¿Por qué se producen las fisuras anales? 

A menudo se confunden con las hemorroides, pero la principal diferencia entre esta afección y las fisuras anales se presenta en forma de dolor y sangrado.

Las causas principales de esta afección son las siguientes:

  • Deposiciones voluminosas o muy duras consecuencia de haber sufrido un episodio prolongado de estreñimiento.
  • Deposiciones diarreicas frecuentes ocasionadas por alteraciones digestivas producidas, principalmente, por una intoxicación alimentaria, virus o bacterias o por el uso de medicamentos como el ibuprofeno.
  • Penetración anal incorrecta o mal lubricada durante las relaciones sexuales.

Síntomas y diagnóstico

Las fisuras anales provocan mucho dolor al defecar y van acompañadas de sangrado, no muy abundante, pero suficiente para causar alarma en la persona que padece la dolencia. El dolor puede durar desde unos segundos, hasta varias horas, por lo que a veces será necesario tomar medicamentos pensados para curar las hemorroides, ya que calman del mismo modo.

Ante los primeros síntomas, lo recomendable es acudir al médico o especialista para que realice una exploración cuidadosa de la zona afectada y recete medicamentos adecuados. El facultativo determinará el tipo de dolencia y recomendará el tratamiento más adecuado.

Formas de calmar el dolor de las fisuras anales

Lo primero que debemos hacer para calmar el dolor es tomar productos que regulen el intestino y eviten la formación de heces duras o voluminosas, o todo lo contrario, que les dé volumen y peso para poder ser evacuadas en forma sólida.

Otra opción es el uso de preparados como Proctolog Pomada Rectal, que alivian de forma local y aceleran la cicatrización de los tejidos.

Tomar baños de asiento con agua templada durante 10 o 15 minutos después de cada deposición alivian el malestar e incrementan el flujo de sangre, lo cual ayuda también en la cicatrización.

Las fisuras anales provocan espasmos en el esfínter anal, el músculo que mantiene cerrado el ano. El tratamiento recomendado para reducir estos espasmos es la inyección de toxina botulínica directamente en el esfínter. Una técnica dolorosa que no termina de ser definitiva.

El último paso, en caso de que todo lo anterior no funcione, es una intervención quirúrgica conocida como esfinterotomía anal interna, que consiste en seccionar una zona interna del esfínter para romper la contracción que producen los espasmos. Esta técnica tiene éxito en un 90 % de los pacientes, sin embargo, existe un pequeño porcentaje que tras la intervención puede ver afectada su capacidad para controlar los movimientos del gas o de las heces.

¿En qué consiste el prolapso rectal?

El prolapso rectal es el deslizamiento del ano fuera de su posición normal. Literalmente, el recto se gira de dentro hacia afuera, de forma que la mucosa rectal queda visible desde el exterior a modo de protuberancia de color rojo, húmeda y en forma de dedo que emerge del ano.

Mientras el ano se mantiene desplazado hacia el exterior, la higiene será de vital importancia. El uso de limpiadores sin jabón, como Germisdin Higiene Corporal, después de cada deposición evitará infecciones no deseadas.

A pesar de su aparente extravagancia, esta dolencia es muy común en adultos y niños y solo causa dolor cuando se presentan complicaciones o cuando el prolapso es muy grave.

Causas y diagnóstico del prolapso rectal 

La principal causa del prolapso es la realización de un esfuerzo exagerado al realizar las deposiciones. Heces muy duras o voluminosas, o sentadas prolongadas en el inodoro a la espera de que se produzca el «milagro», son las principales causas del desplazamiento del ano.

La hemorragia rectal y la incontinencia fecal son sus síntomas más frecuentes y se observan en estos dos grupos de población:

  • Niños: el prolapso suele ser temporal y se produce tras un esfuerzo excesivo para expulsar las deposiciones. No es grave.
  • Adultos: el prolapso suele hacerse resistente y puede llegar a empeorar, teniendo que recurrir a la cirugía para su eliminación.

Cuando notemos los síntomas, tendremos que acudir a un médico o especialista. El facultativo examinará la zona mientras estamos de pie, en cuclillas o realizando un esfuerzo. Tras la exploración determinará el remedio más adecuado para devolver el ano a su posición normal.

Formas de tratar el prolapso rectal

Después de eliminar las causas del esfuerzo, el facultativo determinará un tratamiento para cada tipo de paciente:

  • Lactantes y niños: administración de laxantes emolientes para eliminar el impulso de apretar cuando están estreñidos. Tras las deposiciones, apretar una nalga contra otra unos minutos es una forma de reintroducir el ano de forma manual.
  • Adultos: el tratamiento recomendado suele ser una modalidad de cirugía denominada «cirugía abdominal». Esta técnica consiste en levantar el recto, tirar de él hacia atrás y unirlo al hueso sacro (en la pelvis). En una intervención posterior, se extirpa una sección del recto y la parte restante se sutura al hueso sacro.

Como puedes comprobar, las fisuras anales y los prolapsos rectales tienen su origen en una patología común: el estreñimiento.

Una dieta variada, rica en fibra y algo de ejercicio regular son pautas sencillas. Síguelas al pie de la letra y evitarás el padecimiento de estas molestas afecciones.

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