¿Qué es la afectividad?

Antes de hablar sobre los factores que debemos tener en cuenta para una correcta salud afectiva debemos saber.

Esta se conoce comúnmente como la necesidad que tiene el ser humano de crear vínculos sentimentales o sociales con otras personas y su entorno.

Sabiendo esto podemos decir que la salud afectiva es uno de los factores que puede afectar nuestra salud física y mental. Si mantenemos una buena relación con otra persona o con el entorno que nos rodea,  y esta nos estimula a desarrollar sentimientos de bienestar, podremos gozar de una salud óptima en el organismo.

Igualmente podemos decir que una relación dañina o deficiente, puede llegar a causar la aparición de sentimientos negativos. Estos pueden generar depresiones propiciando la aparición enfermedades y dolencias en el cuerpo.

¿Cómo pueden llegar a influir las emociones en la salud?

Las emociones son reacciones a estímulos que percibimos a cada momento de nuestras vidas. Muchas veces no los notamos, pero suelen causar cambios en nuestra actitud cotidiana y nos preparan para responder ante situaciones que pudieran presentarse.

Es por esto que  se consideran que tienen una función adaptativa. Otra de sus funciones es la social  que promueve y facilita la conducta pro-social. Igualmente la emoción es la encargada de dirigir la conducta. Dándole el impulso y la capacidad de adaptarse a la exigencia que se presente.

Dependiendo del estimulo que se presente, nuestra afectividad se verá comprometida positiva o negativamente. Va a desarrollar emociones para responder ante él. En el caso de ser estímulos negativos, tales como: situaciones de peligro, amenazas, etc.,  el desarrollo de emociones traducidas en sentimientos de ira, miedo, tristeza, desesperación, entre otros. Estos pueden llegar a causar serios trastornos de salud en nuestro organismo.

Factores que pueden influir para alterar la salud afectiva.

En el quehacer diario, nos vemos sometidos a una inmensa cantidad de estímulos emocionales. Al ser las emociones la parte primordial de nuestra salud afectiva, cualquier estímulo que produzca una reacción negativa puede alterarla. Los factores que pueden producir estos estímulos negativos son muy diversos, por eso vamos a nombrar los más comunes.

La presentación de un peligro inminente puede causarnos un sentimiento de temor o miedo. Podría derivar en aumento de la presión sanguínea afectando nuestro sistema cardiovascular. La pérdida de un ser querido, el fracaso de algún proyecto o la pérdida del empleo podría producir sentimientos de tristeza que podrían acarrear depresión.

Un factor muy común hoy en día es el atravesar una crisis económica. Puede desarrollar sentimientos de desesperación, ansiedad y a su vez trastornos como dolores de cabeza, taquicardias, falta de apetito.

Un desacuerdo con otra persona o simplemente el no encontrar como resolver algo, podría generarnos sentimientos de ira, afectando nuestro sistema cardiovascular. También puede generar dolor de cabeza, nauseas, tristeza o rabia.

Como puedes ver mantener una correcta salud afectiva nos puede proporcionar bienestar, felicidad y sobre todo, nos puede proteger contra muchas dolencias en nuestro organismo.

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