Las condiciones meteorológicas afectan a al estado de ánimo más de lo que nos pensamos. Meteoropatía es la palabra que habla de la relación que existe entre el estado anímico y el temporal. Esta se da cuando cualquier tipo de patología o enfermedad mejora o empeora según se den unas condiciones meteorológicas u otras.

Hay expertos que aseguran que hasta un tercio de la población pude ser meteorosensible. Los días de lluvia pueden provocar un poco más de nerviosismo en nosotros, también podemos sentir en los días de tormenta que nos volvemos más apáticos. Los días de viento pueden volver nuestra rutina un poco más caótica ya que nos pueden alterar y provocar irritabilidad o ansiedad.

Por otro lado, está demostrado que la exposición al sol mejora de manera notable el estado anímico, estar en un sitio donde hay luz natural nos hace sentirnos bien y eso hace que nos volvamos más empáticos y amables.

Esto hace que en las estaciones más frías del año las personas tiendan a tener un carácter menos afable del que se tiene en las estaciones más cálidas. Quizá no te habías dado cuenta hasta ahora, pero piénsalo, seguro que los días en los que te levantas y el cielo está cubierto de nubes y en las noticias hablan de que el día se presenta lluvioso, ese día, ya no empiezas con tan buena energía como cuando te levantas y entran por tu ventana los primeros rayos de sol. Probablemente nunca lo hayas asociado, pero es así, el tiempo puede ser decisivo en nuestro estado de ánimo y por lo tanto en la forma en la que decidamos afrontar el día.

Hay estudios que demuestran que cuando aumentan las temperaturas medias en los meses más fríos del año, aumenta también la felicidad y la energía positiva de las personas.  Pero esto no es una ciencia exacta, y no todas las personas somos iguales, por lo que cada uno de nosotros tenemos diferentes maneras de percibir las cosas. Aunque es cierto que la mayoría nos sentimos mejor con un clima más cálido, hay personas que se encuentran más cómodas  en climas fríos.

Haciendo referencia al refranero, no podemos acabar esta entrada de blog de otra manera. Ya sabes, “Al mal tiempo, buena cara”.

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