Saltar sobre hojas caídas, pisar charcos, ver salir el vaho frío de nuestras bocas, y disfrutar del embriagador olor a castañas asadas por toda la ciudad. El otoño trae sensaciones mágicas y, aunque esta estación ya se ha ido, los árboles siguen perdiendo su preciado follaje y los frutos secos clásicos de esa temporada todavía invaden las calles con su particular aroma durante estos meses de invierno.

¿Qué son las castañas?

Las castañas son el fruto del árbol del castaño (Castanea sativa), perteneciente a la familia de las fagáceas y nativo de los climas húmedos y frescos propios del hemisferio norte. La mayoría de las castañas que se consumen en España proceden de regiones como Galicia, León, País Vasco, Asturias o Cantabria. El castaño es un árbol majestuoso de grandes dimensiones de altura que alberga un fruto seco ideal para consumir durante las tardes más frías de la época invernal. Antiguamente, se llegó a utilizar como la harina de castaña en aquellas zonas donde no existían otras alternativas para elaborar el pan.

Las castañas son unos alimentos de forma plana y redondeada que están protegidos desde el exterior por una cáscara de color marrón oscuro. En su interior, contienen un fruto tierno y carnoso de un tono ambarino claro que posee un sabor dulce y muy agradable. Su composición nutricional está más cerca de los cereales que de los frutos secos, pero al no ser uno de ellos estos frutos no contienen gluten. Las castañas se recogen entre finales de octubre y noviembre. Son una fuente concentrada de minerales y energía baja en grasas, ya que la mitad de este fruto es agua.  Se consideran uno de los frutos secos menos calóricos y ligeros del mercado con una gran composición nutricional. Cada 100 gramos de castañas aportan unas 190 kcal, por lo que una unidad (castaña), ya sea cruda o asada, contendrá alrededor de unas 18/20 calorías. Cuentan con una elevada proporción de fibra y de vitaminas, así como de minerales esenciales para el correcto funcionamiento del organismo como el potasio, el magnesio, el fósforo y el calcio.

A continuación, vamos a contaros todo lo que necesitáis saber sobre estos frutos secos tan particulares para que los incluyáis en vuestra dieta de invierno ¡por qué el único marrón que queremos en vuestras vidas es el de las castañas!

Propiedades nutricionales de las castañas

Las castañas son unos alimentos muy saludables con importantes beneficios nutricionales que, sin duda, enriquecen nuestra alimentación. En primer lugar, es un fruto seco poco calórico y bajo en grasas que puede ser consumido sin acarrear problemas con el control del peso. Aportan carbohidratos de buena calidad, también llamados hidratos de carbono complejos. Estos nutrientes aportan recursos esenciales al organismo que ayudan a regular los niveles de azúcar en sangre y aceleran el metabolismo. Los carbohidratos presentes en las castañas también ayudan a controlar el apetito, por lo que estos alimentos se convierten en un perfecto saciante. Estos nutrientes se digieren fácilmente pero poco a poco,  por lo que ayudan a contener la sensación de hambre entre horas previniendo, además, las carencias nutricionales que se producen en el momento de adelgazar. Refuerzan la nutrición, por lo que también son ideales para niños que se muestran débiles o presentan inapetencia infantil. Gracias a su gran concentración de agua, este alimento también ayuda a combatir la retención de líquidos y, de nuevo, a controlar el sobrepeso.

Por otro lado, las castañas también funcionan muy bien como reconstituyente físico. Se considera un alimento que nutre, reconforma y proporciona la energía necesaria al organismo para superar estados de decaimiento o cansancio. Aportan muchas vitaminas del complejo B, y minerales esenciales como el potasio y el hierro, que, en dosis necesarias, ayudan a mejorar el rendimiento cerebral y físico de niños, adultos y personas mayores. Los deportistas pueden beneficiarse las propiedades de estos frutos para conseguir un mayor rendimiento durante la práctica del ejercicio y para contribuir al buen funcionamiento del sistema neuromuscular.  Se las considera, además, como un buen aliado contra la anemia.

Su alto contenido en fibra, superior al de las nueces, hace de ellas un alimento de bajo índice glucémico, por lo que ayudan a reducir los niveles de colesterol en sangre y disminuyen el riesgo de padecer enfermedades del corazón. Gracias a la fibra, también son el alimento idóneo para combatir el estreñimiento. Hervidas, las castañas aumentan sus propiedades demulcentes, es decir ejercen un efecto protector local muy adecuado para tratar las dolencias de los estómagos irritados con tendencia a sufrir gastritis o úlceras. Son muy recomendables, además, para el tratamiento de otros muchos trastornos intestinales como la diarrea aguda. Conviene recordar que las castañas también pueden comerse crudas, aunque, es dichas condiciones presentan grandes cantidades de taninos, por lo que pueden producirse molestias intestinales. Como curiosidad, a las castañas peladas y secadas al humo se las conoce como castañas pilongas.

Estos frutos contienen también vitamina K, que ayuda en la coagulación de la sangre y, es una vitamina necesaria producir las proteínas que forman los huesos y los tejidos. Suponen un aporte natural de calcio, algo muy destacable de las castañas, ayudan a fortalecer los huesos y los cartílagos, además, pueden ser una alternativa muy eficaz para las personas que presentan intolerancia a la lactosa. Incluyen propiedades galactógenas, por lo que ayudan a la secreción de leche en las mujeres lactantes.

Los antioxidantes que contienen las castañas, también aportan grandes beneficios a nuestro cuerpo. Gracias a las vitaminas antioxidantes como las vitaminas A, C y E, este alimento ayuda a proteger el cuerpo del daño celular causado por los radicales libres, por lo que ayudan a reparar, regenerar e hidratar la piel. El mundo de la cosmética utiliza muy a menudo el extracto de castaña en muchos productos como champús o cremas por su potente acción regeneradora y humectante. También se puede encontrar este ingrediente en cosméticos tan habituales como los pintalabios. Por ejemplo, el Bálsamo Labial Apivita ha desarrollado un producto cosmético con extractos de castaña que protege, cuida e hidrata los labios con ingredientes totalmente naturales.