Alcohol y colesterol: ¿qué relación existe?

Esta entrada de blog muestra por qué el alcohol, en cantidades excesivas, provoca un aumento en el riesgo de sufrir miocardiopatías, así como toxicidad en el músculo cardiaco

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Sustancias como el tabaco y el alcohol presentan numerosas contraindicaciones, ya que su consumo excesivo o desmesurado puede desencadenar diversas enfermedades o patologías. Se erigen como dos de los principales enemigos para la salud, actores silenciosos que superan al hambre como causa de muerte en el mundo. Y entender la relación de alcohol y colesterol, junto con otros factores cardiovasculares, es esencial para conocer el alcance del daño que pueden provocar en el organismo.

Centrándonos en el alcohol, teniendo en cuenta el importante riesgo que supone, es fundamental controlar su ingesta para evitar los efectos adversos que pueda llegar a producir. ¿El alcohol aumenta las tasas de colesterol? ¿Qué cantidades se pueden consumir?

Estos y otros interrogantes los resuelve José Abellán, cardiólogo intervencionista del Hospital General Universitario Santa Lucía de Cartagena.

¿Qué se debe saber sobre el alcohol?

El consumo excesivo de alcohol es un factor causal en más de 200 enfermedades y trastornos. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se producen más de 3 millones de muertes en el mundo debido a su consumo nocivo, lo que viene a representar, aproximadamente, un 6 por ciento de todas las defunciones.

Está científicamente probado que el beneficio potencial del alcohol es sustancialmente pequeño. Eso sí, lo que no está demostrado es que dicho beneficio pueda aplicarse a cualquier individuo. De hecho, las últimas directrices dietéticas recogidas por diversos portales especializados en medicina dejan claro que nadie debe empezar a beber alcohol o beber más a menudo alegando posibles beneficios para la salud.

Además, una vez que se comienza a beber, más aún cuando en la sociedad actual apremia la necesidad por empezar a hacerlo a edades más tempranas, debe saberse que abandonar su consumo presenta importantes obstáculos: el síndrome de abstinencia, la falta de ayudas profesionales y, sorprendentemente, la presión social por ser una persona abstemia.

¿Por qué se debe reducir o eliminar el consumo de alcohol?

Según datos de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, en uno de sus informes más recientes, la mitad de la población adulta española sopesa que el alcohol es una sustancia ‘bastante o muy peligrosa’ para el organismo.

Pero, si existe esta concepción, ¿por qué socialmente la sociedad del país mantiene hábitos de consumo de alcohol? La realidad es que, pese a que puede entrañar ciertos beneficios para la salud, especialmente a nivel cardiovascular, los riesgos de su consumo son mayores.

El etanol, sustancia que contiene el alcohol, es tóxico para el cuerpo. Por tanto, la obviedad abruma: cuanto menos alcohol se consuma, mejor. Y, obviamente, la cantidad recomendada en cualquier persona es cero, por conocidos motivos de salud. El alcohol aumenta el riesgo de tumores en el sistema digestivo; el riesgo de sufrir depresión; supone un peligro en términos de seguridad vial; e, incluso, aumenta la probabilidad del suicidio al tratarse de una sustancia inmunodepresora.

¿Qué relación hay entre alcohol y colesterol?

Después de aclarar estos conceptos, toca encontrar respuesta a la pregunta formulada inicialmente y la relación que surge entre alcohol y colesterol. La respuesta es afirmativa: la ingesta excesiva o desmedida de alcohol afectaría los perfiles lipídicos y comprometería la salud del corazón.

La principal problemática que surge en torno a esta relación entre el alcohol y su afectación negativa sobre el organismo es la concepción que se tiene de él. En una sociedad en la que el consumo de bebidas alcohólicas se dispara, surgirán de manera obligatoria ciertas afirmaciones o concepciones sobre si en realidad es tan perjudicial para el cuerpo humano.

Algunas de estas bebidas, especialmente el vino tinto, han sido ensalzadas social o económicamente por poseer algunas sustancias antiinflamatorias.

Partiendo de que las enfermedades ateroscleróticas tienen una base inflamatoria, el hecho de que algunos tipos de bebidas alcohólicas tengan esta cualidad pueden reportar ciertos beneficios a la hora de prevenir el infarto o la trombosis, siempre y cuando su consumo sea leve o moderado. Por tanto, y está científicamente probado, aquellas poblaciones que cumplan estas premisas sufren menos infarto.

No obstante, el citado etanol y su toxicidad para el organismo provocan toxicidad en el músculo cardiaco, haciendo que este se dilate y funcione peor y aumentando el riesgo de sufrir miocardiopatía en el corazón. Además, se vincula a la aparición de ciertas arritmias, siendo la más frecuente la fibrilación auricular, que incluso con consumos moderados de alcohol puede generarse.

Por tanto, una vez analizados sus beneficios y sus contraindicaciones, la conclusión es clara: cualquier cantidad de alcohol, por mucho que pueda proteger en ciertos niveles de la trombosis o el infarto, es perjudicial para la salud. Se trata de un cómputo cuyo equilibrio no compensa a nivel de salud, y así está demostrado.

2 Comentarios

  1. El colesterol es un problemas que solemos normalizar y reducir en importancia. Al largo plazo, se transforma en un problema mayor con necesidad de intervenir médicamente. Lo mejor es ir tratándolo frecuentemente, pudiendo hacerlo mediante remedios completamente naturales, sin efectos secundarios ni posibilidad de adicción.

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