes no saben comer ni bien, ni rico, ni sano y, además, no siempre son ciertas.

Las salsas que acompañan nuestros platos suelen ser muy calóricas por la cantidad que añadimos, y no tanto por los ingredientes que contienen. Por ejemplo, una sola cucharada de mayonesa aporta alrededor de 200 calorías extra; y, a veces, incluso nos echamos dos o tres cucharadas en el plato. Lo que conseguimos no es enriquecerlo con color y sabor, sino enmascarar los alimentos bañándolos en salsa. ¿Por qué no utilizar salsas hipocalóricas que despierten las papilas gustativas sin restar protagonismo a los ingredientes? No renuncias a las salsas; ¡prepáralas light!

Los ingredientes, en tu despensa

Os proponemos elaborar salsas ligeras igual de sabrosas que las de siempre y con apenas grasa, por lo que van a ser bastante menos pesadas o difíciles de digerir que las de ‘bote’. Para salsear un menú adelgazante y que el veredicto de la báscula sea el esperado, tienes que buscar en la despensa diez ingredientes que, por lo general, nunca faltan en la cesta de la compra: queso de untar desnatado, aceite, vinagre, limón, yogur natural 0%, semillas de mostaza, curry, ajo, albahaca y cayena.

Con los mismos ingredientes vamos a preparar tres salsas ligeras, aunque hay otras muchas posibles combinaciones.

1. Salsa de yogur, perfecta para ensaladas y hortalizas

Comenzamos con una salsa de yogur formada, evidentemente, por un yogur desnatado al que le añadiremos una cucharada sopera de zumo de limón, unas hojas de albahaca picada y mostaza en grano. Lo mezclamos, y obtenemos una salsa suave que irá muy bien para una ensalada mixta o unas hortalizas asadas.

2. Salsa de curry light, ideal para carnes

Partiendo de la salsa anterior, si en lugar de yogur se emplea queso de untar o queso batido desnatado, y se incorpora una cucharadita de aceite y una pizca generosa de curry, habremos conseguido una salsa de curry light perfecta para carnes magras. ¡Deliciosa!

3. Salsa de vinagreta con un toque picante, una opción para pescados

Otra opción es una vinagreta con un toque picante, compuesta por una cucharadita de aceite, una de vinagre, una de zumo de limón y también menos de media punta de cayena. Después de emulsionar, veréis que resulta una buena cantidad de salsa vinagreta con un mínimo de aceite. Puede convertirse en una salsa para aliñar el pescado a la plancha (con muy pocas calorías añadidas), mezclando el aceite y el zumo de limón con ajo y albahaca o perejil, si es lo que tienes a mano.

Ahora solo queda probar y disfrutar cada una de estas salsas ligeras, con mesura y autocontrol.

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