Llega el verano y a todos nos gusta tumbarnos a sol para lucir un buen morenazo. Cómo se consiga es, sin embargo, esencial para la salud de nuestra piel. Es por esto que el dilema más frecuente suele venir de qué productos elegir, para coger ese bronceado Beyoncé sin poner en riesgo nuestro bienestar. He aquí donde surge el enfrentamiento fotoprotector más latente. El aceite y la crema solar llevan años compitiendo por demostrar quién resulta ser el producto que mejor protege y broncee. Pues bien, entre sus diferencias y similitudes es posible encontrar la respuesta a todas vuestras preguntas. Pero antes de pasar a la faena de analizar unos y otros, lo primero es asegurarnos que se entienden y se presta atención a otra serie de factores importantes a la hora de decantarse por uno u otro protector solar.

Lo principal es no escatimar cuando de la salud de nuestra piel se trata. La radiación solar, y en concreto la de los rayos uva, es la culpable de uno de los problemas más frecuentes de la sociedad actual y, con diferencia, el más común de sus tipos: el cáncer de piel. En muchas ocasiones tendemos a buscar el mejor precio pensando que cualquier producto puede ofrecernos los mismos resultados si este tiene el mismo factor de protección, y no es así. Solo las marcas reconocidas y valoradas por el sector farmacéutico ofrecen resultados saludables y contrastados, con fórmulas que han sido diseñadas por expertos en el sector y teniendo en cuenta las necesidades de todos los tipos de piel. Solo de esta forma se obtienen como resultado las mejores cremas solares y aceites. Precisamente, la idea es determinar cuál es el más adecuado para tu fototipo de piel, ya que cada persona tiene unas características innatas que determinan tu capacidad para broncearse.

Hay hasta 6 fototipos distintos y estos no solo hacen referencia al color de piel, sino también al del pelo y los ojos. De la valoración de estas tres se determinará el factor SPF. Para no liarnos a explicar otra vez de qué se trata realmente el SPF, mejor os dejamos aquí la entrada del blog en la que lo detallamos y explicamos perfectamente. Pero bueno, básicamente decir que un factor 50 no protege más que un factor 30, pero que sí lo hace por más tiempo. Por tanto, dos productos con el mismo factor SPF nos protegerán igual durante el mismo tiempo, sea crema o sea aceite solar. Lo esencial es fijarse en una serie de detalles básicos más allá de SPF y de nuestro tipo de piel para asegurarnos de que estamos eligiendo entre las mejores cremas solares y aceites:

– Que ofrezcan protección contra la radiación UVA, UVB y UVC.

– Que en el envase aparezca el sello CE de la Unión Europea.

– Que sean resistentes al agua.

– Que no contenga perfumes ya que aumentan la sensibilidad de la piel al sol.

Una vez tenido en cuenta todo esto y comprobando que ambos productos cumplan todos estos factores esenciales, la clave para elegir entre uno u otro es, atentos, el gusto de cada uno. Y es que, como siempre se ha dicho que para gustos colores, en este caso diremos que para gustos: fotoprotectores. En cuanto al tema protección ya hemos dicho antes que dos productos con un mismo SPF bloquearán de la misma forma y durante el mismo periodo de tiempo la radiación solar, por lo que las únicas diferencias que encontramos entre ambos son: por un lado la textura, ya que el aceite solar es mucho más ligero y fácil de aplicar. Eso sí, cunden mucho menos que las cremas, ya que estas últimas permiten abarcar más con menos cantidad.

Por otro lado, cabe destacar que los aceites tienen efecto emoliente, por lo que crean una barrera que evita la evaporación del agua eliminada por la piel, mientras que la crema solar suele ofrecer hidratación además de protección. Por último, y seguramente el aspecto que hará que si tu plan es broncearte más rápido te decantes por estos productos, es que se ha demostrado que el aceite solar acelera el bronceado hasta un 20%, ya que estimula la producción de melanina y hace que reaparezcan los daños que el sol provoca sobre la piel. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este tipo de protectores no son aconsejables para personas con piel muy grasa o con tendencia acnéica. Así que nada, como siempre, al final, es tu piel la que tiene la última palabra a la hora de conseguir un equilibrio entre protección y bronceado.