Comienza un año nuevo y con él muchos propósitos. ¿Será este el año en el que empieces el gimnasio? ¿O quizá será el que te haga dejar de fumar? Muchas ideas que queremos llevar a cabo y que año tras año se repiten. ¿Por qué? Porque nunca las cumples. Pero quizá este sea el año en el que decidas darle a tu vida un gran cambio. Y qué mejor que dejar de fumar para tener la piel más joven. Tus pulmones te lo agradecerán.

¿Cómo afecta el tabaco en la piel?

Seguro que tienes claro cuáles son los daños que provoca el tabaco en el organismo, ¿pero sabes lo que le ocurre a tu piel?

El tabaco, además de producir enfermedades pulmonares y riesgo de cáncer, también destruye el colágeno acelerando el envejecimiento. En lo relativo a las arrugas, el tabaco hace que disminuyan los niveles de vitamina A, lo que produce cambios en la cantidad y calidad de colágeno y elastina. Las arrugas de los fumadores son diferentes de las de los no fumadores: son más estrechas, profundas y con contornos bien marcados.

El consumo de tabaco provoca deshidratación de la piel que aparece áspera, quebradiza e inflexible. A esto se suma la poca oxigenación de las células, que hace que el cutis parezca grisáceo y apagado. Pocas personas son conscientes de los problemas dermatológicos que suponen tanto el consumo de tabaco activo como el sufrimiento pasivo del humo del tabaco. Por eso debemos ser conscientes de la importancia de dejar de fumar para tener la piel más joven y sana.

Esto es lo que pasa cuando dejas de fumar

Empezar el año con el propósito de cuidarte tanto por dentro como por fuera está muy bien, pero hay que cumplirlo. Los años pasan y no podemos cargarnos nuestra salud por un simple vicio. Es difícil si, muy difícil, pero no imposible.

Aunque al pasar una hora del último cigarro lo único en lo que piensas es en el siguiente, hay estudios que afirman que pasados 20 minutos desde la última vez que fumaste el ritmo cardiaco vuelve a la normalidad y la presión sanguínea disminuye. La circulación también mejora, por lo que tu rostro se beneficia y luce saludable. Lo que demuestra una vez más que dejar de fumar para tener la piel más joven es posible.

En cuanto a la piel no vas a ver un resultado inmediato, hay que tener paciencia y saber esperar. Pasada una semana desde el último cigarro el sentido del olfato y del gusto comenzarán a volver a la normalidad. Pero también es cuando comenzarás a sentir algunos síntomas de abstinencia como ansiedad, irritabilidad e intensos antojos.

Y después de 30 días, es cuando finalmente ves una diferencia visible en tu piel.  La circulación se recupera, lo cual significa que nutrientes y oxígeno vuelven a tu rostro. En 10 años habrás reducido los riesgos de salud y puedes verte hasta 10 años más joven de cómo te pudieses haber visto si continuabas fumando.

Una ayuda para que el camino sea más fácil

Dejar de fumar para tener la piel más joven no es nada fácil. El camino es duro, pero debes pensar en lo satisfactorio de después. Por eso nunca viene mal una pequeña ayuda.

Comments are closed.