¿Qué es el propólis?

El própolis o propóleo es la resina que protege las colmenas de las abejas, esa resina cérea, cuya composición es compleja y de composición viscosa ha servido durante siglos para que esta especie de insecto construyese, reparase y defendiese su hábitat. Un día, los apicultores y laboratorios, encargados de cuidar a las abejas y extraer la miel descubrieron que esta sustancia balsámica podía tener numerosas propiedades beneficiosas para el ser humano, como después se expondrá.

Pero, qué contiene el propólis que lo hace tan beneficioso para el organismo humano. Su composición depende, en gran medida, de las condiciones climáticas y del entorno en el que se críen las abejas, pero básicamente su composición tendrá en mayor o menor medida la siguiente composición biológica. En primer lugar, es rico en compuestos fenólicos, entre los que se encuentran las flavononas de diferente cadena química que pueden disminuir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. En segundo lugar, también contiene diferentes ácidos carbónicos, importantes en la prevención de aterosclerosis y para reforzar la capacidad defensiva del organismo, lo que se ve aumentado gracias a sus vitaminas del grupo B y C. Además, contiene ácidos grasos esenciales para la salud y una gran cantidad de minerales.

Por lo que el propólis se convierte en una fuente de salud  para el organismo.

¿Cuáles son los beneficios del propólis?

Los beneficios del propólis son numerosos y eso depende de una serie de acciones que el mismo realiza sobre los diferentes aparatos del cuerpo. Uno de las acciones más beneficiosas es la que realiza sobre las vías respiratorias, dado que actúa como un antibiótico natural que contribuye en la recuperación tras resfriados y gripes, al reforzar las defensas de la garganta, y también es un remedio preventivo para reducir el riesgo de volver a contraer el virus. Por ello, se encuentran en el mercado muchos jarabes naturales e infusiones dedicados a este aparato que lo contienen.

Además de este beneficio, casi conocido por todos, el propólis forma parte de cremas corporales o de productos bucodentales naturales, dado que contribuye de manera positiva a la cicatrización de la piel por sus propiedades desinfectantes y antiinflamatorias, así como por su poder para impedir la formación de caries y placa bacteriana o acelerar la cura de las aftas bucales.

Este también actúa sobre el aparato circulatorio,  reforzando el sistema venoso y normalizando la presión arterial o funciona como seborregulador en champús para reducir la grasa del cuero cabelludo. Y, finalmente, puede estar incluido en productos destinados al aparato digestivo, dado que puede ayudar a reducir el apetito y trabaja  como protector hepático.

¿Cómo podemos encontrar el propólis?

El propóleo o própolis, con cualquiera de sus dos nomenclaturas, puede encontrarse en muy diferentes productos para el cabello, la piel, el aparato respiratorio e incluso el digestivo, de los que nombraremos algunos. Una de las marcas que más ha aprovechado sus propiedades para crear productos muy efectivos y totalmente naturales es Apivita, entre los cuales podemos encontrar desde sérums faciales o mascarillas, a productos de cosmética como BB creams o contorno de ojos, pero destacan sobretodo sus jarabes naturales para mejorar la salud de la garganta, un gel íntimo que limpia suavemente y refuerza las defensas de las mucosas externas o una crema corporal con acciones antisépticas y antifungicidas, compatible con otros tratamientos.

Otra de las marcas punteras en el aprovechamiento de este activo natural es Arkopharma. Estos han creado una línea de complementos alimenticios en cápsulas, ampollas o sprays, destinados especialmente a la salud de la boca y la garganta, combinándolo, en ocasiones, con otras vitaminas, equinácea o jalea real, para reforzar las defensas del organismo y mejorar la salud general.

La toma correcta de este debe hacerse teniendo en cuenta que no se es alérgico a alguno de los derivados de la apicultura, un problema presente en un porcentaje muy pequeño de la población que ya tiene problemas alergológicos anteriores a las picaduras de abeja o por sufrir asma o similares. No se debe sobrepasar la cantidad de 5 miligramos por kilo de peso al día cuando se tome en jarabe o complemento alimenticio  y por vía tópica, no hay límites al respecto.

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