La mayor parte de la población puede consumir una gran variedad de alimentos sin tener ningún problema. Sin embargo, algunas personas sufren reacciones adversas cuando ingieren determinados alimentos, aunque sea en pequeña cantidad. Dichas reacciones a los alimentos pueden obedecer a una intolerancia o a una alergia alimentaria.

Frecuentemente, las alergias alimentarias se confunden con la intolerancia a algún componente de un alimento. Tal es así que una de cada tres personas cree ser alérgico a algún alimento, a pesar de que la incidencia de alergia alimentaria es de un 2% en adultos. En niños el porcentaje es algo superior, pero a menudo las alergias alimentarias se superan antes de comenzar el colegio.

¿Qué es una alergia alimentaria?

La alergia alimentaria es una reacción o una respuesta exagerada del sistema inmunológico ante un alérgeno, una sustancia que para la mayoría de gente resulta inofensiva. Dicho de otra manera, el alérgeno (o la proteína del alimento en cuestión) desencadena una serie de reacciones en el sistema inmunológico que causan los síntomas de la alergia.

La diferencia entre alergia alimentaria y la intolerancia alimentaria radica que esta última afecta al metabolismo y no al sistema inmunológico.

Causas de la alergia alimentaria

El sistema inmunológico nos protege frente virus, bacterias y otras sustancias potencialmente nocivas. El sistema inmunológico de las personas alérgicas interpreta la presencia de una sustancia normalmente inocua como una amenaza. En consecuencia, crea mecanismos de defensa para neutralizar o eliminar dicho alérgeno.

Cuando se ingiere el alimento que causa la alergia el organismo produce anticuerpos. Estos estimulan la segregación de las sustancias químicas, responsables de los síntomas característicos de las reacciones alérgicas.

¿Qué alimentos suelen provocar alergias alimentarias? Cualquier alimento o componente del mismo puede causar reacciones alérgicas. Aunque algunas alergias alimentarias son más frecuentes que otras. Entre los alérgenos alimenticios más comunes se encuentran:

  • La leche de vaca.
  • El huevo.
  • El trigo.
  • La soja.
  • El pescado.
  • El marisco.
  • Los frutos secos.

Los anteriormente citados causan el 90% de las alergias alimentarias. Pero se han identificado más de 150 alimentos que pueden ocasionar reacciones alérgicas.

Síntomas

Por fortuna, las reacciones alérgicas a los alimentos suelen ser leves. Salvo en aquellos casos en los que la ingesta de alimentos causantes de la alergia provocan una reacción grave, capaz de poner en riesgo la vida. La reacción anafiláctica se caracteriza por el descenso súbito de la presión sanguínea y precisa tratamiento médico inmediato, ya que puede dar lugar a un paro cardíaco.

La sintomatología de la alergia alimentaria comprende:

  • Problemas cutáneos.
  • Reacciones respiratorios y gástricas: urticaria, eczema, picor, erupciones o enrojecimiento. Rinitis, asma, congestión nasal, tos, sibilancia. Dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea.

Diagnóstico y tratamiento

Para establecer el diagnóstico de alergia alimentaria se utilizan pruebas cutáneas como la denominada prick prick. El prick test consiste en picar primero el alimento que podría ser causante de la alergia, y luego pinchar el brazo del paciente con la misma lanceta, analizando la reacción al cabo de 15 minutos.

También se pueden realizar pruebas de exposición o provocación alimentaria, eliminando de la dieta durante quince días el posible alergeno o alimento sospechoso, y volviendo a administrarlo en pequeñas dosis para comprobar si el paciente presenta o no una reacción alérgica.

Excluir de la dieta los alimentos o componentes causantes es la única manera de prevenir las reacciones alérgicas en personas sensibles. Si sospechas que tienes alergia a algún alimento, debes consultar a un alergólogo para que lleve a cabo los métodos diagnósticos pertinentes y fije el tratamiento adecuado.

Las cremas balsámicas y los medicamentos antihistamínicos pueden aliviar las molestias si se manifiestan síntomas cutáneos. La adrenalina autoinyectable resulta imprescindible en todo momento para quienes han sufrido anafilaxia en alguna ocasión.

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