¿Qué le devolvemos a la tierra?

Somos personas racionales y coherentes. Hemos tenido la increíble capacidad para evolucionar como seres humanos. En avances tecnológicos y en aprovechamiento de los recursos que nos da el planeta. Debemos comprender también aquello que estamos tomando de más. Este punto es inflexible y no se puede dar vuelta a la hoja. Hacer tal cosa sería como si nunca hubieran ido las golondrinas al balcón de Bécquer. No solo cogemos más recursos de los que nuestro mundo está dispuesto a soportar sino que lanzamos sustancias realmente nocivas para él.

¿Imaginas que te quitasen los brazos y las piernas y en ellas echasen amianto? Algo similar es lo que sufre a cada segundo este planeta en el que vivimos. Es por ello que desde hace décadas son numerosas aquellas personas que apuestan por dar un cambio radical y reconvertir la situación en busca de un final para nuestro planeta mucho más agradecido.

La tierra nos ha dado un suelo donde pisar y nosotros lo llenamos de basura.

El mar nos ha dado la posibilidad de vivir y nosotros matamos su vientre.

Y el aire… lo hemos llenado de emisiones y químicos.

¿Hemos sido realmente nosotros los causantes de su muerte?

Los avances tecnológicos e industriales nos han permitido evolucionar a unos niveles insospechados. Gracias a estos avances cada día nuestro esfuerzo se ve reducido y las cuestiones que antes veíamos como ciencia ficción son hoy un hecho. Sin embargo los costes de nuestra evolución han hecho que nuestro ecosistema retroceda en el tiempo. Cada día mueren más y más especies que un momento nos acompañaron en la evolución.

Prueba de ello se ha dado en estos meses que nos hemos visto obligados en una gran parte del planeta a permanecer en casa. Literalmente confinados en busca de una solución a una pandemia, cuya existencia nos ha demostrado el daño que puede hacer una naturaleza desconocida. De hecho, según el departamento de la Generalitat de Cataluña, los niveles de CO2 se han reducido hasta el 75% de las emisiones. Increíble, ¿No es cierto?

A por una segunda oportunidad

Más allá de los datos obtenidos a lo largo de los meses de confinamiento e inactividad principalmente de industrias y paralización de los automóviles y por tanto de las emisiones, hemos de pensar también en nuestro modo de sustento. Son miles y miles las familias que dependen directamente de tales industrias. No concienciarnos en esos puestos de trabajo sería también una injusticia. Entonces, ¿Dónde reside el equilibrio?

Hemos de encontrarlo, sin más remedio. Afortunadamente son miles y cada día aumenta las empresas y organizaciones que consideran su forma de actuar sobre el medio ambiente. Si todos tuviéramos en cuenta las emisiones y los daños que podemos causar, tal vez, no haría falta confinar y paralizar la economía de todo un planeta. Encontremos este punto de equilibrio, y demostrémosle al planeta que podemos ser mejores en esta oportunidad de vivir que nos ha brindado.

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