¡Qué calor! ¡Vaya ganas de pillar la playa o la piscina para estar todo el santo día a remojo! Está claro que en verano es cuando más apetece darse un buen chapuzón, tumbarse al sol bien fresco y remojado o pasarse horas y horas de arriba abajo en bañador con la cabeza metida dentro del agua. Pero claro, que no se nos olvide que hay que tomar siempre una serie de precauciones para que el recreo no acabe en susto. Principalmente con nuestra piel, aplicándole crema solar a menudo.

Pero no solo la piel sufre, también los ojos están muy expuestos a ciertos peligros como la radiación, el cloro, la sal o alguna que otra bacteria. Por ejemplo, las gafas de sol son un elemento imprescindible tanto para adultos como para niños de manera que los rayos UVA no dañen la estructura de los ojos y los haga más propensos a sufrir futuros problemas de visión. Pero claro, el agua también tiene sus peligros, y es que ¿quién no ha jugado o suele jugar a abrir los ojos debajo del agua?

Problemas de los ojos en la piscina

Si hablamos de la piscina como caso concreto nuestros ojos suelen sufrir una serie de problemas concretos. Cabe destacar que no son excesivamente peligrosos para nuestra salud, pero sí muy molestos. Por lo general el cuidado y mantenimiento de las piscinas debe su claridad y estética brillante a una sustancia llamada cloro. El cloro es un elemento químico de color amarillo verdoso y de un olor fuerte e irritante que, en altas concentraciones, puede llegar a ser peligroso.

Sin embargo, en pequeñas y controladas cantidades, como suele ser el caso de las piscinas con un buen mantenimiento, tiene el poder de destruir y acabar con la vida de los gérmenes más comunes que pudren el agua. Claro está, pese a que las cantidades sean muy controladas, si la exposición de las zonas mucosas y los lagrimales es prolongada y directa, es fácil que se produzcan irritaciones o infecciones oculares que se traducen en picor, enrojecimiento, escozor o lagrimeo.

¿Cómo mantener la salud ocular en verano?

¿Cuál sería la solución para cuidar los ojos en la piscina? Para evitar el contagio de este tipo de conjuntivitis durante el disfrute de nuestras vacaciones hay cuidar que sobre todo los niños, que suelen tener una sensibilidad ocular más alta, usen unas gafas de buceo que se adapten bien a la sien y a la cuenca del ojo así evitaremos que el agua pueda penetrar a causa del movimiento. También es importante no compartir toallas ni prendas que puedan estar en contacto con los ojos.

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Consejos para cuidar los ojos en la piscina

Vamos con 10 consejos que te ayudarán a cuidar los ojos en la piscina este verano. Ya que no solo el cloro suele ser el causante de estas infecciones, debido a que, sobre todo en las piscinas comunitarias y de uso generalizado, también nos podemos topar con otros agentes contaminantes como las cremas, desodorantes, perfumes o incluso el sudor, los cabellos y la saliva de otros bañistas, es importante tomar alguna que otra precaución más para cuidar todo lo posible la salud de nuestros ojos.

  1. Usar unas gafas de natación para evitar el contacto con el cloro.
  2. Procura no abrir los ojos debajo del agua.
  3. Si usas lentillas límpialas bien después, ya que se suelen acumular bacterias.
  4. Procura lavarte y secarte bien la zona exterior de los ojos.
  5. Utiliza gafas de sol cuando estés fuera del agua si estás en exterior.
  6. Si notas los ojos irritados descansa y usa algún colirio para limpiarlos bien.
  7. No sumerjas la cabeza en caso de haberte sometido a alguna cirugía reciente.
  8. Dúchate siempre antes y después de salir de la piscina.
  9. Si sufres conjuntivitis evita bañarte en piscinas públicas para no contagiar a nadie.

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