Antihistamínicos: ¿Qué son y cuándo utilizarlos?

Los antihistamínicos son esenciales para aquellas personas que sufren alergias, especialmente de tipo primaveral - Aunque se pueden adquirir sin receta, es recomendable que dicha alergia haya sido diagnosticada

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Los medicamentos antihistamínicos componen uno de los grupos más variopintos y recurridos dentro de la familia de aquellos que precisan receta y de los que no, compartiendo su lugar con principios activos como el ibuprofeno o el paracetamol. Sin embargo, para comprender su necesidad, es vital conocer la causa.

¿Por qué se utilizan los antihistamínicos?

La causante de la utilización de los antihistamínicos es la alergia, una reacción exagerada del organismo hacia una sustancia (alérgeno) que proviene del exterior. Estos alérgenos penetran en el organismo a través del aparato digestivo, en el caso de alimentos; por el aparato respiratorio; al establecer contacto con la piel; o atravesando la misma, como por ejemplo, en el caso de las picaduras.

Síntomas comunes de una reacción alérgica

Las reacciones que precisan el uso de un antihistamínico vienen acompañadas de síntomas que pueden producirse en conjunto o por separado, pero aparecen sin causa aparente y durante un tiempo sostenido. Son los siguientes:

  1. Inflamación de la parte blanca del ojo y del interior de los párpados. Esto causa la dilatación de los vasos sanguíneos y el enrojecimiento del ojo.
  2. Picor en nariz, garganta y paladar. Aparece la sensación de picor en la zona nasal y bucofaríngea, que provoca que estas zonas se irriten.
  3. Congestión nasal y estornudos. Aparición de moqueo y goteo nasal sin presencia de resfriado.
  4. Sensación de ahogo, falta de aire y presencia de pitidos. Aparecen pitidos en los momentos de inspiración y expiración, que se hacen más complejos a causa de la presencia del polen en el ambiente.

¿Qué es un antihistamínico?

El antihistamínico es un fármaco que basa su acción en inhibir la acción de una sustancia llamada histamina. Esta molécula es fabricada por el cuerpo humano y aparece, por ejemplo, en neuronas, plaquetas o células gástricas, e interviene en diferentes procesos del organismo. Generalmente, cuando se sufre una alergia, ya sea primaveral, anual o por alguna sustancia en particular, el cuerpo libera más histamina y este reacciona de diferentes formas, según el grado de la alergia.

Por tanto, los antihistamínicos se unen a los receptores H1 de la histamina y estabilizan su forma inactiva durante horas, evitando así que se produzcan efectos a nivel dermatológico, como picores o ronchas, o a nivel de la mucosa respiratoria, como el lagrimeo, el picor nasal o la destilación acuosa.

¿Para qué sirven los antihistamínicos?

Sin embargo, el uso del antihistamínico se reduce a los siguientes cuatro casos: alergias primaverales, alergias de tipo anual o las reacciones a otros medicamentos.

Alergias primaverales

La alergia primaveral, causada por la contaminación atmosférica, se produce con frecuencia en ambientes urbanos así como en los rurales, debido a la unión en el aire de sustancias nocivas con el polen producido por las plantas. Este se encuentra en el aire, debido a que las flores masculinas lo liberan al aire, como por ejemplo las gramíneas, y provocan las reacciones alérgicas de la inmensa mayoría de la población.

Alergias de tipo anual

Las alergias de tipo anual, crónicas o perennes, pueden aparecer en cualquier época o estación del año. La más habitual, la reacción alérgica al polvo que se genera y acumula en el hogar, suele producirse por fibras de tejidos, ácaros, esporas de hongos o partículas de insectos. En todo caso, es más habitual que los síntomas aparezcan con mayor asiduidad durante los meses de frío, ya que se pasa más tiempo en el hogar.

Reacciones a otros medicamentos

Se produce por la reacción anómala del sistema inmune del organismo ante un medicamento determinado. De hecho, cualquier fármaco, sea el que sea, incluidos los de procedencia natural, pueden provocar reacciones alérgicas. En todo caso, algunos medicamentos tienen mayor probabilidad de provocar estas alteraciones, como es el caso de antibióticos como la penicilina; analgésicos, como la aspirina o el ibuprofeno; o la quimioterapia.

Reacciones alimentarias

En el caso de los alimentos, el desencadenante es idéntico al de los medicamentos. El sistema inmunitario reacciona de manera anormal poco después de la ingesta del alimento. En este caso, el pescado, el marisco, el maní y frutas secas como las nueces son los que suelen provocar las reacciones en adultos. En niños, suelen ser los huevos, leche, maní, frutas secas, soja y trigo.

¿Qué tipos de antihistamínicos existen?

Por ello, a la vista de los síntomas expuestos en el punto anterior, los antihistamínicos forman un grupo de medicamentos preparados para combatir reacciones variadas. Según el caso, se pueden recetar o recomendar diversos formatos de antihistamínico:

  • Píldoras y líquidos. Disponibles con o sin receta médica, alivian síntomas comunes como el picor o lagrimeo así como la hinchazón oculares, el goteo nasal o la urticaria.
  • Atomizadores nasales. Específicos para problemas provocados en la nariz, como el estornudo, el goteo nasal y la congestión.
  • Gotas para los ojos. También pueden adquirirse con o sin receta, y combaten la picazón, el enrojecimiento y la hinchazón ocular. Generalmente, este tipo de antihistamínico se combina con otros medicamentos.

Efectos secundarios de los antihistamínicos

Pese a que está demostrado que el uso del antihistamínico es seguro, tanto el farmacéutico como el prospecto de la medicación podrán resolver las posibles dudas que surjan en lo referente a su toma.

En todo caso, existen ciertos casos puntuales en los que el antihistamínico podría alterar de manera leve al paciente:

  • Visión borrosa.
  • Disminución del apetito.
  • Mareos.
  • Somnolencia.
  • Resequedad en la boca.
  • Sensación de nerviosismo, emoción o irritabilidad.

En todo caso, sí existen ciertas patologías con las que sí será importante guardar precauciones especiales: diabetes; problemas para orinar; epilepsia; enfermedades cardiacas; glaucoma; o hiperactividad de una glándula como el tiroides.

¿Se puede tomar alcohol durante un tratamiento con antihistamínicos?

Como suele suceder con cualquier medicamento, no se debe consumir alcohol a la hora de ingerir antihistamínicos por vía oral. El trastorno secundario más común de esta medicación, la somnolencia, se vería agravado por la influencia de las bebidas alcohólicas, llegando a producir efectos sedantes sobre el sistema nervioso central.

En todo caso, algunos expertos inciden que el uso de antihistamínicos a través de atomizadores nasales no entrañarían peligro alguno si se consume alcohol, ya que su acción y posología son totalmente diferentes.

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