Cómo saber si tienes bruxismo y cómo tratarlo

El bruxismo puede afectar distintas áreas de la salud y tiene sus causas en el ámbito psicológico - Descubre cómo puedes tratar este silencioso pero complicado problema

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bruxismo síntomas y tratamiento

Si bien hay personas que hablan en sueños, las hay que roncan, y otras que no paran de moverse, también las hay que rechinan constantemente los dientes sin darse cuenta. Este fenómeno se conoce como bruxismo nocturno, un trastorno por el cual se aprieta la mandíbula mientras se duerme. No obstante, no siempre se produce de noche, ya que también es posible hacerlo mientras se está despierto.

¿Qué es el bruxismo?

El bruxismo es un trastorno dental que afecta a muchísimas personas, y que sufren aproximadamente 7 de cada 10 personas, ya sea de manera nocturna o diurna. Sin embargo, los meses de confinamiento y, en general, el estrés y la situación de incertidumbre provocados por la pandemia de covid-19 han multiplicado en gran medida los casos de este trastorno. En estos condicionantes interviene la salud mental, que juega un importante papel.

El bruxismo consiste en apretar o rechinar los dientes sin una razón aparente. Esta práctica trae consigo problemas musculares como la deformación de la mandíbula, lo que puede afectar la fuerza de la mordida, o incluso puede causar fracturas en los dientes.

Este ‘mal hábito’ se genera de manera inconsciente, por lo que puede pasar desapercibido. Sin embargo, suele estar acompañado de síntomas como dolores en los músculos de la mandíbula, del cuello y, en casos más extremos, dolores de cabeza y oídos.

Tipos de bruxismo

Hay dos tipos diferentes de bruxismo:

  • El provocado de forma inconsciente durante el día.
  • El que afecta a la persona durante la noche, siendo este último el más común y difícil de tratar, pues está relacionado con el sueño.

Ahora bien, muchos especialistas difieren en cuanto a las causas reales de esta conducta. Sin embargo, coinciden en que el plano psicológico está estrechamente ligado a esta problemática. Los principales desencadenantes serán el estrés y la ansiedad, ya que ambas repercuten directamente en la intensidad y duración del trastorno.

Factores que pueden desencadenar en bruxismo

En general, hay muchos factores que pueden provocar que el bruxismo aparezca o que, a su vez, empeore. Estos son los más comunes según los expertos.

Salud mental

Las situaciones de estrés hacen que se acumule tensión en el cuerpo y una forma de manifestarla es precisamente rechinando los dientes. Las personas con trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) también son propensas a sufrirlo.

Personalidad inquieta

Hay personas que cuando se concentran profundamente aprietan la boca sin darse cuenta. Y otras que, por su forma de ser, no pueden estar quietas y siempre tienen alguna parte de su cuerpo en tensión.

Edad

Es más frecuente entre los niños y tiende a desaparecer en los adultos. No obstante, puede aparecer a cualquier edad.

Sustancias

Hay medicinas que lo tienen como efecto secundario, como algunos antidepresivos. También el consumo de alcohol, el tabaco o las bebidas energéticas influyen en el riesgo de que aparezca o empeore.

Alineación de la dentadura

Los problemas en los dientes o la mala alineación de la dentadura hacen que la mordida no encaje correctamente. De forma inconsciente, se tiende a intentar encajar los dientes y, como nunca se consigue, se aprietan y rechinan constantemente.

Trastornos del sueño

Tener dificultades para dormir es un factor decisivo en el bruxismo nocturno. El insomnio, y el estrés que deriva de él, la apnea del sueño o los terrores nocturnos influyen mucho en la tensión de la mandíbula durante la noche.

¿Cuáles son los síntomas del bruxismo?

En ocasiones, el bruxismo es solo algo leve o temporal y ni siquiera tiene consecuencias. Habrá momentos puntuales en los que aparezca sin apreciarse, lo cual no tiene por qué generar problemas a largo plazo. En cambio, si es un hábito continuado, aumenta el riesgo de sufrir dolor y muchas otras molestias. Estas son algunas de ellas:

  • Recrear la masticación, aun cuando no se están ingiriendo alimentos.
  • Rechinar los dientes durante el sueño nocturno o durante una siesta.
  • Dolor o sensación de tensión en las mandíbulas.
  • Inflamaciones del lado inferior de la mandíbula.
  • Fatiga o dolor muscular en la cara, cuello, oídos o parte alta de la espalda. La tensión que se acumula por el rechinamiento constante se refleja en los músculos cercanos a la mandíbula. Eso implica dolor de cuello, molestias en los oídos e incluso dolores de cabeza. En los casos más extremos, los músculos situados cerca de la mandíbula se tensan hasta el punto de que no se puede abrir la boca con normalidad, lo que dificulta mucho comer.
  • Sensación como de pitido o tinitus.
  • Ruidos oclusales.
  • Sensibilidad dental. El roce constante de los dientes desgasta el esmalte y hace que se vuelvan más sensibles. Eso implica molestias al tomar alimentos fríos, calientes o dulces.
  • Desgaste o fracturas en los dientes. Además de la sensibilidad, el bruxismo puede provocar que la rotura de alguno de los dientes y que sean más pequeños de lo habitual, porque se desgastan mucho más deprisa de lo que deberían.

