Autoestima y verano

La respuesta corta es: sí, para la mayoría de las personas surgen más problemas con la imagen corporal conforme va acercándose la época estival. Todavía hoy en día las redes sociales y numerosos medios de comunicación se hacen eco de la llamada “operación bikini”. Si bien los movimientos body positive copan muchas de las publicaciones y nos vamos concienciando como sociedad (poco a poco) de que la única operación bikini válida consiste en tener un cuerpo y un bikini, aún hoy muchas personas realizan esfuerzos titánicos por presentar un físico diferente a la hora de empezar a rebajar la cantidad de prendas de ropa que nos ponemos el resto del año.

Conforme llega la subida de temperaturas, es normal empezar a mostrar más partes de nuestro cuerpo que durante meses han estado resguardadas bajo la lana y los tejidos gruesos. Esto puede suponer un verdadero problema de autoestima para muchas personas, ya que la tendencia generalizada es a focalizar la atención en lo que consideramos “defectos físicos”, tales como la grasa localizada, la celulitis, el vello corporal, las imperfecciones de la piel, las manchas, los granitos y un larguísimo etcétera. Como si no se tratara de elementos que componen nuestro cuerpo que son absolutamente normales y naturales.

Redes sociales y sobreexposición en verano

Asumámoslo: las redes sociales se han convertido en un elemento importante a la hora de expresarnos y comunicarnos hoy en día. Hemos demonizado las redes sociales como si de una enfermedad se tratasen y, como en casi todo, con un uso responsable y moderado podemos obtener mucho beneficio de ellas. Las redes sociales nos ofrecen la posibilidad de conectar con personas con las que de otro modo sería muy complicado (o imposible).

El movimiento “influencer” en redes sociales también ha generado puestos de trabajo y ha proporcionado a las empresas otra forma de promocionar sus productos, a través del marketing directo con el usuario (el influencer que utiliza un producto y habla de su experiencia en primera persona en nuestro propio teléfono móvil). No obstante, en casi todas las redes sociales impera un movimiento que, a menudo, atenta contra la naturalidad del día a día.

Hoy en día cualquier persona tiene a su alcance un programa de edición de fotografía para deshacerse de las imperfecciones corporales que le disgusten y así obtener más likes y ovaciones en su cuenta de Instagram. Si el verano en sí ya puede afectar a nuestra autoestima e imagen corporal, comparar nuestros cuerpos con las imágenes (a veces retocadas) de las redes sociales no nos va a ayudar a mejorar nuestra visión.

Culto a la imagen corporal y dietas extremas

Lo sabemos. Sabemos que la pérdida de peso debe ser paulatina, a ser posible controlada por profesionales y teniendo en cuenta los factores idiosincrásicos de cada persona, la rutina y el ritmo de vida. Aún así, todavía hoy en día muchas personas se someten a dietas extremas, en las que desaparecen carbohidratos y se reduce enormemente la ingesta, con el objetivo de obtener “el cuerpo del verano”.

Muchas dietas milagrosas se mencionan como promotoras de un estilo de vida saludable cuando en realidad se convierten en una fuente inagotable de ansiedad para la persona. Lo mismo ocurre con el culto a nuestra imagen corporal, pero… ¿es malo esto? Es decir, ¿es malo querer mostrarnos a nosotros mismos y al mundo un físico con el que nos sintamos bien? Evidentemente no, pero existe una delgada línea que separa la comodidad y la aceptación con el propio cuerpo de la dismorfia corporal o, incluso, los trastornos de la conducta alimentaria.

Cómo afrontar mejor los problemas de imagen corporal en verano

Aprender a aceptar nuestro cuerpo no es tarea fácil. Casi todas las personas sufren algún complejo físico, aunque es cierto que no todas llegan a experimentar una perturbación intensa por esto.

Si bien el trabajo personal a nivel psicológico es imprescindible a la hora de mejorar nuestra autoestima, podemos comentar algunos tips sencillos para mejorar la transición a la época estival y aprender a aceptarnos desde una perspectiva más saludable. Y, por supuesto, todos estos consejos podemos aplicarlos durante todo el año para aprender a relacionarnos mejor con nuestro cuerpo:

  • Cuando vayas a la playa o a la piscina, observa a las personas de tu entorno. ¿Cuántas están observando directamente o vigilando el cuerpo de otras personas? Lo más probable es que veas simplemente a personas disfrutando el día, que no están activamente pendientes del aspecto físico de otras personas, así que ¿por qué lo van a estar del tuyo?
  • Para facilitar la transición en la ropa que utilizamos en verano, empieza en los meses de primavera a ponerte prendas más frescas poco a poco, empezando por aquellas que resaltan zonas de tu cuerpo con las que te sientes mejor. Cuando llegue el verano te habrás habituado a verte con este tipo de prendas y te hará esa transición un poco más fácil.
  • Evita la sobreexposición en redes sociales y no entres a ver fotos de otras personas para comparar tu cuerpo con el de ellas.
  • Mantén una alimentación sana y equilibrada durante todo el año, siguiendo los consejos y recomendaciones de un profesional de la nutrición. Así evitarás el impulso de hacer dietas extremas una vez llega el verano.
  • Práctica deporte de forma moderada varios días a la semana. El objetivo es activar tu cuerpo y mejorar tu relación con él, no necesariamente perder peso. La actividad física deportiva ayuda a nuestro cerebro a secretar endorfinas, que a su vez mejoran nuestra autoestima y nuestra percepción de la imagen corporal.
  • Fíjate si hay personas en tu entorno cercano que pueden tener actitudes negativas acerca de tu cuerpo o aspecto físico (personas que hacen comentarios frecuentes sobre lo que deberías intentar cambiar o eliminar). A veces nuestra imagen corporal se ve afectada también por la opinión ajena. Identificar cómo nos afectan estos comentarios es importante a la hora de hablar de autoaceptación.
  • Reconoce las partes de tu aspecto físico que más te gustan y focaliza tu atención en ellas.
  • Permítete mimar tu cuerpo. Las personas con baja autoestima o una mala imagen corporal a veces tienden a descuidar el mimo al cuerpo bajo la creencia de que no merece la pena, pero la realidad es que nuestra relación con nuestro cuerpo tiende a mejorar cuando le dedicamos un poquito de tiempo y atención.

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