Nadie está libre de la pérdida de deseo sexual en algún momento de su vida. Factores emocionales, el estrés, la carga excesiva de trabajo, problemas intrafamiliares, dificultades en la pareja, dietas inadecuadas, periodos de aletargamiento afectivo… Literalmente, decenas de factores pueden afectar a nuestra libido, convirtiéndose esta en un elemento caprichoso y voluble de nuestra psique.

Además la pérdida de libido en sí, cualesquiera que sean los motivos subyacentes, produce dificultades en las personas que la sufren, ya que tienden a retraumatizar el síntoma. Esto significa que, a menudo, focalizamos el malestar en la pérdida de deseo sexual y en las consecuencias que tiene, en vez de analizar introspectivamente qué nos está pasando que explique esta sintomatología.

Factores que afectan al deseo sexual

Como comentábamos, son muchos los factores que pueden influenciar el deseo sexual. Cada caso es único y debe ser estudiado y analizado en profundidad, por lo que este artículo puede servir de guía para entender mejor esta circunstancia, pero siempre se debe consultar con un especialista para obtener una visión holística de la situación:

  • Factores emocionales y/o psicológicos: Padecer síntomas de ansiedad o de algún trastorno del espectro emocional, como la depresión, influye negativamente en nuestro deseo sexual. Los bucles obsesivos de pensamiento, recurrentes en los trastornos de ansiedad, hacen que la persona focalice mucha energía y atención en sus pensamientos y en cómo interpreta las situaciones, provocando un desgaste y agotamiento psicológico que llega a traducirse en agotamiento físico. La actividad sexual implica invertir energía a nivel físico, por lo que tiene sentido que los problemas emocionales y psicológicos influyan directamente en la libido. Otro factor a tener en cuenta es que cuando no nos encontramos bien anímicamente nuestra autoestima tiende a disminuir, y las relaciones sexuales constituyen una actividad en la que nos exponemos mucho a la otra persona. Si no nos encontramos bien o estamos atravesando una etapa de inseguridad, es fácil experimentar las relaciones sexuales como algo poco placentero y desagradable, lo que también influirá negativamente en nuestra libido.
  • Factores físicos, orgánicos y/o ingesta de algunos medicamentos: Algunas patologías físicas, como problemas cardiovasculares, la fibromialgia, algunas cefaleas y migrañas o la diabetes influyen directamente en el deseo sexual, tendiendo a disminuirlo. Sufrir dolores físicos del tipo que sean también tiene un efecto negativo en la libido, en parte por el estímulo atencional que supone. Algunos fármacos tienen como efecto secundario una disminución del deseo sexual o, en otros casos, añaden una cierta dificultad para alcanzar el orgasmo, si bien el deseo sexual para iniciar una relación no tiene por qué verse afectado. Esto también provoca malestar en la pareja, al no ajustarse los tiempos de placer a las necesidades de ambos.
  • Factores interpersonales y/o de pareja: Si bien aquí destacamos la influencia psicológica de estos problemas, merecen mención especial aparte. Una vez descartamos las causas orgánicas y físicas en el bajo deseo sexual, tendemos a examinar introspectivamente la dinámica de la pareja. A menudo encontramos dificultades de comunicación o problemas en la interacción con el otro, por lo que analizar las circunstancias en las que la pareja se está desarrollando también es importante para determinar la causa del bajo deseo sexual. A veces la pareja funciona estupendamente y no acusan ninguna problemática entre ellos, pero el entorno no promueve que mantengan relaciones sexuales satisfactorias. Es el caso de las parejas que no cuentan con muchos momentos de calidad juntos, con horarios de trabajo muy diferentes que dificultan la convivencia, e incluso, de parejas con hijos pequeños o muy demandantes de los padres.
  • Factores laborales: La sobrecarga de trabajo, los largos horarios, las horas extra, la dedicación en casa, entre otros factores, también pueden afectar a nuestro deseo sexual. Hay una relación negativa entre el nivel de estrés y la libido. Aunque en este caso también señalamos una causa psicológica, nos parece importante señalar cómo concretamente el estrés laboral puede afectarnos a nivel sexual, ya que aparentemente es difícil encontrar una relación obvia. La realidad es que cuando depositamos mucha energía y muchos recursos psicológicos en áreas que nada tienen que ver con la vida personal y las relaciones afectivas, es normal notar mucho más cansancio y desgana en lo que a las relaciones sexuales se refiere.

¿Qué podemos hacer si notamos que nuestro deseo sexual ha disminuido?

Si nuestro deseo sexual se ha visto afectado en los últimos tiempos y, a priori, no encontramos una causa obvia que lo explique debemos consultar en primer lugar con nuestro médico de cabecera y comentarle la situación. Como ya comentábamos antes, algunas medicaciones pueden influir en nuestra libido y quizá no seamos conscientes de ello. Una vez las causas orgánicas y/o físicas están descartadas, podemos indagar con un especialista en salud mental en las posibles causas psicológicas.

A veces, la pérdida de deseo sexual es un síntoma más de algunos casos de trastorno de ansiedad generalizada, fobias, obsesiones y trastornos del espectro emocional, por eso trabajar la patología de base mejorará el ajuste general a nivel sexual.

A nivel psicológico es importante también trabajar la aceptación del cuerpo y el autoconocimiento. Muchas personas todavía no están seguras de cuáles son sus principales centros de placer y no llegan a experimentar relaciones del todo satisfactorias, por lo que es natural que el deseo sexual tienda a disminuir en estos casos. El uso de juguetes sexuales y otros productos pueden ayudar a experimentar mayor placer, tanto a nivel individual como en pareja, y siempre son una buena opción en aquellos casos en los que la libido ha descendido y puede estar causando un problema de pareja.

Además, al tratarse de elementos novedosos en la dinámica sexual, es importante poder hablar abiertamente de cómo nos sentimos al respecto y con qué cosas estamos cómodos y con qué no. También respecto al ámbito de la pareja, es importante favorecer la intimidad y el afecto fuera de las relaciones sexuales, para ayudar a que estas sean más placenteras o para incrementar el deseo sexual en sí. Una buena forma de conseguir esto es introducir actividades en pareja diferentes, novedosas y atrayentes para ambos, de cara a romper con el esquema de rutina que tantísimo nos afecta a nivel personal y sexual.

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