Ácido fólico: su importancia durante el embarazo

El consumo de ácido fólico durante el embarazo ayuda a prevenir posibles enfermedades en el feto, como es el caso de la espina bífida, hendidura del labio y paladar o partos prematuros.

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Descubierto en la década de los 40, el término ácido fólico procede del vocablo latín Folium, que significa hoja vegetal. A través de diversas investigaciones, se comprobó que el organismo precisa de esta sustancia para producir células nuevas. Y, a partir de esta circunstancia y con el paso de los años, que es esencial para las mujeres durante el embarazo. No obstante, sus beneficios en cualquier persona son múltiples, por lo que su correcto aporte es fundamental para el cuerpo.

¿Qué es el ácido fólico?

El ácido fólico es un folato sintético presente en suplementos y alimentos fortificados. Por ende, el elemento original, el folato, es un componente del complejo vitamínico B, considerado como una vitamina de tipo hidrosoluble fundamental en la estructura de las proteínas del organismo, así como de la hemoglobina.

El organismo no acumula esta sustancia, y termina por expulsar del cuerpo todo aquello que no necesita. No obstante, algunos alimentos concretos contienen altas cantidades de folato, lo que contribuirá a regular el suministro necesario.

¿Para qué sirve el ácido fólico y cuáles son sus beneficios?

Los aportes del ácido fólico son cada vez más conocidos en etapas vitales como el embarazo, pero la realidad es que este componente ejerce diversas funciones en el organismo, tanto en mujeres como hombres.

  • Contribuye en el proceso de creación del ácido desoxirribonucleico (ADN), pilar fundamental del cuerpo en términos genéticos y en el desarrollo y funcionamiento de cualquier organismo vivo.
  • Ayuda en el crecimiento de tejidos y en el correcto desarrollo de procesos celulares.
  • Trabaja de manera estrecha con otros micronutrientes como la vitamina B12 y la vitamina C, en aquellos procesos que ayudan al cuerpo a descomponer, utilizar y fabricar nuevas proteínas.
  • Colabora en la formación de los glóbulos rojos, lo que, por consecuencia, contribuye en la prevención de la anemia.

¿Qué implica tener un nivel de ácido fólico bajo?

Un déficit de ácido fólico puede acarrear problemas leves o moderados en el organismo del afectado.

Desde cuestiones livianas, como puede ser una diarrea o la aparición de canas, hasta úlceras bucales o pépticas, esto es, en zonas intestinales, así como un retraso en el crecimiento. Además, puede desencadenar en diversos tipos de anemia, ya que una de las funciones principales del folato es la formación de glóbulos rojos.

En todo caso, las causas de ese descenso pueden ser variadas, siendo las más comunes:

  1. Celiaquía o enfermedad de Crohn, enfermedades en las que el aparato digestivo no absorbe con facilidad el ácido fólico.
  2. Un consumo desmesurado de una sustancia tóxica como es el alcohol.
  3. Déficit en el consumo de frutas y verduras, o ingerirlas tras sobrepasar su punto de cocción.
  4. Afecciones como la diálisis renal o una anemia hemolítica también pueden provocar un déficit de absorción.

Importancia del ácido fólico durante el embarazo

La carencia de ácido fólico puede plantear dificultades en aquellas mujeres que pretenden quedarse embarazadas, que ya lo están o, incluso, que se encuentran en periodo de lactancia. Sus beneficios son tan amplios que su consumo se recomienda antes, durante y, al menos, hasta tres meses después del parto.

Por ejemplo, durante el periodo de lactancia inclusive, hay pediatras que recomiendan su consumo en bebés recién nacidos que, por distintas razones, no han logrado ser amamantados. La dosis recomendada es de, al menos, 400 microgramos (0,4 miligramos) de ácido fólico diariamente, aumentando el consumo de alimentos ricos en ácido fólico.

En el caso de la fertilidad y el periodo de gestación, el ácido fólico es la vitamina más recetada por los obstetras. Esto es debido a sus importantes virtudes en el desarrollo fetal. Esta vitamina ejerce la función principal de prevenir posibles defectos en el tubo neural, es decir, aquellos problemas que puedan surgir en el cerebro o en la médula espinal.

Sus beneficios durante estas etapas incluyen, por tanto, el desarrollo óptimo del cerebro, y la prevención de la espina bífida, hendidura del labio y el paladar (labio leporino), partos prematuros o el nacimiento de neonatos con escasez de peso, entre otros aspectos.

¿Cómo tomar ácido fólico?

El folato o ácido fólico se puede obtener a través de la ingesta de diversos alimentos. No obstante, es un micronutriente que también se presenta de manera sintética, a través de suplementos o complementos alimenticios.

Alimentos que lo contienen

  1. Hojas y verduras verdes: las verduras de hoja verde, entre las cuales destacan rúcula, espinacas, lechuga, berros, acelgas, perejil, brócoli, espárrago, coles de Bruselas y alcachofas, son algunos de los alimentos de este tipo que más ácido fólico contienen.
  2. Legumbres: garbanzos, soja y guisantes.
  3. Frutas frescas: naranja, aguacate, plátano y melón.
  4. Frutos secos: almendras, castañas, nueces y avellanas.
  5. Cereales integrales: los cereales en su versión integral poseen, en su mayoría, ácido fólico, aunque el etiquetado ayudará antes de comprar a corroborar su aporte.
  6. Mantequilla de cacahuate o de semillas de sésamo.

Suplementos en formato sobre

En su variante sintética, una de las opciones más conocidas del mercado la presenta Ovusitol D en formato sobre, especialmente indicado para mujeres en proceso de gestación o que pretenden quedar embarazadas.

Incluye también inositol, otro componente del complejo B, y junto con el ácido fólico contribuyen al proceso de creación y división celular.

Ácido fólico en pastillas

Por otro lado, el ácido fólico también puede ingerirse en cápsulas o pastillas, y la opción de 90 comprimidos de ácido fólido de Drasanvi es una opción óptima tanto para hombres como mujeres.

Estas cápsulas de Drasanvi incorporan en su composición 400 g de ácido fólico en forma de ácido pteroil-L-glutámico, que suponen el 100% de la cantidad diaria recomendada.

Su consumo, ¿tiene efectos secundarios?

Como en todo, lo más recomendable para el organismo es obtener el ácido fólico a través de una alimentación adecuada y equilibrada. No obstante, y tras lo analizado, es especialmente aconsejable en mujeres que pretenden ser madres, están embarazadas o se encuentran en periodo de lactancia.

En todo caso, se trata de un suplemento seguro pero que, a fin de cuentas, puede generar efectos secundarios de manera ocasional. Los principales serían:

  • Pérdida de apetito, o mal sabor en la boca.
  • Confusión e irritabilidad.
  • Náuseas.
  • Alteraciones en los patrones de sueño.
  • En el caso de personas alérgicas, pueden aparecer erupciones en la piel, picor o enrojecimiento.

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