Cuando llega el verano todos estamos deseando plantarnos al sol para lucir un buen bronceado tostado que quede estupendo con el vestido amarillo nuevo o la camisa de flores anchita. Solo que siendo sinceros, la mayor parte de las veces pasamos del engorre que suponen las cremas o los aceites solares ya que, total, solo vamos a estar un rato y hoy el sol tampoco pega muy fuerte. En ocasiones incluso, debido al escaso tiempo libre del que disponemos para disfrutar de la playa, nos confiamos y no reponemos la protección cada poco tiempo para acelerar todo lo posible el morenito. Y es que nos suele pasar lo de siempre: no vemos el problema hasta que este no está demasiado cerca y nos llevamos el susto.

Para concienciar de los peligros de abusar de los rayos del sol sin las precauciones necesarias y avisar de las consecuencias tan negativas que pueden tener para la salud de nuestra piel y, sobre todo, de nuestra vida, como cada 13 de Junio se celebra el Día Mundial del Cáncer de Piel, día que en Europa, casualmente, coincide con el Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel. La cosa es que ya son fechas en las que va entrando el calorazo y, sobre todo los fines de semana, apetece echar un ratico al aire libre, darse los primeros chapuzones en la playa o la piscina y tomar el sol para abandonar poco a poco este color yogurt natural. Eso sí, es imprescindible hacerlo con mucho cuidado y siguiendo una serie de precauciones básicas.

El cáncer de piel es, a día de hoy y parece que así seguirá siendo si las cosas no cambian, el cáncer más común en todo el mundo. Una de sus formas menos frecuentes pero sin lugar a dudas más peligrosa es el melanoma. El melanoma es un tipo grave de cáncer de piel que se desarrolla en un 86% de los casos por una exposición directa y prolongada a la radiación ultravioleta del sol. Cuando está en fase muy avanzada puede llegar a extenderse a los órganos internos y poner en serio peligro la vida de una persona. Afortunadamente, este tipo de cáncer rara vez aparece sin avisar, sin embargo, y aunque poco suele tener que ver con las manchas en la piel, lo cierto es que aunque se cumplan todas las precauciones, lo mejor es estar siempre alerta y acudir ante cualquier signo extraño a un dermatólogo.

Pese a que los cánceres de piel, incluso los melanomas, casi siempre tienen cura si se descubren y se tratan precozmente lo ideal es hacer todo lo posible por evitarlos desde un principio. Es decir, el tratamiento más saludable y seguro no es otro que la prevención. Es por esta razón por la que el Día Mundial del Cáncer de Piel cumple una labor tan importante para recordarnos la importancia de preparar, proteger y cuidar nuestra piel durante todo el año, pero más aún durante esos días de vacaciones de verano que estamos más expuestos. Pulsando aquí podéis echar un vistazo a 5 pasos que se aconseja seguir y que ya comentamos hace tiempo.

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