El 27 de Febrero se conmemora el Día Internacional del Trasplante. Una jornada de gratitud por la solidaridad de los donantes, que convierte a España en líder mundial. Y un día para la sensibilización ciudadana, porque, pese a las buenas cifras, las listas de espera siguen necesitando generosidad.

28 años como líder mundial regalando vida.

Si de algo se puede sentir orgullosa España y los españoles es, sin duda, de su solidaridad. Cuando se trata de arrimar el hombro, los españoles y españolas se olvidan de ideologías, clases sociales, religiones, razas, colores y otros tantos condicionantes que nos separan, y dan lo mejor de sí mismos. La generosidad se convierte siempre en la mejor bandera.

España se posiciona como líder mundial en donación y trasplantes de órganos por vigésimo octava vez consecutiva. 28 años regalando vida, que se dice pronto.

En su balance de actividad de 2019, la Organización Nacional de Trasplantes, ONT, revela que en el pasado año se han batido récords. Los donantes ascienden a 2.301, mientras que se han llevado a cabo 5.449 trasplantes. De éstos, el 24% se ha realizado gracias al intercambio entre comunidades autónomas.

A pesar de estos números tan esperanzadores, son muchas las personas en lista de espera, pendientes de un órgano. Por ello, el Día Internacional del Trasplante, que se celebra cada 27 de febrero, es una jornada de gratitud. Pero también de concienciación y sensibilización para que el conjunto de la sociedad conozca la importancia de donar órganos.

¿En qué consiste un trasplante?

El trasplante es la sustitución de un órgano enfermo por un órgano sano, procedente de una persona fallecida recientemente o de un donante vivo. Entre los órganos internos que se pueden donar se encuentran: riñones, corazón, hígado, páncreas, intestinos y pulmones.  La piel, los huesos, la médula ósea y la córnea, son también tejidos trasplantables.

Se trata de un tratamiento médico muy complejo que sirve para mejorar las condiciones y calidad de vida de determinadas personas, y que para otras constituye la única esperanza de curar su enfermedad. Este tratamiento requiere de investigación para perfeccionar la metodología a fin de evitar rechazos, y de profesionales altamente cualificados. Pero sin la solidaridad y generosidad de los donantes y sus familias no podría llevarse a cabo.

Tú también puedes ser donante.

Cualquier persona es donante potencial. Siempre y cuando no se haya manifestado en vida en contra de la donación. Las condiciones clínicas en el momento de la muerte determinarán los órganos y tejidos que son válidos para el trasplante.

No obstante, para poder donar los órganos y los tejidos, el donante tiene que fallecer en un hospital. Solo así podrá mantenerse el cuerpo artificialmente desde el momento de la muerte hasta el de la extracción.

En el caso de que la donación sea posible, el coordinador hospitalario de trasplantes comprueba la voluntad expresada en vida por el donante o pregunta a la familia. En cuanto a la extracción de órganos y tejidos, se hace en condiciones estériles en una sala de operaciones apropiada por un equipo médico cualificado.

Por otra parte, los criterios de distribución de órganos entre las listas de espera son públicos y de índole médica. Estos se basan en los principios de beneficencia y justicia.

Para las donaciones realizadas por personas vivas, según la normativa vigente, se limitarán a situaciones en las que existan grandes posibilidades de éxito del trasplante. Por lo general, puede ser donante vivo cualquier persona adulta y sana, compatible con el receptor. No obstante, esta situación comporta una serie de riesgos.

¿Y si nos sumamos a esta ola de generosidad?

Si has llegado hasta aquí con la firme convicción de unirte a la solidaridad de los donantes, puedes conseguir más información en la web de la Organización Nacional de Trasplantes, ONT.

Para convertirte en donante tendrás que solicitar la correspondiente tarjeta que te acredita como tal. Este documento testimonia nuestro deseo de ser donante de órganos tras el fallecimiento. No obstante, la tarjeta carece de valor legal. Por ello, es necesario comunicar a nuestros familiares y seres más allegados el deseo de ser donantes para que autoricen la extracción de órganos tras el fallecimiento.

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