Diversos factores podrían provocar que las pupilas se dilaten: la luz ambiental, la excitación y el deseo sexual, el consumo de alcohol y de drogas, agentes químicos, sustancias tóxicas…También hay algunas enfermedades que provocan síntomas como la dilatación pupilar.

Nuestras pupilas dicen más de lo que imaginamos. Aunque no lo creas, pueden revelar muchos de tus pensamientos: si te invade la tristeza, si estás enfadado o entusiasmado, si sientes miedo… Hay algo de verdad en que los ojos son las ventanas del alma.

Muchas veces basta con mirar a alguien a los ojos para saber qué tiene en mente. Al igual que otras personas pueden averiguar lo que pasa por la nuestra, o conocer las emociones que intentamos ocultar fijándose en nuestros ojos. Y es que las pupilas, esa especie de agujeros negros que permiten el paso de la luz, no solo ayudan a ver, sino que de alguna manera representan lo que sucede en el cerebro.

Causas

Además de la luz ambiental o la iluminación, existen otros factores ante los que los músculos del iris pueden reaccionar. Al comienzo de este post dejábamos entrever que las emociones pueden provocar que las pupilas se contraigan o se dilaten. Por ejemplo, el placer y la excitación sexual provocan dilatación pupilar.

Así mismo, diversas sustancias tóxicas producidas por plantas y agentes químicos (combustible, cloroformo…) también podrían ser los responsables de que las pupilas aumenten su diámetro o se dilaten.

En ocasiones, la dilatación de las pupilas es ocasionada por la ingesta de drogas como la marihuana, la cocaína o el éxtasis. El alcohol y la ansiedad constituyen otras posibles causas de la dilatación pupilar.

Dilatación de las pupilas: síntoma de enfermedades

Las pupilas dilatadas pueden indicar que existe algún trastorno o enfermedad que pone en riesgo nuestra salud. Es decir, a través de las mismas es posible detectar la presencia de algunas afecciones. Por ello, los médicos suelen iluminar los ojos con una linterna para comprobar si todo marcha bien, si las pupilas tienen el mismo tamaño y presentan igual dilatación.

Una pupila anormalmente grande o dilatada podría ser signo de una enfermedad subyacente. De ahí que en caso de anomalías en el estado de las pupilas se recomiende acudir a un oftalmólogo para obtener un diagnóstico acertado de la situación, y evitar complicaciones.

Hay varias enfermedades que se manifiestan con pupilas dilatadas, entre otros síntomas. El edema cerebral y el tumor cerebral son dos enfermedades neurológicas capaces de alterar el estado normal de las pupilas, modificando su tamaño incluso de distinta manera en cada ojo (anisocoria).

Los daños cerebrales pueden dar lugar a la llamada midriasis arreactiva simétrica o, lo que es lo mismo, pupilas dilatadas que no se contraen a la luz. Se registra, por ejemplo, durante un paro cardiorrespiratorio. Una de las consecuencias de que el nervio trigémino (el cual controla varias parte del rostro) resulte afectado es la dilatación pupilar permanente.

La midriasis anormal o dilatación pupilar anómala se considera un problema grave cuando va acompañada de los siguientes signos: dolor de cabeza, fiebre, náuseas o vómitos, visión borrosa o doble, dolor ocular, rigidez en el cuello, sensibilidad ocular a la luz y pérdida de visión.

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