El deseo de concebir se puede encontrar con diferentes obstáculos en el camino para los que la madre no está preparada. La fertilidad femenina genera muchas incógnitas a las futuras mamás, sobre todo cuando se ha superado la barrera de los 35 años. Si te planteas la maternidad más allá de esta edad tienes que tener en cuenta que el nivel de éxito desciende con los métodos convencionales. Y si bien no existe una respuesta única para cada problema, sí que podemos agrupar las dudas más frecuentes para que aquellas que lo están intentando no caigan en el desánimo y continúen luchando por su sueño.

¿Qué es la esterilidad femenina?

Actualmente, la mayoría de profesionales utiliza los términos esterilidad e infertilidad indistintamente. Y en realidad se trata de conceptos diferentes. La esterilidad femenina tiene lugar cuando la mujer no llega a concebir tras un año de relaciones sexuales sin protección. Mientras que la infertilidad hace referencia a aquella mujer gestante que no consigue llevar un embarazo a buen término.

La cada vez más avanzada edad de la mujer, que se sitúa en 35 años o más, para concebir es causa de esterilidad. En esta etapa se dan dos circunstancias. Por un lado, la reserva ovárica comienza a disminuir de forma importante. Y, por otro, la calidad de los óvulos también empeora. Otros motivos por los que la mujer puede ser estéril tienen que ver con la obstrucción tubárica y la endometriosis.

Según datos de la Sociedad Española de Fertilidad, alrededor del 16 por ciento de las parejas españolas en edad reproductiva suele tener problemas de fertilidad. Este dato va en aumento debido sobre todo al retraso de la edad para ser madre. Cabe destacar que este porcentaje aumenta al 50% en las mujeres mayores de 40 años.

¿A qué tratamientos se puede recurrir?

Cada problema de esterilidad tiene un tratamiento específico. Por ello, es conveniente que aquellas parejas que quieran concebir y que durante un año manteniendo relaciones sexuales sin protección de forma regular, es decir de 2 a 3 coitos a la semana, no lo hayan conseguido, acudan a un especialista.

En general, existen dos tratamientos, que son: inseminación artificial y fecundación in vitro.

Inseminación artificial. 

Consiste en colocar la muestra de semen previamente preparada en el laboratorio en el interior del útero de la mujer. Este proceso se realiza con ayuda de una cánula específica. La muestra se deposita en el fondo uterino con el fin de incrementar el potencial de los espermatozoides y la posibilidad de fecundación del óvulo.

Al dejar los espermatozoides directamente en el útero, el camino a recorrer hasta encontrar el óvulo es más corto. Por otra parte, la paciente ha sido monitorizada durante el ciclo previo para saber el momento perfecto para realizarlo y aumentar las posibilidades de éxito. Los profesionales insisten en que se trata de una técnica sencilla, con pocos efectos secundarios y poco riesgo.

Fecundación in vitro. 

Este tratamiento está indicado en aquellas parejas que, tras un tiempo de esterilidad/infertilidad es la mejor opción frente a otros tratamientos tras el estudio detallado realizado por el especialista. Suele indicarse para aquellas parejas que ya han seguido otros tratamientos sin éxito. También para mujeres con ausencia o lesión en las trompas y aquellas que padecen endometriosis avanzada. Existen variantes de la fecundación in vitro, que son ampliamente utilizadas por los laboratorios de reproducción asistida. La principal diferencia entre los diversos métodos radica en la manera de fecundar los ovocitos.

En el caso de la fecundación in vitro consiste en introducir un espermatozoide directamente en el interior del ovocito. Este procedimiento lo lleva a cabo un biólogo bajo visión en el microscopio y con la ayuda de una pipeta especialmente diseñada para este procedimiento.

Para los expertos, este proceso es más invasivo y tiene más efectos secundarios. Pero cuenta con una probabilidad de embarazo mucho mayor. En cualquiera de los casos, la edad materna está íntimamente relacionada con el éxito del tratamiento. Por ello, si quieres concebir y no consigues hacerlo por el método convencional, no dudes en acudir a un especialista a que te aconseje sobre las alternativas de reproducción asistida que mejor responden a tu caso.

 

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