¿Debemos usar protector facial todo el año?

A pesar de que desde el pasado año la sociedad no ha estado tan expuesta al sol tanto como en años anteriores, los rayos ultravioleta siguen causando estragos invisibles en la piel. Es por ello que es importante recordar que un 80% del envejecimiento de la piel se debe a una exposición prolongada al sol.

La radiación solar es un efecto fotosensible que entra en contacto con todos los elementos del planeta. Pero en el caso de la piel humana, se va acumulando y tiene efectos dañinos sobre el ADN celular, ya que causa arrugas profundas y manchas más oscuras y visibles.

Esto no quiere decir que el sol sea un enemigo, y para mantener la longevidad debamos salir solo de noche. El cuerpo también necesita vitamina D, que se encuentra en los rayos de sol que se reciben a diario. Además, está demostrado que los rayos del sol tienen un reconocido poder antidepresivo, ya que la carencia de vitamina D puede elevar el riesgo de sufrir depresión hasta en un 75 por ciento.

¿Qué podemos hacer para proteger el rostro?

Hay varias formas de proteger la piel del rostro, como utilizar gorras y gafas de sol, así como evitar en lo posible una exposición prolongada entre las 10.00 horas de la mañana y las 17.00 horas de la tarde. Igualmente, en cualquier temporada del año se debe seguir utilizando una protección solar que se adapte a cada persona y a la zona en la que ésta vive, ya que el sol, por evidente que parezca, no solamente incide sobre la piel en un día de playa o montaña. Algunos consejos para obtener una protección facial correcta durante el año son los siguientes:

  • Debe bloquear los dos tipos de radiación más dañinos: los rayos UVA y los rayos UVB.
  • No olvidar zonas de la cabeza como son los labios, las orejas o el contorno de los ojos.
  • Sudar, nadar o un baño breve pueden reducir el efecto del protector facial. No se debe olvidar la reaplicación cada dos horas, o en alguno de los casos anteriores.
  • Aplicar de manera uniforme sobre toda la piel del rostro. La proporción recomendada para la cara de un adulto se muestra en torno a una onza de protector.
  • Instaurar el hábito desde pequeño marca las diferencias. Inculcar a los niños y niñas la necesidad de proteger su rostro durante todo el año debe convertirse en una prioridad, ya que el fotoenvejecimiento se acumula con el transcurso de los años.
  • Ser conscientes de que un protector corporal no tendrá el efecto recomendado sobre el rostro. Conocer sus diferencias es esencial para asimilar que su uso es específico según la parte del cuerpo que se desea proteger.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here