Un análisis rutinario de sangre y orina puede mostrar o revelar que nuestro nivel de bilirrubina no está dentro de los límites que se consideran normales. Es decir, 0-0.3 mg/dL (bilirrubina directa o conjugada) y 0.3-1.9 mg/dL (bilirrubina total).

Este es uno de los parámetros que nos permiten conocer nuestro estado de salud global. Y, en concreto, saber cómo marcha o se encuentra el hígado. Las cifras de bilirrubina elevadas o la acumulación de esta sustancia en la sangre pueden indicar que algo no va bien. O que existe un problema de salud que precisa atención médica.

¿Qué es la bilirrubina alta?

La bilirrubina es un pigmento de color amarillo que está presente en la bilis y se elimina a través de las heces fecales. Podría decirse que se trata del producto de desecho obtenido al renovar los glóbulos rojos envejecidos o desgastados. O lo que es lo mismo, de la descomposición de dichas células. ¿Y qué significa tenerla alta?

Una gran cantidad de bilirrubina en la sangre puede provocar la aparición de ictericia. Se trata de un trastorno frecuente en recién nacidos que se manifiesta con la coloración amarillenta de la piel y las membranas mucosas.

Cuando el nivel de bilirrubina es anormal en adultos o hay presencia de ictericia, el médico llevará a cabo pruebas adicionales para determinar si es síntoma de alteraciones hepáticas o biliares, es decir, si existe algún problema en el hígado o la vesícula biliar.

Causas

¿Por qué me sube la bilirrubina? En su famosa canción Juan Luis Guerra le quitaba hierro al asunto, atribuyendo su ascenso al mal de amores o a un amor no correspondido. Pero en realidad no es para tomárselo a broma ni tan a la ligera.

Detrás de algo tan aparentemente inofensivo como la subida de la bilirrubina, puede haber una afección seria y preocupante. Son muchas las enfermedades que pueden dar lugar a niveles elevados de bilirrubina en sangre o ictericia.

Entre las causas comunes de la bilirrubina indirecta alta se encuentran los siguientes trastornos hepáticos y problemas de la vía biliar:

  • Hepatitis aguda. 
  • Cirrosis.
  • Síndrome de Dubin Johnson.
  • Obstrucción de los conductos biliares por cálculos, quistes…
  • Tumores en la vesícula o en el páncreas.

Las enfermedades relacionadas con la bilirrubina directa alta son la anemia hemolítica y el síndrome de Gilbert.

Síntomas

Aparte de que la piel y los ojos adquieran un tono amarillento, síntoma característico de la ictericia, hay otros signos que se asocian al aumento de los niveles de bilirrubina:

  • Orina de olor fuerte y color oscuro (ámbar o marrón).
  • Dolor abdominal.
  • Heces pálidas.
  • Náuseas y vómitos.
  • Fiebre. 
  • Malestar general. 
  • Cansancio o fatiga crónica. 

Tratamiento

Como los pacientes no siempre experimentan síntomas, los niveles altos de bilirrubina se suelen detectar tras un análisis sanguíneo. Aquellos que no presentan ictericia, se ven sorprendidos al recibir los resultados y escuchar al médico decir que sus cifras de bilirrubina son anormales.

El tratamiento va a depender del motivo que cause esta anormalidad. Así pues, quienes han tenido ictericia deben acudir a la consulta del médico para obtener un diagnóstico certero e información acerca de cómo solventar el problema. Por ejemplo, los cálculos biliares pueden extraerse mediante una intervención quirúrgica.

Hidratarse adecuadamente, hacer ejercicio físico a diario, incrementar el consumo de vegetales y frutas (remolacha, alcachofa, zanahoria, pomelo, manzana…) y evitar el alcohol, así como los alimentos ricos en grasas y azúcares, son algunas de las medidas preventivas a tomar para que nuestro hígado funcione correctamente.

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