Un ataque de ansiedad es un momento de miedo y angustia que va acompañado de síntomas físicos muy intensos. Algunos de estos son:

  • Dificultad para respirar
  • Palpitaciones
  • Sudoración
  • Náuseas
  • Sofoco
  • Presión en el pecho

Conviene pedir ayuda psicológica o psiquiátrica para saber cómo manejar la ansiedad y superar los miedos irracionales.

Las crisis de pánico son momentos de temor y angustia extrema. Generalmente aparecen de forma súbita y se acompañan de síntomas físicos similares a los de un infarto. Aunque no implica riesgo para la vida de las personas. El miedo irracional a volver a sufrir un ataque de ansiedad puede desencadenar nuevas crisis.

El componente genético o hereditario puede jugar un papel destacado. Pero muchas veces los ataques de pánico suceden cuando no existen antecedentes familiares. Haber pasado por acontecimientos traumáticos o largos períodos de estrés son dos de los factores de predisposición a las crisis o ataques de pánico.

Síntomas

Los trastornos de ansiedad dan lugar a un estado de nerviosismo, agitación e inquietud. La persona que sufre un ataque de pánico vive preocupada y con la sensación de haber perdido el control de su vida. Se mantiene en alerta constante por el miedo, y percibe que corre peligro sin tener una razón evidente.

Los síntomas físicos de un ataque de ansiedad son tan desagradables e intensos que el mero hecho de anticiparlos puede provocar la crisis. Entre los más comunes, se encuentran:

  • Dificultad respiratoria.
  • Temblores.
  • Presión en el pecho.
  • Sudoración.
  • Palpitaciones.
  • Taquicardia.
  • Mareo.
  • Náuseas.
  • Escalofríos.
  • Entumecimiento.

¿Qué hacer ante un ataque de ansiedad?

¿Cómo se puede evitar un ataque de ansiedad? Si no se trata de un episodio pasajero y se producen más crisis, hay que acudir al médico de cabecera cuanto antes. Éste  establecerá el diagnóstico y derivará al paciente al psicólogo o psiquiatra. El especialista proporcionará herramientas para manejar la ansiedad y reducir el estrés.

El deporte, así como las técnicas de relajación (yoga y Tai Chi), pueden ayudarnos a tener más control sobre la respiración y los pensamientos. Es muy importante reconocer los propios miedos e intentar que el organismo no reaccione desproporcionadamente ante los estímulos asociados a los mismos.

¿Cómo consigo controlar un ataque de ansiedad?

Luchar contra el ataque o la crisis de ansiedad solo aumenta la tensión y prolonga la duración del episodio. El consejo es dejar que pase y aceptar que los síntomas de la ansiedad aparecerán durante unos instantes hasta que el organismo se relaje.

Conseguir recuperar el ritmo normal de respiración cuando se produce el episodio ansioso contribuirá a que el resto de síntomas desaparezcan gradualmente. Hay que procurar respirar de manera pausada, permitiendo que el oxígeno llegue al diafragma.

Tan pronto como se manifiesten los primeros síntomas, desviaremos la atención de nosotros mismos. Conviene distraer la mente y entretenerse en algo que no sean las manifestaciones físicas que se experimentan con la crisis: escribir, leer, iniciar una conversación…

Tratamiento

El tratamiento va encaminado a evitar que la ansiedad influya en todos los ámbitos y sus síntomas característicos impidan desempeñar una vida normal. En ocasiones, para tratar las crisis de ansiedad, la psicoterapia se combina con medicamentos antidepresivos o sedantes. En casos graves se puede recurrir a los anticonvulsivos.

La terapia cognitiva conductual ayuda a identificar y reemplazar los pensamientos que causan el ataque o la crisis, a gestionar mejor el estrés, a aprender a relajarse y lograr superar los miedos.

Descansar suficiente, comer sano y de manera equilibrada, hacer ejercicio regularmente, evitar el alcohol y la cafeína, enfrentarse a los problemas y no descuidar las relaciones interpersonales son otras buenas prácticas que contribuyen a reducir o a prevenir los ataques de ansiedad.

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