Tanto el tabaco como el alcohol presentan numerosas contraindicaciones. Su consumo excesivo o desmesurado puede desencadenar diversas enfermedades. Constituyen dos de los principales enemigos para la salud, silenciosos “asesinos” que superan al hambre como causa de muerte.

Centrándonos en el alcohol, teniendo en cuenta el importante riesgo que supone, es fundamental vigilar un poco más su ingesta para evitar los efectos adversos que pueda llegar a producir. ¿El alcohol aumenta las tasas de colesterol? ¿Qué cantidad y qué tipo de bebida alcohólica se podría tomar en caso de hipercolesterolemia?

Antes de explicar la relación entre el alcohol y el colesterol, hay que tener claro cómo actúa éste en nuestro organismo y para qué sirve.

Colesterol: qué es y tipos

El colesterol es un tipo de lípido (grasa) que está presente en todas las células del cuerpo humano. Resulta indispensable para el funcionamiento normal del organismo.

El hígado se encarga de sintetizar la mayor parte del colesterol, y el resto es aportado por la dieta. Por lo tanto, hay que lograr un equilibrio entre el colesterol que producimos nosotros mismos y el que se ingiere a través de los alimentos.

El aumento de los niveles de colesterol y su depósito en las arterias es peligroso. Constituye un factor de riesgo en el desarrollo de la ateroesclerosis, es decir, el engrosamiento o endurecimiento de las paredes arteriales. La acumulación de placa en las arterias puede producir accidentes cerebrovasculares y hasta incluso la muerte.

Los dos tipos de lipoproteínas responsables de transportar el colesterol en la sangre son las de baja densidad (LDL), y las de alta densidad (HDL).

Las primeras son más conocidas como colesterol “malo”, porque cuanto mayor sea su concentración en sangre mayor es el riesgo de enfermedad cardiovascular. Dichas lipoproteínas transportan el colesterol a los tejidos para su utilización, pudiendo depositarse en las arterias.

Las lipoproteínas de alta densidad recogen el exceso de colesterol de las arterias y lo transportan de nuevo al hígado, donde puede ser eliminado. Se denomina colesterol “bueno” porque parece ofrecer cierta protección contra los accidentes cerebrovasculares y los ataques cardíacos.

Complementos para equilibrar los niveles de colesterol y favorecer la salud cardiovascular

Los complementos alimenticios pueden ayudar a mantener el colesterol en orden, al mismo tiempo que favorecen la salud cardiovascular. Entre la amplia gama de suplementos disponibles en dosfarma.com destacan:

  • Aquilea Colesterol 20 sticks. Ayuda a reducir el colesterol, a controlar la formación de colesterol endógeno y proteger contra el daño oxidativo. Gracias a su sabor a frutos rojos y su formato en sticks es muy sencillo de tomar.
  • Sandoz Bienestar Colesterol 30 Cápsulas. Su fórmula con omega 3 y monacolina K contribuye a bajar el colesterol malo.
  • Eladiet Controlcol 60 Comprimidos. Complemento alimenticio con arroz rojo fermentado, gamma oryzanol y cromo, con fitoesteroles vegetales, coenzima Q10 y cardo mariano. Ayuda a mantener los niveles normales de colesterol y a la protección del hígado.
  • 100% Natural Aceite de KRILL NKO 120 Cápsulas. El aceite de Krill incluye de forma natural vitaminas A, D y E. La combinación de este aceite con una dieta saludable garantizan una mejoría en los niveles de colesterol.

¿Sube el colesterol el alcohol?

Después de aclarar estos conceptos, respondemos a la pregunta que formulamos inicialmente. La respuesta es afirmativa: la ingesta excesiva o desmedida de alcohol, afectaría los perfiles lipídicos y comprometería la salud del corazón y de otros órganos vitales.

Ahora bien, algunas investigaciones sugieren que el consumo moderado de alcohol mejora significativamente las cifras de colesterol HDL, el “bueno”, y que podría proteger al organismo contra las enfermedades cardíacas. En otras palabras, una cantidad prudente de alcohol elevaría las lipoproteínas de alta densidad o colesterol HDL, pudiendo así reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

En resumen, el alcohol produciría un efecto doble en lo que respecta a las tasas de colesterol: puede beneficiar la salud cardiovascular si se toma con mesura (aumentando el colesterol “bueno”), o perjudicarla si se consume sin control alguno, ya que elevaría los niveles de colesterol LDL o “malo”.

Cuando bebemos más de la cuenta los riesgos superan esos supuestos beneficios. Así pues, para evitar que resulte dañino o nocivo no hay que excederse, sino consumirlo solo en su justa medida. El término “moderado” equivaldría a una copa diaria para las mujeres, y entre una y dos copas por día para los hombres.

Lo ideal es prescindir de las bebidas alcohólicas si tienes colesterol alto o sufres otra patología, y si no, que elijas el vinto tinto sobre otras opciones. El vino tinto contiene compuestos fenólicos que le confieren propiedades cardioprotectoras.

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