Diferencias entre el dolor de espalda y el dolor real

El dolor en la espalda suele ser, desafortunamente, de los dolores más habituales que experimenta la población en general. De hecho, según el estudio de la Sociedad Española de Reumatología, más del 80% de las personas adultas van a experimentar un dolor en la espalda en algún momento de su vida. Esto se debe a diferentes causas, como malas posturas continuadas, nuestro sistema muscular. Afecciones relacionadas con los huesos o los nervios del área trasera del tronco.

El hecho de que el dolor en la espalda se encuentre en la mayoría de ocasiones en la zona baja de la espalda, nos puede hacer sospechar que esta dolencia esté, efectivamente relacionada con otro dolor producido en la zona: el dolor renal. Sin embargo, la exacta ubicación del dolor y la intensidad de éste nos pueden hacer distinguir entre un dolor de espalda o un problema en los riñones.

Un dolor renal, por su parte, viene provocado por una infección en el órgano o por la presencia de un cálculo en los conductos que salen de éste. Si este solo viene generado por un riñón vendrá concretamente de la zona del costado y normalmente en un único lado , aunque es posible que ocurra en los dos. Este tipo de dolor real, suele ser sordo y agudo. Así mismo, el dolor no empeora con el movimiento que hagamos, sino que es constante.

¿Está relacionado el dolor de espalda con el sistema urinario?

Ahora bien, sí se da casos en los que, efectivamente, hay una estrecha relación entre un dolor de espalda y algún tipo de daño en el sistema urinario. Esto es, debido a que cuando un órgano no funciona correctamente se pueden ocasionar una serie de síntomas dolorosos. Como contracturas musculares o bien dolor de espalda.

Por otra parte, los síntomas más comunes a consecuencia de una infección renal es la fiebre, los escalofrío, y cómo no, el dolor en la espalda y el dolor abdominal . Este dolor en la espalda puede venir de la zona del costado o bien en la ingle. Por lo que sí, podríamos sospechar de un problema renal, si percibimos un dolor abdominal. Especialmente, si éste viene acompañado de los síntomas más duros como la fiebre y los escalofríos.

Tras estudios realizados se han podido establecer algunos factores de riesgo a tener en cuenta. Algunos de ellos son: tener el sistema inmunitario debilitado, como en los casos de laa diabetes o el VIH. Un bloqueo en las vías urinarias, debido a un cálculo renal. También se ha establecido como factor de riesgo ser mujer. Debido a que la uretra de las mujeres es considerablemente más corta que la de los hombres. Lo que genera mayor oportunidades de que las bacterias contacten con la vejiga y de ésta a los riñones.

En tal caso, lo más importante es acudir al médico cuanto antes. Esto es porque puede afectar de forma crónica a los riñones. También podría darse el caso de que las bacterias queden diseminadas en la sangre que pongan en grave riesgo nuestra vida.

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