La lavanda, también denominada espliego, es una planta nativa del mediterráneo. Sus flores de color azul-violáceo desprenden un agradable e inconfundible aroma. Pertenece a la familia de las lamiáceas, y tiene múltiples aplicaciones cosméticas y terapéuticas.

Tradicionalmente se emplea para perfumar las habitaciones, la ropa y los armarios, y para ahuyentar a los insectos. Además, el extracto de lavanda a menudo se utiliza en diversos productos de perfumería, desde fragancias y colonias hasta jabones y aceites.

1. Antiinflamatoria

Los alcoholes (linanol, geraniol y borneol) y ésteres que contiene el aceite de lavanda poseen propiedades antiinflamatorias. De ahí que constituya un remedio eficaz para aliviar o calmar el dolor.

Por vía tópica o externa, los preparados con lavanda resultan adecuados en el tratamiento de dolores reumáticos y lumbares, tortícolis, cefalea y dolor podal o de pies.

2. Buena contra la depresión y la ansiedad

Las propiedades sedantes del sistema nervioso central de la lavanda pueden aprovecharse para reducir la ansiedad y el nerviosismo.
Dada su acción tranquilizante suave, la lavanda podría ser útil para controlar y combatir los nervios en el estómago. También es eficaz para manejar la ansiedad, el estrés y la irritabilidad. Asimismo, ayuda a prevenir el mareo en los viajes, el cual suele tener un origen nervioso.

3. Digestiva

La lavanda se considera un excelente tónico digestivo. Por su efecto colerético y colagogo, está indicada en caso de digestiones pesadas. Favorece la expulsión de los molestos e incómodos gases intestinales que provocan hinchazón abdominal y retortijones.

Tomar una infusión de esta planta después de las comidas es una manera de prevenir el dolor abdominal y la flatulencia, y tener una buena digestión.

4. Aliada contra la pérdida de cabello

Al parecer, las fricciones del cuero cabelludo con aceite esencial de lavanda o con la propia infusión de la planta fortifican la raíz del pelo y previenen su caída, contribuyendo así a evitar la alopecia.

Además de como tratamiento para frenar la caída del cabello, el enjuague capilar con lavanda serviría para eliminar la caspa.

5. Relajante natural

Desde la antigüedad la lavanda se ha utilizado como relajante natural. Esta propiedad hace que recurramos a esta planta cuando tenemos insomnio o dificultades para conciliar el sueño, y no podemos descansar adecuadamente.

Existe una creencia popular según la cual poner un saquito de lavanda debajo de la almohada relaja e induce el sueño.

Más propiedades y beneficios

Sus propiedades antisépticas, calmantes y cicatrizantes, sumadas a la acción astringente que le confieren los taninos, convierten a esta planta en un remedio interesante para tratar algunas afecciones cutáneas, y curar o mejorar el estado de nuestra piel.

La lavanda se suele aplicar con el fin de desinfectar las heridas y acelerar su cicatrización. Así mismo, podría resultar beneficiosa en los siguientes casos: quemaduras, eccemas, psoriasis, picaduras de insectos y hematomas.

Posee capacidad antibacteriana, antivírica y bacteriostática, por lo que puede ser útil en el tratamiento de enfermedades respiratorias (bronquitis, faringitis, gripe, resfriados…), hongos e infecciones vaginales.

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