¿Qué es la dieta mediterránea?

La dieta mediterránea es una fuente inagotable de beneficios para el organismo. Está compuesta por un gran número de alimentos que nos aportan todos y cada uno de los nutrientes que necesitamos. Pero por desgracia hoy en día nos es fácil seguirla. Esto se debe al ritmo de vida actual. Cada vez comemos más fuera de casa y eso no nos permite llevar una alimentación muy saludable.

En términos de alimentación, la dieta mediterránea se basa en los ingredientes propios de la agricultura local de los países con clima mediterráneo, fundamentalmente España e Italia. Se resume en reducir el consumo de carnes e hidratos de carbono en beneficio de más alimentos vegetales y grasas monoinsaturadas.

Es una forma de alimentación que se ha transmitido generación tras generación convirtiéndose en una valiosa herencia cultura. Poco a poco ha ido evolucionando, pero siempre manteniendo las propiedades y características que la convierten en una opción muy saludable.

Alimentos que forman la dieta mediterránea

Seguir esta forma de alimentación acompañado de la práctica de ejercicio físico y un estilo de vida saludable, mejora el funcionamiento de la mayoría de órganos. Y seguirla no es nada complicado, son los alimentos de toda la vida y que todos tenemos en casa.

  • Aceite de oliva. Es el aceite por excelencia de la cocina mediterránea y aporta una gran cantidad de propiedades cardioprotectoras. De hecho se le conoce como el “oro líquido”.
  • Como el pan, la pasta o el arroz. La mejor elección es optar por los productos integrales, que aportan más fibra.
  • Productos lácteos. Son una excelente fuente de proteínas.
  • Se recomienda un consumo de 3 a 4 raciones de carne a la semana, siempre dando prioridad a las piezas magras y formando parte de platos a base de verduras y cereales.
  • Contienen proteínas de muy buena calidad, grasas y muchas vitaminas y minerales que los convierten en un alimento con bajo contenido calórico y equilibrado en grasas.
  • Se le atribuyen propiedades protectoras frente enfermedades cardiovasculares. Una o dos veces a la semana es suficiente.
  • La bebida por excelencia. Se recomienda tomar entre 1,5 y 2 litros de agua para una correcta hidratación y mantener así un buen equilibrio corporal. Esto varía en función de las necesidades, la edad, el nivel de actividad física y las condiciones climáticas.
  • Fruta fresca. Son alimentos muy nutritivos que aportan color y sabor a nuestra alimentación. Son una buena alternativa a media mañana y a media tarde.
  • Alimentos de origen vegetal. Como las verduras, las legumbres, los frutos secos o los champiñones.

Los beneficios de la dieta mediterránea

Ya se sabe que la dieta mediterránea es una de las más completas. Sus beneficios son muy numerosos y no podríamos quedarnos solo con unos pocos. Pero por si aún no te has convencido de que es lo mejor para tu salud, aquí tienes algunos de ellos.

  • Reduce la obesidad. Esto es debido a su bajo aporte en grasas saturadas y su gran balanza de alimentos. Todo siempre acompañado de un estilo de vida saludable que incluya ejercicio físico.
  • Reduce la diabetes. Ya que es rica en frutas, verduras y productos de temporada.
  • Aleja los problemas del corazón. Ya que se consume aceite de oliva y pescados azules, que tiene alto contenido de omega 3 y otros ácidos grasos muy beneficiosos.
  • Es muy sabrosa. Su gran variedad de alimentos y sabores la hace ideal para ser la dieta favorita para aquellos que no quieren renunciar al sabor. No solo adelgazas sino que comes de una manera sana y deliciosa.
  • Mejora el aspecto de tu piel y tu cabello. Esto hace que nos guste aún más. Esto se debe a que se consumen muchas frutas y verduras cargadas de antioxidantes y demás nutrientes esenciales para la buena salud del organismo.

 

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