El sol trata nuestra fuente de vitamina D, la sintetiza, lo que supone un proceso esencial a la hora de evitar la aparición de la osteoporosis y el raquitismo. Sin embargo es muy complicado encontrar un verdadero equilibrio entre la fina línea existente de los beneficios que nos proporciona el sol en la piel al daño que puede llegar a causa también en ésta. ¿Es posible este equilibrio?

Por qué debes protegerte del sol tras el desconfinamiento

Es completamente normal desear como nunca hemos deseado tomar el sol. Es posible que estas imperiosas ganas por salir nos hayan sacado nuestro lado más impaciente sacando incluso ya las camisetas de tirantes. Muy comprensible esta situación debido a los meses que hemos estado confinados. Pero no debemos olvidarnos de que el sol nos hace tanta falta como nos puede llegar a perjudicar enormemente.

Además de causar las ya conocidas y evidentes quemaduras en la piel, el envejecimiento prematuro en la piel y la aparición de manchas y tono irregular. La exposición excesiva de la piel al sol se trata la causa que provoca el tipo de cáncer más común en el ser humano. El cáncer de piel es el más frecuente en todo el mundo. Y los expertos en el cuidado de la piel, nos indican que somos nosotros mismo los responsables de evitar que este número de casos comience a disminuir. En lugar del continuo ascenso de casos que estamos experimentando.

Todo ello, debido a la baja responsabilidad y consciencia a la hora de salir de casa. Efectivamente, no hablamos únicamente de la toma del sol en la playa o en la piscina. En cada ocasión que se sale de casa, se debe utilizar protector solar en las zonas que exponemos. Ahora, por ejemplo, que podemos salir a practicar deporte, es imprescindible utilizarlo. Si planeas salir, aplícalo con responsabilidad y no un instante antes ir a la calle. Debes hacerlo media hora antes.

Toda precaución es poca ante el sol

Se emiten desde el sol una serie de radiaciones de las cuales podemos destacar los rayos ultravioleta y los infrarrojos. Éstos son los causantes tanto de los efectos beneficios de la piel, como de los más dañinos. ¿Cómo tomar lo mejor de ellos y desechar lo que nos los perjudica? Echa mano a tu fotoprotector porque será tu principal escudero. Y es que, los foto protectores son capaces de absorber o reflejar estas radiaciones del sol, y protegernos de éstas.

Seguro que ya lo imaginas, pero es más que recomendable que no te expongas en las horas más intensas del día. Que son entre las 12 y las 16 horas. Si es inevitable que salgas a esta hora, protege siempre tu piel y reaplica el protector cada dos horas. Así mismo, también debes tener en cuenta la altitud en la que te encuentras. Esto es porque la radiación aumenta un 4% cada 300 metros a medida que vamos subiendo.

Especialmente, jamás debes confiarte por un día aparentemente nublado en la que no vemos que le sol nos pique en la piel como estas acostumbrado. Lo cierto, es que se atenúa la sensación de calor, sin embargo, las radiaciones ultravioletas siguen afectando profundamente en la piel. Siempre debes proteger del sol, sea verano o invierno, ésta es la única forma que cuidarnos completamente.

 

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