Solemos incluirlo en ensaladas, pizzas, sándwiches, tortillas, empanadas… Puede acompañar cualquier tipo de pasta. E incluso sirve para preparar hamburguesas, croquetas, pasteles salados, magdalenas, patés y dips. Y la lista podría ser mucho más amplia, según el gusto de cada uno.

Sabéis de qué ingrediente hablamos, ¿verdad? Del atún, no cabe duda. Pero, ¿de qué tipo? ¿Del claro, el rojo, el blanco o del atún a secas? ¿Quizá del bonito del Norte? No es que tengamos demasiado “claro”, valga la redundancia, cuál es el atún que viene en lata, y mucho menos dónde o cómo se pesca.

Poca gente se interesa en ir más allá del nombre de la marca y menos en leer e interpretar la etiqueta del producto. Así que hoy profundizaremos en el tema para conocer los pros y contras del atún en lata, las ventajas e inconvenientes de consumir esta conserva de pescado.

Calorías

Las variedades de atún en conserva más habituales son: al natural, en aceite vegetal (girasol, maíz, oliva…) y en escabeche. Lógicamente, la grasa aumenta el valor calórico del mismo, es decir, la conserva en aceite posee un mayor contenido calórico.

Este pescado fresco es una mejor opción para controlar el peso corporal, puesto que aporta menos grasas y calorías que el que viene enlatado. Si queremos evitar esas calorías adicionales del aceite que se utiliza para su conservación, se podría recurrir al tipo en lata natural; o lo que es lo mismo, sin aceite añadido.

Sal

Otro de los inconvenientes del atún en la lata, y de las conservas en general, es que contienen mucha sal. De hecho, pueden llegar a cuadruplicar o incluso quintuplicar la cantidad de sodio presente en el atún fresco. Las personas con problemas de hipertensión han de moderar o restringir dichas conservas.

En caso de optar por el atún en lata, es recomendable escoger uno que sea bajo en sal o con contenido reducido de sal. Ten en cuenta que las latas de atún en escabeche pueden incluir glutamato monosódico (E-621), un aditivo alimentario “potenciador de sabor” poco saludable.

Proteínas

En comparación con el fresco, el atún en lata tiene un mayor contenido proteico. Tanto la conserva de atún al natural como en aceite ofrecen más proteína que el pescado en su estado natural. Aportan alrededor de 24 y 25 gramos por ciento de proteína respectivamente, frente a los 23 gramos del fresco. De una lata de conserva o un poco más (unos 100 gr) obtendremos casi la mitad de la cantidad diaria recomendada de proteína.

En definitiva, este pescado enlatado constituye una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico. Aunque lo ideal es alternar la conserva, preferiblemente “al natural”, con los filetes de atún u otra clase de pescado. No conviene abusar de esta conserva, y mucho menos de los que contienen aceites vegetales ricos en grasas saturadas.

Propiedades del atún

El atún es uno de los pescados azules o grasos que más se consumen en España. Se caracteriza por ser muy rico en ácidos grasos omega-3, un tipo de grasa poliinsaturada que ayuda a reducir las tasas de colesterol y los triglicéridos, y a fluidificar la sangre, disminuyendo así el riesgo de trombosis y ateroesclerosis.

Supera a las carnes a nivel proteico, así como en la dosis de vitamina B12 que nos aporta. También es fuente de otras vitaminas del complejo B (B2, B3, B6 y B9), y de vitaminas liposolubles (A y D) y minerales, entre ellos el fósforo, magnesio, hierro y yodo.

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