Uno de los sectores de la población que más tiene que ver cuidada su alimentación es el infantil porque los niños se encuentran en una etapa de crecimiento y aprendizaje, que les hacer estar sometidos a una alta actividad física e intelectual para la que necesitan nutrientes esenciales tales como vitaminas, minerales y proteínas.

¿Cómo debe ser la alimentación  infantil?

La alimentación infantil debe asentarse sobre dos pilares: el primero, cumplir una serie de buenas prácticas por el que consigan disfrutar de este momento del día y de los alimentos, así como les ayuden a conseguir los nutrientes necesarios; y, el segundo, que el comportamiento de la familia sea coherente con aquellos consejos que damos a los niños, dado que ellos aprenden por imitación y siguen el ejemplo de los mayores.

Sin duda, lo principal en todas las preparaciones de comida para niños es que los componentes elegidos sean variados y se combinen de manera sana, equilibrada y nutritiva, es decir, que desde muy pequeños conozcan sabores muy diferentes entre sí para conocer sus gustos, educándolos en hábitos alimentarios saludables, cuyos alimentos contengan poca sal y grasa, y preponderen los vegetales como las legumbres o las verduras en las cantidades adecuadas y distribuidos de manera equilibrada durante el día y la semana. Por ello, hay que recordar que hay seis grupos de alimentos: carnes, verduras, pescados, frutas, legumbres y cereales.

Con el objetivo de que disfruten este momento del día, recomendamos que se ofrezcan de forma apetecible, combinando los que menos les gustan con sus favoritos, cocinados de diferentes modos para que los reciban mejor y que, de vez en cuando, los hagamos participes en la elección de la compra y de la elaboración de comidas.

Por supuesto, es importante no olvidar que la vida de los niños debe ser ordenada y, por tanto, deben hacer cinco comidas, entre las que no pasen más de cuatro horas, de las cuales tres sean consistentes; y no dejar de lado, la educación nutricional porque con paciencia y negociación, les haremos comprender qué es bueno para su organismo y su crecimiento, y aquello que no lo es.

¿Cambian sus necesidades según la etapa?

Es imprescindible, conocer que la alimentación infantil debe variar con el paso de los años en nuestros niños porque sus necesidades son diferentes, dependiendo de su edad y momento de crecimiento. Se pueden distinguir tres etapas. La primera va de los tres a los seis años, en ella el desgaste enérgico es mayor debido al rápido desarrollo del cuerpo y por la actividad que llevan a cabo. En ella, precisan de proteínas de muy alta calidad y, por ello, deben tomar carnes, pescados, lácteos y huevos, mientras aprenden la importancia de tomar un desayuno completo que contenga cereales, leche y fruta.

La segunda, se extiende de los siete a los doce años, en esta el crecimiento continua a un ritmo algo más pausado, precisan de mayores aportes de hidratos de carbono tanto complejos (cereales o arroz) como simples (azúcar), así como de las vitaminas, proteínas y minerales presentes en los pescados blancos y azules dentro del marco de una dieta variada y que cubra sus necesidades energéticas.

Finalmente, la tercera etapa coincide con el instituto, va de los trece a los dieciséis años. En esta, el desgaste cognitivo es mayor y además, se producen cambios hormonales que conllevan el llamado “estirón”, momento en el que sus huesos y músculos terminan de formarse. Por ello, su dieta debe contener las calorías suficientes e incluir proteínas de alta calidad, presentes en verduras, pescados, mariscos o legumbres, y lácteos.

¿Qué hacer cuando un niño tiene carencia de nutrientes?

En ocasiones, nuestros hijos sufren carencias nutricionales porque su alimentación infantil ha resultado o está resultando insuficiente, ya sea por su rechazo a ciertos grupos de alimentos, generalmente pescados y verduras, porque sufren de inapetencia y les cuesta comer la cantidad diaria recomendada o porque padecen enfermedades que interfieren en el correcto funcionamiento de su organismo y no les permiten obtener correctamente los nutrientes.

Cuando se dan estos casos, aparece la necesidad de complementar su dieta con complementos alimenticios como los disponibles en nuestro catálogo, destinados a devolverles las ganas de comer y las aportaciones de minerales, vitaminas y proteínas que precisan para su vida diaria. Los más recomendados son los polvos para hacer batido de Pediasure o Meritene, en sabores fresa, vainilla o chocolate, para hacer el momento de la merienda o el almuerzo más agradable y divertido.

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