Algunos de estos síntomas pueden aparecer a una edad temprana, entre los 8 y los 13 años, o en la adolescencia, de los 17 a los 20 años, pudiendo desaparecer por sí solo de manera espontánea.

¿Cómo tratar o reducir el bruxismo?

Al ser un hábito involuntario no existe un tratamiento exacto para el bruxismo, por lo que los especialistas buscan disminuir los efectos que causa, como el dolor y el desgaste dental.

El tratamiento dependerá de las pertinentes consideraciones que efectúe el odontólogo que trate el caso, casi siempre valiéndose de un interrogatorio sobre los hábitos de sueño, la alimentación y los síntomas que presente el afectado, además de un examen dental.

Una vez el especialista determine que se trata de bruxismo y el grado de desgaste dental de la persona, procederá a recetarle el uso de una férula dental de descarga. Esta férula es un molde de resina o plástico especial que recubre los dientes y ayuda a liberar la tensión, ajustándose exactamente a la dentadura, alineándola y evitando que roce.

Cuidados caseros para disminuir el bruxismo

Existen diversas pautas a realizar de manera diaria, por aquellos afectados por el bruxismo, para reducir los efectos de esta afección en el organismo. Estas serían:

Evitar alcohol y bebidas con cafeína

En general, es importante reducir el consumo de cualquier sustancia que perjudique el buen descanso.

Nada de chicle

Masticar chicle va cargando la mandíbula y creando una tensión que el cuerpo debe liberar después. ¿Cómo? Rechinando los dientes durante la noche. Esto se aplica también a las personas que suelen mordisquear algo cuando piensan (un bolígrafo, por ejemplo). Igualmente, hay que evitar los alimentos duros o crudos, para no crear más tensión de la necesaria (por ejemplo, bocadillos que obliguen a abrir mucho la boca).

Aplicar calor o frío

Ayudará a calmar y relajar los músculos contracturados, ya sean los del cuello, la espalda o la mandíbula. Son muy útiles los parches de calor y las bolsas ya preparadas que solo necesitan meterse en el microondas o en el congelador.

Cuidar la postura

Los músculos del cuello y de la espalda sufren la tensión. Mantener una buena postura durante el día ayudará a relajar estas zonas y a que no aparezcan otras lesiones.

Hacer estiramientos y ejercicios de relajación

Hay una gran variedad de ejercicios que ayudan a destensar los músculos. Es muy útil contar con el asesoramiento de un fisioterapeuta, que nos oriente sobre cómo estirar correctamente y cuidar nuestra higiene postural.

Combatir el estrés

Es otro punto esencial. No siempre es fácil y depende de cada persona y de su situación concreta. Habrá quienes solo necesiten reservar algunos momentos para descansar y dar un buen paseo o darse un baño relajante con una rica infusión.

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Farmacéutica titulada Nº colegiada: 3422

Farmacéutica especialista en Nutrición Infantil y Ansiedad en Dosfarma

Experiencia laboral

Mientras cursaba el Grado en Farmacia, Amanda realizó prácticas laborales en las que adquirió habilidades en el campo de la atención farmacéutica, la atención hospitalaria, la concienciación sobre enfermedades (como la diabetes) o la consulta en dermocosmética. Durante esta formación, tomó responsabilidades en la gestión de personal, distribución de productos o formación de comerciales. Hoy ejerce como farmacéutica, llevando a cabo una atención farmacéutica tanto personal como digital, acorde con las necesidades y métodos actuales.

Formación

Amanda posee el Grado en Farmacia por la Universidad de Murcia, titulación que cursó entre los años 2012-2017. Tras ello, finalizó el Master 'Bioenterprise' de la Universidad de Granada, adquiriendo conocimientos en: gestión de empresas, detección de oportunidades de negocio o biología molecular. En su formación complementaria, ha superado algunos cursos, como los siguientes: Curso SEFAC 'Nutrición Infantil'; Curso 'Test de detección del coronavirus SARS-CoV-2'; Curso del COFRM sobre 'Diagnóstico y detección de COVID-19 mediante test de antígenos en la Farmacia'; o Curso de 'Atención Farmacéutica en Ansiedad', por el Colegio de Farmacéuticos de Granada.

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