Y esto no nos lo hemos inventado nosotros. Esos minuticos de última hora tirados en la cama revisando las historias de Instagram o leyendo las largas conversaciones de los grupos de WhatsApp para ver si cogemos el sueño no le hacen ningún bien a nuestro descanso. Muchas más personas de las que parece sufren trastornos de insomnio, problemas para conciliar el sueño profundo y continuado o se levantan cansadas, sin saberlo, por culpa de los malos hábitos de uso tecnológico.

Esto, claro está, tampoco significa que haya que dejar de usarlos para dormir bien, pero sí tomar una serie de precauciones que pueden resultar interesantes si normalmente sufres alguno de estos problemas y eres de los que le gusta buscar el sueño entre aplicaciones móviles. Descansar la vista de las pantallas de luz, entre una o dos horas antes de irnos a dormir, puede contribuir positivamente en la conciliación de un sueño más agradable y reparador para nuestro cuerpo y mente.

¿Cómo afectan los móviles al sueño?

Está considerado algo así como el insomnio tecnológico. Si bien es cierto que el insomnio como tal representa la dificultad para conciliar el sueño, esta denominación o afección hace referencia a la causa por la que una persona se despierta de forma aleatoria o no consigue tener un sueño profundo que sea realmente reparador, por lo que es propensa a levantarse y sentirse cansada a lo largo del día. Aquí entran en juego dos cosas, por un lado el factor biológico y, por otro, el psicológico.

Las pantallas actuales emiten una luz característica que produce una reducción en la melatonina del cerebro, es decir, que afectan directamente en la hormona que regula el sueño. Esto se traduce en algo así como que el cerebro no comprende bien que ha caído la noche y es hora de irse a dormir, lo que puede alterar los procesos biológicos que se encargan del descanso. Por esta razón es bueno desconectar del móvil al menos una o dos horas antes de ir a la cama.

¿Cuáles son los factores psicológicos?

Los factores psicológicos, por el contrario, tienen mucho que ver con los hábitos de comportamiento que acaban afectando al cerebro y a su capacidad para dormir bien. Abusar de estos dispositivos, sobre todo antes de acostarnos, puede hacer que la mente se encuentre hiperexcitada y se vuelva muy sensible a las notificaciones luminosas, a la vibración y a los sonidos. Este estado continuo de alerta y preocupación por el móvil hace que el sueño sea de todo menos reparador.

¿Esto que implica? Que por muchas horas que durmamos, nos sentiremos cansados al día siguiente. Así que si eres de los que suele dormir con el teléfono encendido y siempre a mano puede que, sin darte cuenta, estés dañando bastante tu salud. Así que nada, muy fácil, al menos una hora antes de dormir apaga el teléfono o déjalo boca abajo y en silencio fuera de tu alcance para que tampoco te tiente el encenderlo si te desvelas. Seguro que así te levantarás menos cansado y agobiado.

– Un truco: procura no dormir nunca con la tele encendida o la música puesta, estos también afectan a la calidad del sueño. Pese a que no todos somos unos apasionados de la lectura, buscar el sueño entre las páginas de un libro puede ser la opción más acertada. Míralo así: si no te gusta es hasta más probable que te duermas.

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