El dilema de todos los veranos

Se acerca un calor aterrador y un día, sin quererlo, te llega una invitación de tus amigos a la playa. Entonces te acuerdas de todas las ocasiones en las que te recomendamos que la crema solar se debe utilizar durante todo el año. Quizás solo tengas crema facial. Pero ¿para el resto del cuerpo? El tiempo apremia y no deseas quemarte cual sardina bajo el sol y corres a comprobar si queda algo del año pasado.

Efectivamente, lo más probable es que no solo te quede un bote, sino varios. En el caso de que tengas la grandísima suerte de que el bote esté sin empezar, es decir, sin abrir ya tienes la solución en tus manos. Pero si tu producto se encuentra más que abierto, de hecho tiene restos de crema y arena por la abertura, tienes un serio problema. Es aquí donde empieza el dilema, tu bote te mira y tú lo miras a él. Te suplica que compres otro, pero tú simplemente tienes la duda de saber si realmente sirve o no.

En el peor de los casos lo tirarás a la basura y correrás a comprar otro. Y en una pesadilla que no queremos ni imaginar, irás a tomar el sol sin protección con las nefastas consecuencias que eso ocasionaría en tu piel. Otra posibilidad es que te informes en nuestro blog y conozcamos cuando podemos aprovecharnos de lo que ha quedado de nuestra crema solar y cuándo no hacerlo bajo ningún concepto.

Ocasiones en las que no podemos seguir utilizándolo

Esté nuestra crema empezada o no, debemos fijarnos en si posee una fecha de caducidad impresa en ella. Si encontramos dicha fecha de caducidad y ésta está directamente pasada, no sirve. En este caso es indiferente que se encuentre cerrada, ya que el producto ha perdido completamente sus propiedades. Por tanto, no será eficaz en nuestra piel y no nos protegerá como es debido.

Si no encontramos la fecha de caducidad, vamos a observar otros aspectos ineludibles de nuestro protector. Aplicaremos un poco de producto y nos fijaremos en su textura, si observamos un cambio de textura, esto significa que lo más probable es que la crema ya no sirva. También podemos acercar la crema a las fosas nasales y directamente olerla ¿ya no huele bien o como antes? Tampoco sirve. Todos estos cambios tanto, de textura, color y olor nos indicarán de forma sencilla y clara si debemos tirarla o no.

Cómo darle una segundad oportunidad

Ten en cuenta que las cremas solares aguantan hasta tres años en buen estado, si no han sido abiertas. Si ese es tu caso, puedes utilizarla sin miedo. Pero si te encuentras una crema que ha superado esa fecha, aunque esté cerrada, no se asegura su validez, por lo que es mejor que no la utilices. ¡Mejor prevenir que curar!. Para la próxima ocasión ten en cuenta la cantidad de crema que vas a utilizar y adquiere el tamaño y la cantidad ideal para tu uso real.

Si tu crema no cumple el requisito del apartado anterior, no te preocupes, no hace falta que te deshagas completamente de ella. Si lo deseas puedes darle otras utilidades que seguramente desconocías de las cremas solares. Y es que como su propio nombre indica, la gran mayoría de ellas han sido formuladas como grandes hidratantes. Esto se debe a que es necesario dotarlas de estas propiedades humectantes con el fin de que la piel no quede seca o deshidratada bajo el sol.

Por tanto, nuestra crema habrá perdido sus valores SPF, pero nos seguirá sirviendo como una crema hidratante. ¿Todas cumplen esta función? Lamentablemente, es posible que tu protector quede fuera de este grupo si efectivamente es de tipo gel. Estos tienen la ventaja de absorberse rápidamente en la piel sin tener que esperar a que penetre, pero no podremos darle esta segunda vida.

Si prefieres no dejar tu crema habitual para utilizar el protector, puedes utilizarla como tratamiento hidratante en objetos. Sí, has leído bien. Podremos aplicarlo en nuestros productos de piel, como por ejemplo una cartera o unos zapatos. Tan solo tenemos que aplicarlo suavemente con un trapo y conseguiremos un acabado con más brillo y totalmente cuidado.

Seguro que ahora te arrepientes de haber tirado tantas cremas solares en los años anteriores. Piensa que nunca es tarde si la dicha es buena. Corre a tu armario a por tu crema solar y benefíciate cuanto antes de todas las posibilidades que nos ofrece.

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