A lo largo de la existencia humana, siempre se han extendido múltiples remedios para prevenir el resfriado que se han acabado convirtiendo, con el paso de los años y las generaciones, en creencias populares sin ningún tipo de fundamento científico que las apoyase. Uno de los más comunes, y que seguro os vendrá a la cabeza, es el de la vitamina C de los zumos de naranja. Sí, lo siento, es así, la vitamina C no ayuda a prevenir el resfriado, o por lo menos no existe evidencia científica para mantener viva tal idea. Es más, hace no mucho, allá por 2012, un estudio de la Universidad de Cardiff afirmaba que “solo un ermitaño podría evitar realmente estas enfermedades”, es decir, que no existe remedio absoluto para pararlos y evitar caer en sus mucosas redes, así que sí, otro año más vienen a por nosotros, por lo que habrá que estar preparados.

La verdad es que el resfriado común es, valga la redundancia, tan común cada año como las flores en primavera, las sombrillas a la orilla del mar en agosto, la caída de las hojas en otoño o la Navidad. Hay que tener en cuenta que el invierno no es el principal responsable, como todos los expertos recuerdan, y como se ha señalado en múltiples ocasiones, el frío por sí mismo no es consecuencia directa de los resfriados ni de la gripe, pero sí que puede contribuir a preservar el culpable virus. Por tanto, los únicos remedios útiles para el resfriadoparecen ser intentar cumplir con una serie de consejos que nos ayude a mantener las defensas fuertes y llevar a cabo una serie de precauciones que eviten que el virus penetre en el organismo y de lugar a los primeros síntomas del resfriado tan comúnmente molestos como el dolor de garganta, el moqueo, la tos, los estornudos, el dolor de cabeza o los continuos dolores corporales.

  1. Lavarse las manos con frecuencia: sin ánimo de parecer madres, que madre no hay más que una, conviene recordar que los constipados y la gripe se transmiten por contacto directo, por lo que es vital lavarlas a menudo. Pero ojo, que no vale con mojar las manos en agua y secarlas, es necesario desinfectarlas bien con jabón al menos durante 20 segundos. Sí, puede ser pesado, pero también puede marcar la diferencia. Un dato curioso: la Marina de los Estados Unidos realizó un experimento en el que obligaba a sus soldados a lavarse las manos siguiendo este proceso durante, al menos, cinco veces al día, lo que redujo en un 45% la incidencia de resfriados entre las tropas. También es importante cuidarse de no estornudar en las manos y evitar, lo máximo posible, el contacto de las manos con la cara: los ojos, la nariz y la boca son las zonas más sensibles del cuerpo para la entrada de organismos nocivos.
  2. Mantener los pies calientes: Ese típico amigo que se pone doble calcetín para evitar resfriarse o el mítico consejo de abuelas de no andar descalzo por casa resulta que tiene, incluso, su explicación científica. El frío en los pies puede duplicar incluso las posibilidades de padecer un resfriado, algo que se comprobó tras someter a 90 estudiantes a una prueba en la que introducían los pies en un barreño de agua fría. Este estudio, sin embargo, fue matizado por los mismos científicos de la Universidad de Cardiff que también afirmaba que podía ser posible que el frío hubiera hecho aflorar los síntomas de una enfermedad que se estaba incubando en el mismo organismo pero que aún no se había manifestado.
  3. Cuidado con los espacios cerrados: Las oficinas de trabajo, los hospitales, los trasportes públicos, los aeropuertos, los centros comerciales y, en definitiva, todos los sitios atestados de personas que frecuentamos en Navidad son los lugares donde es más probable acabar pillando un buen catarro. A más concentración de gente, mayor es la posibilidad de contagio, por lo que a veces el frío aire fresco de la calle es mucho más saludable debido a su limpieza y baja concentración de gérmenes en comparación con los espacios abarrotados.
  4. Come ajo y yogur: resulta que el ajo es, además de un alimento con potente sabor y pese a su lógica mala fama tras su ingesta, uno de los elementos que más fuerte protege nuestro sistema inmune contra un gran número de infecciones bacterianas gracias a su composición de alicín, ajoene y tiosulfinatos. Por su parte, el yogur sirve de intensa ayuda a las bacterias positivas encargadas de crear los glóbulos blancos encargados de defendernos frente a las amenazas externas de los virus.
  5. Descansa y no te estreses: parece fácil, pero posiblemente, y más estos meses de fin de año, se hace aún más complicado el dormir no solo bien, sino las suficientes horas necesarias para que nuestro organismo pueda mantener a raya los resfriados. Todo el peso de esta tarea recae sobre el sistema inmunológico, la principal de nuestras barreras frente a las amenazas de este tipo de infecciones. Para que este sistema inmunológico no se deprima y comience a debilitarse es importante no estresarse, intentar llevar una día a día relajado, organizándonos bien las tareas sin olvidarnos de dejar tiempo para nosotros mismos. Este es, sin duda, uno de los mejores remedios para el resfriado.

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