Hay días mundiales de todo y para casi todo. Estas efemérides sirven para visibilizar, concienciar y reivindicar. Pero, ¿sabías que hay un Día Mundial del Sueño? El tercer viernes de cada mes de marzo se conmemora a fin de disminuir la carga que suponen los problemas del sueño en la sociedad a través de una mejor prevención y manejo de los trastornos del sueño.

Disfrutar de un sueño de calidad es de vital importancia para mantener un buen estado de salud. El estilo de vida saludable, del que también forma parte una dieta equilibrada y la práctica regular de ejercicio, pueden mejorar la calidad de vida de cualquier ser humano. Por lo general, las personas con un sueño profundo y sin interrupciones experimentan tasas más bajas de hipertensión arterial, diabetes, obesidad y otras enfermedades crónicas. Pero probablemente, y a pesar de su importancia, concedemos escasa atención al sueño.

¿Por qué un Día Mundial del Sueño?

El Día Mundial del Sueño es un evento anual, de celebración, en el que también se llama a la acción. Durante la jornada, con todas las actividades programadas antes y después, se pretende profundizar sobre cuestiones importantes relacionadas con el sueño, incluidos los medicamentos, la educación, los aspectos sociales y la conducción.

Esta celebración está organizada por la Sociedad Mundial del Sueño, que este año ha elegido ‘Mejor sueño, mejor vida, mejor planeta’, como eslogan del evento. Éste destaca el lugar importante del sueño como un pilar de la salud, lo que permite una mejor toma de decisiones y una comprensión cognitiva incluso en grandes problemas, como el planeta.

Los trastornos del sueño se cifran en más de 100 diferentes. No obstante, la mayoría de los problemas del sueño se pueden controlar cambiando los comportamientos relacionados con el sueño. También resulta eficaz la terapia médica o la terapia cognitiva conductual. Por ello, es necesario acudir al especialista ante cualquier sospecha de apnea del sueño o, por ejemplo, somnolencia excesiva o insomnio durante el día. Asimismo, si el sueño no es reparador y de calidad, es conveniente también consultar al médico.

¿Cuáles son los trastornos del sueño más comunes?

Entre los principales problemas relacionados con el sueño se encuentran los siguientes:

  • Insomnio, el trastorno más frecuente.
  • Síndrome de las piernas inquietas.
  • Síndrome de apneas-hipopneas del sueño.
  • Narcolepsia.
  • Hipersomnia idiopática.
  • Trastorno de conducta durante el sueño REM.
  • Parasomnias.
  • Trastornos del ritmo circadiano.

La mala calidad del sueño puede ser factor de riesgo para ciertos trastornos neurológicos, como ictus, Parkinson, Alzheimer o enfermedades cardiovasculares. No dormir adecuadamente puede derivar en la aparición de complicaciones endocrinas, metabólicas, psicológicas, inmunológicas y psicomotoras. En definitiva, no dormir bien es un problema de salud que hay que tratar con la ayuda de profesionales mediante un diagnóstico y tratamiento correctos.

¿Cómo potenciar un sueño reparador?

El sueño es una función biológica fundamental. Se trata de un estado cerebral de gran actividad e importancia médica. Tanto es así que existe una estrecha relación entre los procesos de sueño y el estado general de salud física y psicológica de una persona.

La cantidad necesaria de horas de sueño en el ser humano para considerarlo reparador varía de unas personas a otras. En esta necesidad influyen factores que dependen del organismo, del ambiente y del comportamiento. Aún así, la mayoría de los individuos requieren una media de 8 horas de sueño.

Los expertos aconsejan mantener una buena higiene del sueño para conseguir un sueño reparador, que nos permita descansar y estar a tope de energía al día siguiente. Entre estos hábitos y conductas que facilitan la conciliación del sueño y evitan la interrupción se encuentran los siguientes:

  • Mantener un horario fijo para acostarse y levantarse.
  • Limitar el tiempo que pasamos en la cama a 7 u horas.
  • Evitar la siesta.
  • Evitar las bebidas que contienen cafeína y teína por la tarde.
  • Evitar el consumo de alcohol y tabaco varias horas antes de ir a dormir.
  • Realizar ejercicio regularmente, al menos 3 horas antes de ir a dormir.
  • Reducir la luz y ruido en el dormitorio.
  • Evitar las cenas copiosas y no ir a dormir hasta 2 después de haber cenado.
  • Evitar realizar en la cama actividades como leer, ver televisión o escuchar la radio.
  • Evitar realizar ejercicios intensos las 2 horas previas a ir a la cama.

 

 

 

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