La mandarina es una fruta con un moderado aporte calórico y un alto contenido en vitaminas con acción antioxidante. Además de provocar saciedad, uno de sus flavonoides se relaciona con la prevención de la obesidad. Combinada con alimentos ricos en hierro o suplementos, la mandarina se considera beneficiosa en caso de anemia ferropénica.

Los cítricos como la naranja y la mandarina son, por excelencia, las frutas de los meses invernales. Ambas están cargadas de jugo y tienen un llamativo color anaranjado, pero la mandarina posee una forma algo más achatada y una cáscara que se retira fácilmente con las manos.

Fuente de vitaminas

La mandarina, cuyo nombre científico es Citrus reticulata, es el fruto del árbol vulgarmente denominado mandarino. Presenta un elevado contenido en vitamina C, aunque algo inferior al de la naranja, y también es rica en provitamina A y ciertas vitaminas del grupo B, entre las que se encuentra el ácido fólico.

Refuerza el sistema inmune

Por su aporte en vitamina C, esta fruta fortalece el sistema inmunológico y aumenta la resistencia a las infecciones. Al reforzar las defensas, disminuye el riesgo de contraer gripes o resfriados a los que somos propensos cuando bajan las temperaturas.

Aliada contra el cáncer

Tanto la vitamina C como el betacaroteno y la beta-criptoxantina, dos carotenoides presentes en su composición, cuentan con una potente actividad antioxidante. Además de propiedades nutricionales, aportan a este cítrico beneficios fisiológicos.

Estos antioxidantes bloquean el efecto pernicioso de los radicales libres, responsables de la aparición de enfermedades cardiovasculares, degenerativas y también del cáncer. Así pues, comer mandarina ayuda en la prevención de los tumores cancerígenos.

Frena el colesterol

La mandarina contiene una cantidad apreciable de fibra dietética. Ésta se concentra en la parte blanca que hay debajo de su corteza y entre sus gajos. Entre sus beneficios, promueve la óptima función intestinal, combatiendo el estreñimiento. Y también contribuye a reducir la absorción de grasa y colesterol.

Así mismo, favorece el control de la glucemia. Por lo tanto, se trata de una fruta adecuada para las personas que sufren hipercolesterolemia y diabetes.

Ayuda a adelgazar

El porcentaje de azúcares y, por consiguiente, el aporte calórico de este cítrico es inferior al de otros cítricos. Cada 100 gramos de mandarina proporcionan alrededor de 37 calorías. En consecuencia puede ser una opción acorde con dietas de adelgazamiento.

Según revela un estudio de la Universidad de Ontario Occidental, la mandarina contiene un flavonoide llamado nobiletina que podría ofrecer protección contra la obesidad.

Mejora la salud de tu piel

La provitamina A o betacaroteno se transforma en vitamina A en el organismo. Ésta es necesaria para conservar la piel en buen estado. Otro de los componentes de la mandarina, la vitamina C, tiene la capacidad de proteger y regenerar la piel, además de favorecer la cicatrización de las heridas.

Más usos y beneficios de la mandarina

Dado que la vitamina C facilita la absorción del hierro, la ingesta de esta fruta, resulta beneficiosa en caso de anemia ferropénica.

Los deportistas pueden recurrir a la refrescante y siempre apetecible mandarina para reponer la pérdida de líquidos y sales minerales que se produce durante la práctica de ejercicio físico. Podemos elaborar nuestra propia bebida isotónica combinando agua, zumo de mandarina, azúcares y bicarbonato.

Al ser fuente de ácido fólico, el consumo de mandarina es aconsejable durante el embarazo y el período de lactancia. Por otra parte, su efecto diurético beneficia a quienes padecen de hiperuricemia, gota, litiasis renal o problemas de retención de líquidos.