¿Qué es la vitamina D?

La vitamina D es una vitamina liposoluble que contribuye a la absorción y uso normal del calcio y el fósforo por parte del organismo. Su ingesta contribuye a mantener huesos y dientes en buen estado y favorece el funcionamiento normal del sistema inmunitario.

¿Por qué es tan importante?

Dada su influencia en nuestras defensas, diversas publicaciones científicas sostienen que la vitamina D juega un importante papel en la modulación de la respuesta inmune.

La gran cantidad de datos epidemiológicos existentes indican que su déficit aumenta el riesgo de sufrir enfermedades infecciosas y demuestran que la variación estacional de las infecciones víricas está relacionada con la variación estacional de los niveles de vitamina D, dependientes de la exposición solar.

¿Qué relación existe entre el sol y la vitamina D?

Cuando nos exponemos al sol, no solo conseguimos un atractivo bronceado. También estamos ayudando a nuestro cuerpo a producir vitamina D de forma natural.

La radiación UV-B de los rayos de sol activan las células epiteliales de nuestra piel, ayudándolas a transformar una sustancia derivada del colesterol (el dehidrocolesterol) en esta importante vitamina.

Por esta razón, las personas que pasan largas temporadas sin salir de casa o que residen en países con climas nublados y pocas horas de luz diurna son más propensas a sufrir carencias de esta vitamina.

Consecuencias del déficit de vitamina D

La carencia de vitamina D puede provocar una pérdida de densidad ósea, lo que puede llevar a sufrir osteoporosis y fracturas de hueso.

La deficiencia severa de esta vitamina produce distintos efectos en niños y adultos:

  • En niños puede causar raquitismo, una enfermedad que reblandece y debilita los huesos.
  • En adultos, la deficiencia severa de vitamina D produce osteomalacia, una enfermedad que debilita los huesos, provocando dolor y debilidad muscular.

Otros síntomas que indican una posible carencia de vitamina D son el cansancio y el dolor o debilidad muscular, sobre todo en la parte inferior de la espalda y las caderas.

¿Cómo y dónde puedo obtener vitamina D?

Ya hemos comentado que el sol es una de las fuentes principales y más naturales de obtener esta vitamina, pero ¿hay otro modo?

Definitivamente, sí, a través de la alimentación y los complementos vitamínicos:

Alimentos que contienen vitamina D de forma natural

  • Pescados grasos, como el salmón, el atún y la caballa.
  • Aceite de hígado de bacalao.
  • Leche.
  • Huevos.

Alimentos fortificados

Los alimentos fortificados son los que han sido modificados en su composición original mediante la adición de nutrientes esenciales. También son fuente de vitamina D:

  • Cereales de desayuno.
  • Zumo de naranja en brik o cristal.
  • Yogures.
  • Bebidas de soja.

Complementos vitamínicos

Esta vitamina también está presente en muchos complementos multivitamínicos, como los elaborados por marcas como Supradyn. Estos productos utilizan diversas presentaciones en forma de comprimidos, sobres, comprimidos efervescentes, incluso gominolas para aportar a nuestro organismo las vitaminas y minerales que, por circunstancias, presentan cierto déficit.

Estos suplementos vitamínicos se pueden tomar de forma semanal, quincenal o mensual. Si no observas ningún cambio pasado este tiempo, es conveniente que visites a tu médico de cabecera para obtener un diagnóstico profesional.

 

 

 

 

Nunca tomes medicamentos con vitamina D por tu cuenta. Aunque es muy poco frecuente, la intoxicación por esta vitamina puede causar vómitos, falta de apetito, estreñimiento, debilidad y pérdida de peso. Incluso puede llegar a dañar los riñones.

Tómate tu salud en serio y sigue siempre los consejos de los especialistas.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here