Engorda. Provoca sofocos. Afecta a la caída del cabello y la salud de las uñas. Reduce la libido. Y así hasta un largo etcétera, ¿Cuántos mitos has escuchado sobre la menopausia? Como en todo, algunos son ciertos y otros carecen de evidencia científica. En este post fijaremos nuestra atención en uno de los más recurrentes: la relación entre esta etapa en la vida de la mujer y el bajo deseo sexual.

Pero lo primero es saber a qué nos enfrentamos cuando hablamos de la menopausia. En qué consiste, cuáles son sus síntomas y cómo afectan a la vida de la mujer.

¿En qué consiste la menopausia?

La menopausia es la época de la vida de una mujer en la que deja de tener menstruaciones. Esto se produce porque los ovarios de la mujer dejan de producir las hormonas estrógeno y progesterona. La menopausia suele ocurrir naturalmente, con mayor frecuencia después de los 45 años.

Los expertos sitúan el inicio de la menopausia cuando la mujer lleva un año sin el período menstrual. Los cambios hormonales y los síntomas pueden aparecer varios años antes. Algunos de los más comunes son:

  • Alteraciones en las menstruaciones. El ritmo es irregular: ciclos más cortos, otros meses no viene la regla. Y otros pueden ser muy abundantes.
  • Sofocos y/o sudoración nocturna.
  • Dificultad para dormir. Durante el descanso nocturno se sienten palpitaciones y el sueño deja de ser reparador.
  • Sequedad vaginal.
  • Cambios de humor.
  • Dificultad de concentración.
  • Pérdida de densidad capilar y más vello facial.
  • Aumento de peso.
  • Sequedad vaginal. Aumentan las posibilidades de padecer cistitis.
  • La piel experimenta cambios. La dermis se vuelve más delgada, seca, sin brillo y sin elasticidad.
  • Dolores articulares.

Las enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis y el cáncer de mama son las patologías más frecuentes asociadas a la menopausia.

¿Y qué hay del sexo durante la menopausia?

La menopausia genera numerosos cambios hormonales en el organismo de la mujer. Estos pueden afectar a la vida sexual de la mujer. Por lo general, el descenso en la producción de estrógenos puede desencadenar en:

  • Falta de deseo sexual.
  • Menor lubricación vaginal.
  • Molestias durante el coito.
  • Menor intensidad en la excitación y el orgasmo.

¿Y esto acaba con la vida sexual de la mujer? La menopausia es una transformación del cuerpo que requiere tiempo para asumir los cambios. Esto no implica que la mujer tenga que renunciar al sexo. En la menopausia se necesita más tiempo para llegar a la excitación y que la vagina empiece a lubricar. Por tanto, hay que tomarse más tiempo. Quererse. Aceptarse. Y contar con la complicidad y empatía de la pareja.

Como solución a la sequedad vaginal se pueden utilizan geles lubricantes, a fin de alcanzar la satisfacción plena. Por otra parte la pérdida del tono muscular del suelo pélvico, junto a la sequedad vaginal, hace que las contracciones que se producen durante el orgasmo sean menos intensas y duraderas. En este caso, la gimnasia pélvica ayudará a la mujer a mantener el control de estos músculos y con ello la intensidad de sus orgasmos.

Y siempre se puede acudir a un especialista, que indique  un tratamiento adecuado al diagnóstico de cada mujer. Algunos de los tratamientos más empleados son la terapia psicosexual y la administración de estrógenos. Estos últimos se pueden aplicar en forma de óvulos o cremas que se añaden directamente en la zona genital.

La menopausia es, por tanto, una etapa idónea para redescubrir la sexualidad. Disfrutar de otra manera, desde una perspectiva diferente. Incluso puede servir como terapia eficaz para superar los sentimientos que afloran y se intensifican cuando llega la menopausia. Tales como la  sensación de envejecimiento, la soledad y la transformación física y mental.

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