La avena es un cereal muy rico en proteínas, hidratos de carbono complejos, fibra y grasas insaturadas, beneficiosas para reducir los niveles de colesterol. También resulta beneficioso para mantener bajo control los niveles de azúcar en sangre y combatir el estreñimiento.

¿Por qué la avena se ha convertido en el cereal de moda? Se considera un alimento casi imprescindible en la dieta de los deportistas. Y en la de aquellos que presumen de cuidarse y llevar una alimentación sana y equilibrada. Actualmente es uno de los cereales más consumidos y valorados en todo el mundo.

La gran mayoría de los nutricionistas recomiendan consumir avena de manera habitual, sobre todo para desayunar. Y es que posee unas cualidades nutritivas y energéticas que hacen que resulte adecuada para todo tipo de personas, niños y mayores incluidos.

Aliada para adelgazar

¿Te sobran algunos kilitos o quieres mantener el peso a raya? La avena podría ayudarte con tu propósito de adelgazar, puesto que al ser rica en fibra soluble presenta un efecto saciante. Esta sustancia retarda el tiempo de vaciado gástrico y disminuye la sensación de hambre.

La avena puede hacer que nos sintamos llenos por más tiempo y reducir los deseos de comer a cada rato. Tomar avena es una manera de evitar el picoteo de alimentos superfluos y poco saludables entre horas. Además, contribuye a calmar la ansiedad por la comida. Sin duda, satisfará tu apetito, te nutrirá y hará más llevadero el proceso de pérdida de peso.

Rica en proteínas

Proporciona aproximadamente 12 gramos de proteína por cada 100 gramos, aunque esta no es de alto valor biológico. Es decir, la avena no contiene todos los aminoácidos esenciales. Sin embargo, existe la posibilidad de tomarla con leche o combinarla con legumbres para lograr que la calidad de estas proteínas sea equiparable a las de la carne, el pescado o el huevo.

Más propiedades y beneficios de la avena

Estamos ante un cereal rico en hidratos de carbono complejos, que se absorben lentamente y le aportan al organismo un suministro continuo de energía. Además, ayuda a mantener estables los niveles de glucosa en sangre. En consecuencia, está indicada en caso de diabetes.

No olvidemos que la fibra dietética disminuye la absorción de los hidratos de carbono, evitando así subidas bruscas del nivel del azúcar en sangre. Además regula el tránsito y previene o mejora el estreñimiento. Asimismo, esta sustancia favorece el control del colesterol.

Tanto los mucílagos como el fitoesterol avenasterol, la leticina y los ácidos grasos insaturados presentes en la avena, contribuyen a que tasas de colesterol en sangre disminuyan. De ahí que se asocie al cuidado de la salud del corazón y la prevención de las enfermedades cardiovasculares.

Las personas que padecen trastornos del aparato digestivo pueden beneficiarse de la acción antiinflamatoria, suavizante y protectora de la fibra mucílago sobre la mucosa gástrica.

Cómo tomar la avena

Se trata de un alimento muy versátil, que podemos encontrar tanto en forma de copos como de salvado, harina o en grano. Por lo general, los copos se consumen con zumo, leche o bebidas vegetales. También se añaden a yogures, batidos, sopas y ensaladas. Y sirven para elaborar galletas y enriquecer y decorar panes.

A estas alturas todos habréis probado o estaréis ansiosos por probar el famoso ‘porridge’, un desayuno tradicional escocés tan contundente como sabroso. Si lo prefieres, puedes utilizar los copos o la harina de avena para preparar unas tortitas o unos deliciosos gofres.

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