No es ningún secreto que el desayuno es la comida más importante del día. Nos aporta la energía necesaria para afrontar las actividades de la jornada, ya sea en el trabajo, en la universidad o en el gimnasio. Y algo que no debería faltar en un auténtico ‘desayuno de campeones’ es sin duda la avena.

La avena constituye uno de los cereales más nutritivos, versátiles y saludables. De ahí que cada vez más gente apueste por incorporarla a su dieta diaria. ¿Conoces todas las ventajas y beneficios para la salud que reporta su consumo? A continuación te explicamos por qué la avena tiene tan buena fama.

De ayuda para bajar de peso

Si estás intentando librarte de esos kilos rebeldes que se niegan a desaparecer o mantener el peso que tanto esfuerzo te ha costado perder, la avena puede convertirse en uno de tus mejores aliados. Es una excelente y sana alternativa a los clásicos cereales de desayuno cargados de azúcar y grasa.

La avena aporta una gran cantidad de fibra, sustancia que además de facilitar el tránsito intestinal genera una sensación de saciedad duradera. Por tanto, contribuye a que comamos menos o con mayor moderación en las posteriores ingestas.

Los estudios indican que las personas que suelen consumir granos completos tienen menos probabilidades de engordar. La ingesta de éste y otros cereales integrales se asocia a una circunferencia de cintura más pequeña o una menor proporción de grasa abdominal.

Fuente de proteínas vegetales

La avena puede presumir de ser uno de los cereales con mayor contenido proteico. Podemos obtener una proteína de alto valor biológico, en combinación con alimentos como la leche o las legumbres.

Su riqueza en proteínas (12 gramos por cada 100 gramos) y en hidratos de carbono en su mayoría complejos (60 gr por cada 100), convierte a este cereal en un alimento ideal para deportistas.

Buena para el corazón y el sistema inmune

La fibra soluble, presente en cantidades considerables en la avena, resulta útil para reducir el colesterol, puesto que dificulta su absorción intestinal. En este cereal abundan las grasas insaturadas, sobre todo el ácido linoleico (omega 6). En su composición tampoco faltan fitoesteroles como el avenasterol y la lecitina, que contribuyen a la disminución de las tasas de colesterol.

Estos componentes hacen que la avena se recomiende a las personas que sufren problemas del corazón, hipertensión o mala circulación.

Más beneficios saludables de la avena

La avena se considera adecuada para los diabéticos. Esto es así porque sus carbohidratos se liberan gradualmente, sin producir picos o subidas bruscas de glucosa en la sangre.

Ayuda a combatir el estreñimiento y resulta beneficiosa para quienes tienen un estómago delicado. Los mucílagos que posee suavizan el tracto digestivo.

En la avena se encuentra un alcaloide no tóxico denominado avenina, de acción sedante sobre el sistema nervioso. Por último, añadir que este cereal nos ofrece vitaminas del grupo B (tiamina, niacina, piridoxina, ácido fólico…), esenciales para que el sistema nervioso funcione correctamente.

Cómo consumir avena

La avena se suele presentar en forma de copos u hojuelas y salvado. Aunque también podemos adquirir el grano entero o la harina del cereal para elaborar galletas, panes u otras recetas de cocina.

Los copos de avena a menudo se toman con leche o bebida vegetal, ya sea en frío, poniéndolos en remojo previamente o bien cociéndolos. Otra opción es combinar los copos  con frutos secos y frutas deshidratadas para hacer muesli casero. Por supuesto, tanto los copos como el salvado de este cereal se pueden añadir a batidos, ensaladas, yogures…

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