Entramos en la primavera y sus primeros síntomas se hacen notar: estornudos, picor de nariz y ojos… Justo en el momento en el que se puede confundir con los síntomas de COVID-19. No te preocupes. Aquí te contamos todas las diferencias entre los síntomas del Coronavirus y la alergia primaveral.

Síntomas del Coronavirus y de la Alergia:

El coronavirus (CoV) es una gran familia de virus que pueden causar diversas afecciones. Desde resfriado común hasta enfermedades más graves como lo es el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS-CoV).

En diciembre de 2019, se descubrió una nueva enfermedad infecciosa causada por el coronavirus que se determinó como: COVID-19. El brote estalló en la ciudad de China, Wuhan y desde entonces se ha propagado por más de 164 países. Tal como lo señaló la Organización Mundial para la Salud (OMS).

Los síntomas del COVID-19 son: fiebre, tos y dificultad para respirar. Cuando los casos empeoran se puede producir: neumonía, síndrome respiratorio agudo severo, insuficiencia renal y en algunos casos la muerte.

La OMS ha indicado que la enfermedad se puede contraer a través del contacto con otras personas infectadas. El COVID-19 se transmite a través de las gotículas procedentes de la nariz o la boca. Cuando se tose estas salen despedidas al aire y se posan sobre los objetos y superficies cercanas. Cuando una persona sana inhala o toca estas superficies y luego se toca los ojos, nariz o boca se contagia.

La recomendación es mantenerse a más de 1 metro y medio de distancia de las personas.  También se recomienda taparse la boca y la nariz con el antebrazo al estornudar. Para evitar la propagación, todas las personas deben lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón. En ausencia de éstos, serán útiles los geles hidroalcohólicos, que no necesitan de aclarado.

¿Cómo se pueden distinguir los síntomas del coronavirus de la alergia primaveral o el resfriado?

Algunos de los síntomas descritos para el COVID-19 pueden ser similares a las patologías alérgicas o al resfriado. Por esta razón, es importante conocer sus diferencias para no saturar los servicios de salud y así evitar nuevos contagios.

En primer lugar, es necesario aclarar lo afirmado por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). Ha señalado que los pacientes que tienden a sufrir de alergias no son más propensos a contraer el COVID-19.  Según los expertos no hay datos que indiquen que el ser alérgico conlleve a contraer la infección con mayor facilidad. Además, indicaron que el sistema inmunológico de una persona alérgica funciona como el de una persona no alérgica. Ésto, en lo que se refiere a su función de defensa contra los microorganismos.

En el resfriado los síntomas pueden iniciarse con una congestión nasal. También con agüilla nasal, a veces se producen estornudos y en algunos casos hay fiebre. Cuando se trata de una rinitis se puede presentar picor en la nariz u ojos. Aparecen también los estornudos y con gestión nasal sin fiebre. Las alergias suelen darse en lugares abiertos y mejoran cuando el paciente permanece en lugares cerrados, sin polen.

En el caso del COVID-19, los síntomas más comunes son fiebre, cansancio y tos seca. También se puede sentir dolores musculares, dolor de garganta, congestión nasal, rinorrea o diarrea. Los síntomas aparecen de forma gradual. Hay quienes se infectan pero no desarrollan ningún síntoma.

El doctor Ángel Moral, presidente del Comité de Aerobiología de la SEAIC, ha indicado que “El coronavirus tiene una predilección especial por los pulmones y se podría inducir un mayor grado de inflamación en las vías respiratorias, mayor riesgo de crisis de asma y, posiblemente, mayor gravedad de la infección por el Covid-19”. Por lo que quienes sufran de asma deben cumplir con su tratamiento, pues el el incumplimiento de éste, puede inflamar los bronquios y motivarlos a que sean más susceptibles ante las infecciones respiratorias.

La OMS ha indicado que alrededor del 80% de las personas infectadas se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial. Aproximadamente 1 de cada 6 personas que desarrollan la enfermedad presentan dificultades para respirar u otras afecciones. Los adultos mayores y quienes padecen de afecciones respiratorias, hipertensión arterial, problemas cardiacos o diabetes, son más propensos a desarrollar síntomas graves.

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