No sé si esto empezó con Top Gun, esa famosa película de Tony Scott que llegó a las pantallas en mayo de 1986 -¡32 años ni más ni menos!- o fue aquella edición de Operación Triunfo con el ‘fenómeno Risto Mejide’, pero lo cierto es que a día de hoy las gafas de sol se han convertido en un complemento imprescindible de todo look que ha dado pie a que se priorice, de alguna forma, su interés estético frente a la importancia que estas tienen para la salud ocular. Tom Cruise cautivó a espectadores y crítica en un papel que, sin lugar a dudas, lo encumbró a lo más alto del estrellato. Lo hizo con las más que míticas gafas de sol de estilo aviador puestas, y claro, esto impulsó drásticamente la popularidad de las ‘aviator’ durante aquellos años 80.

Lo curioso de este detalle es que esas gafas de sol se diseñaron por la marca Ray-Ban allá por los años 30 exclusivamente para los pilotos del ejército de los Estados Unidos. Su forma de lágrima cubría totalmente el ojo para evitar cualquier contacto directo con el sol y evitar deslumbramientos. Hoy en día, sin embargo, es uno de los modelos básicos que más han inspirado a otros diseñadores y que, sin duda, más han sido replicados por otras marcas y negocios. Estas han aprovechado su tendencia social y su implicación e importancia en el mundo de la moda para fabricar otras de peor calidad no solo en montura, sino también en algo esencial que, al fin y al cabo, es la verdadera razón de todas las gafas de sol: los cristales. Esto no implica que haya que gastarse auténticos dinerales, hay gafas de sol baratas cuyos cristales cumplen totalmente con los requerimientos de la Unión Europea.

Sin embargo, más allá del color o de la nitidez que ofrezca, es vital prestar atención a que estos posean una protección UV400, la única capaz de bloquear totalmente los tres rangos de luz ultravioleta: UVA, UVB Y UVC. Otro aspecto a tener muy en cuenta es el filtro solar. Todas las lentes se pueden diferenciar en cuatro categorías, que van de 0 a 4, en función de la intensidad del tono de la lente y, por tanto, la trasmisión que permiten a través de la misma. Los tres primeros, el 0, 1 y 2, son filtros cuya coloración es demasiado tenue y, por tanto, su función se limita a evitar la molestia de la luz en exteriores, pero no ofrecen una protección como tal a la radiación. El 3, por su parte, es el elegido por la mayoría de marcas de gafas. ¿La razón?: posee la coloración perfecta para que unas gafas pueda usarse tanto en días nublados como para proteger los ojos en la mayoría de las circunstancias más peligrosas.

Hay que tener especial cuidado con aquellas marcas que promocionan sus lentes bajo el eslogan de gafas de sol polarizadas. Es necesario aclarar que la polarización es la característica que poseen ciertos cristales para repeler los reflejos y evitar los destellos propios de superficies como el mar o la nieve. Por ejemplo, esta es una condición muy útil para evitar posibles deslumbramientos durante la conducción, pero no influirá de ninguna manera en la protección que ofrezcan dichas gafas contra la radiación solar ultravioleta. Ahora bien, ¿por qué las gafas de sol son importantes durante todo el año? Para comprender por qué las proteger los ojos de la radiación es importante sea verano o invierno, seas niño o adulto y más allá del outfit de ese fin de semana en la playita, es necesario atender a una serie de consideraciones:

  1. Porque la radiación UV no es exclusiva del verano, el sol está ahí todo el año.
  2. Porque aunque sea menos intenso, puede llegar a ser más molesto. Sobre todo en las horas del amanecer y el atardecer.
  3. Porque crean un efecto pantalla que protege tanto los ojos como la piel de agresiones como el viento, el frío y otros alérgenos, por lo que también ayudan y
  4. Son eficaces para combatir, frenar o reducir la sequedad ocular.
  5. Porque los ojos de los niños y las personas con iris claros son mucho más sensibles frente a la radiación UV. No quiere decir esto que el sol les moleste más o menos, pero sí que la exposición al sol tiene en ellos unas consecuencias más graves.
  6. Porque la radiación solar potencia aún más el riesgo de padecer y desarrollar alguna enfermedad o afección ocular.
  7. Durante la conducción aumenta la visión, el contraste, la concentración y permite reaccionar con mayor rapidez frente a imprevistos.

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