La palabra angina proviene del latín angor pectoris, cuyo significado es estrangulamiento en el pecho. Quienes la han sufrido la describen como una sensación de falta de aire u opresión en el pecho. No obstante, un episodio de angina no debe confundirse con un ataque cardíaco.

¿Qué es la angina de pecho?

La angina de pecho hace referencia a la molestia o el dolor en el tórax producido por la falta de irrigación sanguínea temporal al músculo cardíaco. Es decir se presenta por una circulación deficiente de la sangre al corazón.

En concreto, hablaríamos de angina de pecho cuando la obstrucción de las arterias coronarias se prolonga unos minutos tras los cuales el paciente se recupera. Se trata de una patología cardíaca frecuente, que afecta mayoritariamente a los hombres mayores de 30 años.

Tipos

Se distinguen tres tipos de angina:

  • La angina de esfuerzo. Es la más común de todas, y suele aparecer por la actividad física u otras situaciones que impliquen que la necesidad de oxígeno en el corazón aumente. Por lo general es breve, y desaparece con descanso y medicación.
  • Angina de reposo. Surge espontáneamente o de manera imprevisible, es variable y de larga duración, y no se alivia con el reposo o las medicinas. Se considera el tipo de angina más grave o peligroso, puesto que podría ser una señal de un posterior infarto de miocardio.
  • Mixta o inestable. Combina los dos tipos anteriores sin que haya una que predomine sobre la otra, puede preceder a un infarto. Requiere atención médica inmediata y un tratamiento especial.

Causas

La principal causa de la angina de pecho es la aterosclerosis, enfermedad que se caracteriza por el estrechamiento progresivo de las paredes arteriales debido a la acumulación de placa. El tabaquismo, la obesidad, la diabetes, la hipertensión o el colesterol alto son algunos factores que favorecen y aceleran el desarrollo de las placas de ateroma.

Otros desencadenantes de la angina de pecho, además de un importante esfuerzo físico, podrían ser:

  • Temperaturas extremas.
  • Comida abundante.
  • Emoción fuerte.
  • Consumo de alcohol, las drogas y algunos fármacos.

Síntomas y diagnóstico

La angina se manifiesta principalmente a través de los siguientes signos o síntomas:

  • Dolor torácico de intensidad variable.
  • Sensación de pesadez u opresión, que casi siempre comienza detrás del esternón. Puede extenderse a los brazos, la espalda, el cuello o la mandíbula. La duración de estos episodios es de entre unos 2 y 15 minutos.
  • Náuseas.
  • Sensación de ahogo o indigestión en el pecho.
  • Vómitos.
  • Sudoración excesiva o intensa (hiperhidrosis).
  • Debilidad, mareo y ansiedad.

Como los síntomas de la angina de pecho son muy variados, además de análisis de laboratorio y electrocardiogramas, el médico realizará determinadas pruebas para establecer un diagnóstico concluyente y descartar otras afecciones cardiovasculares. Normalmente se lleva a cabo una ergometría -más conocida como prueba de esfuerzo, y una arteriografía coronaria.

Tratamiento

El tratamiento dependerá de las manifestaciones clínicas de la angina de pecho. A los cambios en el estilo de vida podrían sumarse medidas farmacológicas basadas en el uso de nitroglicerina, bloqueantes de los canales de calcio (calcioantagonistas), betabloqueantes y antiagregantes.

En el caso de que estos medicamentos no funcionen, o la angina se resista a los mismos, se contemplaría la cirugía cardíaca mediante bypass.

Prevención

En lo que respecta a las medidas preventivas, es fundamental evitar los factores de riesgo cardiovascular:

  • Dejar de fumar.
  • Controlar la presión arterial y la diabetes.
  • Seguir una dieta baja en grasas y colesterol.
  • Hacer ejercicio físico y adelgazar cuando existe sobrepeso.

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