Para lucir unas manos perfectamente hidratas con la piel tersa y sana, hay que tener cuidado con la exposición al agua y limitar el contacto con productos químicos usando guantes y otros trucos para cuidar de la belleza de tus manos. Especialmente si nos encontramos en las estaciones frías del año, donde los cambios de temperatura y los ambientes con calefacción empeoran los factores que influyen en la salud y belleza de nuestra piel en general, pero con mayor incidencia sobre nuestras manos.

Todos sabemos lo incómodo que es sentir que nuestras manos están ásperas y que les falta una buena dosis de crema hidratante o vaselina para recuperar parte de su suavidad habitual. La hidratación previa ante los primeros síntomas de que la piel de las manos se está resecando es la mejor opción, pues con facilidad si no se toman las medidas adecuadas y se siguen reiterando algunos hábitos perjudiciales, que nuestras manos presenten una piel cuarteada que ya no es solo antiestética, sino que presenta amplias posibilidades de agrietarse y provocar heridas.

Para evitar que se desencadene una situación de total desarraigo en tus manos, has de seguir una serie de consejos muy sencillos que verás, probablemente no estabas haciendo tan bien como creías en tu día a día. Un gesto tan simple como lavarse las manos, si es con agua muy caliente, afecta a las manos ya no solo por el posterior contraste térmico sino porque la piel de esta zona del cuerpo es especialmente fina y contrario a lo que pudiera pensarse, la interacción frecuente con agua, así como con productos químicos, elimina la hidratación natural de las manos.

Ante los primeros signos de manos agrietadas, es imprescindible recurrir a una crema de manos para dejar la piel firme y tersa, protegida de los factores externos que afectan a la sequedad y la empeoran. Qué tipo de crema de manos usar dependerá de la acentuación de los problemas que presenten las manos y su respectivo estado de sequedad. Para que os hagáis una idea sobre cómo conocer la gravedad ante la deshidratación generalizada de la piel de las manos, os ilustramos con tres signos muy evidentes de menor a mayor intensidad:

-Manos resecas: este se puede considerar el primer signo de que las manos presentan problemas de deshidratación. Aplicar cremas con una formulación concentrada o vaselina con textura fluida que se absorba con rapidez y no deje las manos grasosas.

-Manos agrietadas: esto se produce cuando la piel está tan seca que puede coartarse con el simple movimiento de los dedos. Reiterar la aplicación de la crema de manos varias veces al día, especialmente antes de irse a dormir, ayudará a recuperar su suavidad inicial.

-Manos estropeadas: se dice que unas manos están estropeadas cuando los síntomas descritos arriba se manifiestan durante largos periodos de tiempo, aquí los cuidados para tener unas manos hidratadas y bonitas deberán ser más exhaustivos.

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