Es cierto que los platos de comida saben mucho mejor cuando se le añade sal, pero debemos de ser consciente que un exceso de sodio puede ser nocivo para nuestra salud. Generalmente, echamos sal a aquellas comidas que preparamos y que comemos a diario. El exceso de sal en las comidas puede dar como resultado numerosas dolencias como:

ATAQUES CARDÍACOS

El exceso de azúcares, grasas y sal provocan insuficiencias de corazón. Concretamente, la sal aumenta la presión sanguínea y puede causar hipertensión.  El excesivo consumo de sal puede desencadenar angina de pecho, ataques cardiovasculares, hemorragias, embolias y accidentes cerebrovasculares.  Cada vez es más frecuente la muerte de pacientes por este tipo de complicaciones y son justamente aquellas personas que llevan una dieta alta en grasa y sal.

RETENCIÓN DE LÍQUIDOS

El exceso de sal en los riñones causa un sobreesfuerzo por parte de estos que causa una retención de agua en el organismo. Como consecuencia de esta retención de líquidos pueden aparecer los edemas sobre todo en la zona de los tobillos, las manos y las piernas.

La sal hace que el sistema renal se resienta y no pueda llevar a cabo el filtrado y la depuración de la sangre de forma adecuada. Por lo tanto, se multiplican las probabilidades de sufrir insuficiencias renales.

REDUCCIÓN DEL CALCIO

Una dieta rica en sal o alimentos salados  daña el bienestar de los huesos. El exceso de sal desmineraliza los huesos. Cuando se come alimentos o comidas con mucha sal aumentan las ganas de orinar, ya que el cuerpo hace todo lo posible por expulsar el líquido. Desechando la orina se pierde el calcio que es vital para fortalecer los huesos.

ENFERMEDADES GASTROINTESTINALES

Comer cosas muy saladas o alimentos ricos en sodio aumenta la posibilidad de sufrir trastornos estomacales y digestivos. También provoca úlceras en el estómago, indigestión e incluso cáncer. La razón es simple: el sodio va rompiendo el recubrimiento mucoso de las paredes de este órgano.

El consumo excesivo de sal es perjudicial para la salud, sin embargo, su consumo moderado es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Por ello, la cantidad recomendada al día es de 6 gramos de sal.

Actualmente, la ingesta de sal en las comidas suele duplicar la cantidad recomendada. Al principio será difícil reducir la cantidad de sal de los platos, ya que nuestras papilas gustativas están acostumbradas. Pero si progresivamente se va reduciendo la cantidad de sal se irá disfrutando del verdadero sabor de las comidas.