El deseo sexual es clave para mantener una vida sexual saludable y en la que nos encontremos bien con nosotros mismos. Para hablar de un factor tan determinante, como es la libido, en la vida sexual, nos acompaña en el artículo el experto sexólogo Antonio Jesús Torres Sánchez. Nos aclarará qué es realmente la libido y por qué determina tanto la actividad sexual. Así como también, los factores que intervienen en ella y otras cuestiones que no te debes perder.

¿Qué es la libido y qué representa en nuestra vida sexual?

La libido, según Torres, hace referencia al deseo o el impulso sexual. Específicamente al deseo sexual. La libido encarnaría en cierta forma, una fase apetitiva en la cual, como usuarios intentamos acceder a una pareja potencial a través del desarrollo de ciertas pautas etológicas. Este condicionamiento aperitivo conduciría nuestra conducta hacia el objeto de nuestro deseo sexual.

Cada individuo desarrollará y pondrá en marcha una serie conductas. Estas son, cualitativas y cuantitativamente diferentes en unos individuos de otros. Es decir, tal y como nos comenta Torres Sánchez, somos seres sexuados desde que nacemos. Y la libido en el aspecto de las motivaciones generales del individuo constituye un papel clave.

Según Maslow, después de la autorrealización personal, las necesidades de afiliación, techo y abrigo… el sexo juega un papel importante en nuestras vidas.

¿Qué factores intervienen en la reducción de la libido?

Aclarado qué supone la libido en nuestra actividad sexual y su importancia en nuestra conducta, ¿Qué hacemos si hemos notado que ha disminuido? y ¿Por qué me ha disminuido la libido?

Según Antonio Jesús Torres, podemos establecer un aspecto tridimensional de los factores que intervienen en ella.

  • Por un lado, contamos con los factores hormonales, la condición física y las infecciones.
  • Por otro lado, contamos el estilo de vida que llevamos y nuestro estado de ánimo.
  • Finalmente, como factor determinante en la libido encontramos nuestros propios pensamientos, sentimientos y la educación sexual que poseemos.

Dentro del primer grupo de factores que nos pueden afectar, donde se encuentran las condiciones hormonales, vemos que éstas pueden afectar a nuestro deseo. Según Torres, hormonas como los estrógenos o la testosterona, acompañadas por la serotonina, oxitocina y dopamina, son unas sustancias químicas, que juegan un papel importante en nuestra percepción del bienestar.

Además, dentro de este primer grupo también mencionábamos las enfermedades infecciosas. Con relación a estas patologías que puedan afectar a nuestra libido, es imprescindible que lo descartemos con un especialista médico.

En el segundo grupo, Torres haca hincapié en la rutina y el estilo de vida. Y es que un estilo de vida que nos conduce a posponer interacciones sexuales. Esto es porque priorizamos otros aspectos pueden influir de manera negativa en la disminución de la libido.

Por otra parte, la rutina en nuestros repertorios de conducta sexual, que en ocasiones son repetitivos y predecibles, producen un efecto inhibidor, en lugar de excitarnos. Por ejemplo, tener siempre el mismo escenario o el no atender a nuestra propia evolución con nuevas experiencias y deseos.

Finalmente, en cuanto al tercer grupo Torres anima a que establezcamos un cambio en nuestras cogniciones. Es decir, pensamientos y creencias que rodean la sexualidad. Vencer, así mismo, la vergüenza o la timidez a expresar nuevas necesidades o innovaciones en nuestras relaciones sexuales.

Desde pequeños recibimos mensajes sociales que sentencian como debemos ser, actuar y sentirnos. Por ejemplo, que el deseo se dirija hacia personas del sexo opuesto. Tanto estos mensajes sociales, como las experiencias vitales sobre nuestra educación sexual configuran la manera en que interpretamos, valoramos y vivimos el deseo.

¿Confundimos la asexualidad con la disminución de la libido?

Afirma Antonio Jesús que “No debemos confundir una disminución de la libido en función de los factores ya referidos, con la falta absoluta de esta”. Esta reducción de la libido se puede confundir con lo que se suele llamar “ser asexual”.

El DSM, (Manual de diagnóstico psiquiátrico) no establece como patología la falta total de deseo sexual, que aunque poco frecuente, en ocasiones, se presenta en algunas personas a lo largo de toda su vida.

¿Los hombres también sufren esta disminución de la libido? ¿Por qué se escucha menos en ellos esta reducción? ¿Es un tema tabú para ellos?

Los medios de comunicación, los modelos de conducta dictados, como la forma de vestir, expresarnos, pensar, etc, constituyen el origen de nuestro resultado individual final. Este estilo de vida global ofrece y direcciona la nuestra propia, lo que incluye también la sexualidad masculina.

Por lo tanto, la disminución de la libido, según Torres, se produce en ambos sexos, y viene condicionada igualmente por factores que veíamos en el anterior apartado.

En el caso de los hombres nos encontramos con otro determinante, que es algo tan masculino como la virilidad. El reconocimiento de ello supondría tema de vergüenza, en definitiva, hablamos entonces de un tabú. Finalmente, señala Torres que es importante establecer que no hay una relación directa entre disfunción eréctil y libido.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here