La principal diferencia entre las hemorroides internas y las fístulas anales radica en que, mientras las primeras son un conjunto de tejidos de la zona anal que se inflama por un exceso de presión, las segundas tienen su origen en la infección de una glándula anal interna. ¿Quieres saber un poco más sobre estos dos molestos trastornos anorrectales?

Hablemos primero de las hemorroides

Las hemorroides es un conjunto de tejidos de la zona anal que, por distintas razones, se inflama y puede producir molestias de mayor o menor gravedad.

Son varias las circunstancias que provocan la inflamación de las hemorroides:

  • Estreñimiento crónico.
  • Diarrea crónica.
  • Levantamiento de peso excesivo.
  • Embarazo, especialmente en las últimas semanas.
  • Esfuerzos excesivos al defecar.

Tipos

Según su ubicación se pueden clasificar en externas o internas.

Hemorroides externas

Cuando se inflaman forman pequeños bultos en el exterior del borde del ano. Producen mucho picor y si se coagulan o trombosan, pueden llegar a ser muy dolorosas y requerir cirugía inmediata.

Su ubicación permite diagnosticarlas con facilidad y el tratamiento más eficaz para calmar la inflamación que producen suele ser el baño de asiento o la aplicación de bolsas de frío desechables.

Hemorroides internas

Se localizan en el interior del recto, a unos 2 o 4 centímetros por encima de la abertura del ano, y son las más frecuentes.

No suelen manifestar ningún síntoma hasta que un sobresfuerzo al defecar daña su superficie y provoca un sangrado de leve a moderado.

Su diagnóstico es más complicado, siendo necesarios la realización de un análisis rectal digital o el uso de un proctoscopio, un tubo hueco provisto de luz que permite al especialista examinar el canal anal de cerca. Su tratamiento suele consistir en aplicar una crema antinflamatoria, tipo Hemodren, que ayuda a reducir el dolor y a acelerar la cicatrización.

Ahora es el turno de la fístula anal

La fístula anal hay que imaginársela como un pequeño túnel que conecta una glándula del interior del ano previamente infectada con la piel de las nalgas, en la parte externa del ano.

Una fístula es la etapa crónica de un absceso (o infección) anorrectal en la zona que rodea los genitales y el ano. Cuando la infección no responde adecuadamente al tratamiento, la cavidad purulenta y su canal de drenaje al exterior persisten y dan lugar a la formación de la fístula.

Síntomas y tratamiento

Hablamos de un trastorno anorrectal muy doloroso que provoca malestar general permanente e incluso fiebre. La piel de la zona anal se inflama, enrojece y secreta sangre y pus.

Las fístulas no se curan solo con antibióticos. En la mayoría de los casos es necesaria una intervención quirúrgica de cierta relevancia que suele requerir el corte o sección del esfínter (músculo anal). La consecuencia de este tipo de intervenciones es una posible incontinencia fecal.

Precisamente, debido a los efectos secundarios que produce la extirpación quirúrgica de las fístulas anales, es muy importante que visites a un especialista y expongas todas tus dudas antes de dar un paso definitivo.

Con todos estos datos, ¿por qué se confunden las hemorroides internas con las fístulas anales?

Por el dolor que producen. La característica común de estos dos trastornos anorrectales es un dolor intenso y permanente en el interior del recto. Cuando el individuo afectado nota los primeros síntomas, la ubicación del dolor y la aparición de cierto nivel de sangrado le hacen pensar que puede padecer de hemorroides o tener una fístula anal.

La mejor forma de diferenciar a una de la otra es visitar al especialista. Tras una batería de preguntas y una exploración física, el facultativo podrá establecer el origen de la dolencia y proporcionar un diagnóstico preciso.

Resumiendo:

La principal diferencia entre las hemorroides internas y la fístula anal está en su origen, en la causa que las produce:

  • En el caso de las hemorroides internas, su superficie está tan inflamada que un sobreesfuerzo al levantar peso o defecar produce su rotura, generando un sangrado de leve a moderado acompañado de un intenso dolor.
  • Por su parte, la fístula anal tiene su origen en un absceso mal curado cuyo conducto de drenaje busca una salida al exterior, normalmente cercana al coxis. La piel de la zona se inflama tanto que produce un intenso dolor con un simple roce.

Tanto las hemorroides internas como la fístula anal requieren de tratamientos específicos para evitar que deriven en afecciones aún más dolorosas y molestas.

Bajo ningún concepto te recomiendo que busques en Internet de forma aleatoria para el autodiagnóstico o que tomes medicación sin prescripción médica o consejo farmacéutico.

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