Puede que nunca antes hayas leído nada sobre el acanto. Tal vez sea para ti algo novedoso o todo un descubrimiento. Quizás lo hayas visto adornando parques, jardines o invernaderos, pero no tengas ni la menor idea de que se trata del acanto. Es más, tal vez incluso lo conozcas con otros nombres distintos, como hierba gigante, nazareno o carnerona.

Hablamos de una planta perenne que pertenece a la familia de las acantáceas y es nativa de África occidental y Asia Menor. Posee unas hojas de color verde intenso semejantes a las del cardo y flores que pueden ir del blanco al púrpura, las cuales se agrupan formando una larga espiga.

El acanto se cultiva prácticamente en todo el mundo como planta ornamental. Desde la antigüedad fue muy apreciado por las cualidades terapéuticas o virtudes medicinales que le confieren sus componentes activos. Entre ellos el mucílago, taninos, sales minerales y otros principios amargos.

Propiedades del acanto

A esta planta de floración majestuosa se le atribuyen:

  • Propiedades emolientes. Ablanda o relaja una zona inflamada.
  • Astringentes.
  • Antidiarréicas.
  • Expectorantes. 
  • Suave efecto analgésico.

Por vía oral, las hojas de esta planta se han venido empleando principalmente como laxante y estimulante para abrir el apetito. Externamente, dado su poder antiinflamatorio, también se suelen aplicar en forma de cataplasma sobre las zonas inflamadas.

El jugo de la planta se utiliza para aliviar las quemaduras y las picaduras de insectos, y para tratar herpes y contusiones debidas a caídas, impactos o golpes leves. Del acanto se dice que puede acelerar la cicatrización de las heridas y mejorar la irritación de la piel.

Según la medicina popular, las raíces mucilaginosas del acanto podrían ayudar a combatir la diarrea. En la antigüedad el acanto también se recomendaba para despejar las vías respiratorias y aliviar la congestión nasal, siendo útil en caso de catarro, bronquitis, faringitis y otros problemas respiratorios.

Cómo se prepara una infusión de acanto

Todo lo que hay que hacer para preparar una infusión de acanto y aprovechar así sus propiedades beneficiosas es poner las hojas y las raíces de la planta en una taza, verter agua caliente y dejar reposar. Esta infusión serviría para las limpiar las heridas antes de poner un vendaje. La proporción es de aproximadamente 1 gr de raíces y hojas secas por taza de agua.

Para la decocción herviríamos 100 ml agua con 10 gr de hojas de acanto. Una vez filtrado, el líquido resultante podría ser utilizado para hacer gargarismos o enjuagues cuando hay inflamación de garganta.

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