Las algas forman parte de la dieta oriental desde hace miles de años, y en las últimas décadas se han ido popularizando en Occidente gracias a su gran valor nutritivo. Tienen una larga tradición en Japón y China, y su consumo es cada vez más frecuente en los países europeos, entre ellos España.

Existen varios tipos de algas marinas, los cuales difieren en su color, sabor y propiedades terapéuticas. Frescas, deshidratadas y pulverizadas como condimento o sazonador son las formas habituales de presentación de las llamadas verduras del mar.

Ricas en minerales y vitaminas

Si por algo despiertan tanto interés estos vegetales marinos es por su alta concentración de nutrientes. En concreto, cabe destacar la presencia de:

  • Minerales como el hierro, el calcio y el yodo.
  • Vitaminas: A, C, D, E y del grupo B.
  • Otros oligoelementos: magnesio, potasio, fósforo, selenio y zinc.

Depurativas y diuréticas

Por su riqueza en fibra dietética, minerales y oligoelementos, las algas resultan ideales para depurar el organismo. Se consideran beneficiosas y eficaces a la hora de eliminar toxinas y sustancias de desecho tras días de excesos alimenticios, o de llevar una alimentación no demasiado saludable.

Las algas poseen un efecto alcalinizante, estimulan el funcionamiento del hígado y los riñones. Asimismo, contribuyen a la desintoxicación de metales pesados del cuerpo, y además ayudan a regular la función intestinal.

Fuente de proteínas vegetales

No solo están repletas de minerales y vitaminas, sino que contienen fitoquímicos, nos ofrecen ácidos grasos poliinsaturados y también aportan proteínas vegetales.

El contenido de proteína de las algas varía dependiendo de la variedad de la que se trate. La espirulina, con aproximadamente 60 gramos por cada 100 gramos, constituye una excelente fuente de proteína de origen vegetal que podríamos incorporar a nuestras preparaciones con el fin de obtener un extra de dicho nutriente.

Antiinflamatorias y anticoagulantes

Pero los beneficios de las algas no acaban aquí. A través de las investigaciones realizadas, se ha podido comprobar la actividad antiinflamatoria y anticoagulante de los fucoidanos presentes en algunas especies de algas pardas.

Los investigadores creen que los resultados de estos estudios ampliarán los conocimientos para desarrollar fármacos y complementos dietéticos de acción beneficiosa para evitar la trombosis y la inflamación arterial. Y también para prevenir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

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